El Procurador y el laboratorio contaminador
Ciudadanos: Preparémonos para que nos atribuyan delitos que no hemos cometido. Padres responsables: Prepárense para que les atribuyan hijos que no son suyos. Desaparecidos por la dictadura: volveréis a desaparecer. Esto es ni más ni menos lo que podría resultar con las pruebas contaminadas de ADN, que el Procurador y el Ministerio Público intentan imponer en Panamá con su laboratorio contaminador.
Recordemos unos antecedentes. Cuando ya se sabía que Heliodoro Portugal había sido identificado, Laboratorios Fairfax -a petición de la Procuraduría- hizo una prueba de ADN Mitocondrial a un diente tomado de los restos hallados en septiembre de 1999 en el antiguo Cuartel Los Pumas de Tocumen. La Procuraduría se agarró de esta prueba para decir que los restos no pertenecían a Heliodoro Portugal. Otros laboratorios, Reliagene Technologies y el AFDIL (del Departamento de Defensa de EE.UU.), habían hecho una prueba de ADN Mitocondrial a una tibia de los restos hallados en Tocumen y concluyeron que la misma pertenecía a Heliodoro Portugal. Ante la duda sembrada malintencionadamente por las autoridades del Ministerio Público de Panamá, la experta en el manejo de ADN Mitocondrial, Dra. Terry Melton confirmó en un informe para la Comisión de la Verdad, que "existe una fuerte evidencia de contaminación" en los resultados de Laboratorios Fairfax. El informe suscrito por la Dra. Melton desenmascara lo que hizo Laboratorios Fairfax con la negación de la identidad de Heliodoro Portugal, al señalar que: "Hubo contaminación", además que agrega creer que "la extracción del diente puede haber introducido ADN exógeno en algún punto a esa muestra". Esta es una denuncia demasiado grave para que pase inadvertida.
Este Laboratorio Fairfax es el mismo que las autoridades del Ministerio Público han querido meter en Panamá instrumentando todo tipo de malabarismos, que nos hacen percibir la putrefacción de la corrupción, y esto es gravísimo. Pero el asunto es ahora doblemente grave por las implicaciones que traería el permitir que un laboratorio contaminador sea el que dictamine quién es padre de qué hijo, y quién no lo es; que determine quién es un criminal por una prueba contaminada de ADN, y quién no lo es. El Laboratorio Fairfax contaminó y eso habla de su procedimiento. Encontrarse un pelo en la sopa da asco, pero dejar que el ADN contaminado de un pelo pueda ser la diferencia entre la inocencia y culpabilidad de una persona, asquea más.
Miren ustedes lo que prometió el laboratorio contaminador en el pliego de cargos para el concurso a todas luces amañados que les organizó la Procuraduría: "Los Fairfax Identity Laboratories
Recordemos unos antecedentes. Cuando ya se sabía que Heliodoro Portugal había sido identificado, Laboratorios Fairfax -a petición de la Procuraduría- hizo una prueba de ADN Mitocondrial a un diente tomado de los restos hallados en septiembre de 1999 en el antiguo Cuartel Los Pumas de Tocumen. La Procuraduría se agarró de esta prueba para decir que los restos no pertenecían a Heliodoro Portugal. Otros laboratorios, Reliagene Technologies y el AFDIL (del Departamento de Defensa de EE.UU.), habían hecho una prueba de ADN Mitocondrial a una tibia de los restos hallados en Tocumen y concluyeron que la misma pertenecía a Heliodoro Portugal. Ante la duda sembrada malintencionadamente por las autoridades del Ministerio Público de Panamá, la experta en el manejo de ADN Mitocondrial, Dra. Terry Melton confirmó en un informe para la Comisión de la Verdad, que "existe una fuerte evidencia de contaminación" en los resultados de Laboratorios Fairfax. El informe suscrito por la Dra. Melton desenmascara lo que hizo Laboratorios Fairfax con la negación de la identidad de Heliodoro Portugal, al señalar que: "Hubo contaminación", además que agrega creer que "la extracción del diente puede haber introducido ADN exógeno en algún punto a esa muestra". Esta es una denuncia demasiado grave para que pase inadvertida.
Este Laboratorio Fairfax es el mismo que las autoridades del Ministerio Público han querido meter en Panamá instrumentando todo tipo de malabarismos, que nos hacen percibir la putrefacción de la corrupción, y esto es gravísimo. Pero el asunto es ahora doblemente grave por las implicaciones que traería el permitir que un laboratorio contaminador sea el que dictamine quién es padre de qué hijo, y quién no lo es; que determine quién es un criminal por una prueba contaminada de ADN, y quién no lo es. El Laboratorio Fairfax contaminó y eso habla de su procedimiento. Encontrarse un pelo en la sopa da asco, pero dejar que el ADN contaminado de un pelo pueda ser la diferencia entre la inocencia y culpabilidad de una persona, asquea más.
Miren ustedes lo que prometió el laboratorio contaminador en el pliego de cargos para el concurso a todas luces amañados que les organizó la Procuraduría: "Los Fairfax Identity Laboratories