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El procurador y los desaparecidos


En un artículo de mi autoría publicado en El Panamá América el 2 de enero del 2001, anoté que se dejaba entrever cierta renuencia por parte de la Procuraduría a hacer una investigación exhaustiva y seria respecto a la localización de los restos de las personas que fueron asesinadas por la Guardia Nacional (GN), o que fueron secuestradas y desaparecidas durante la dictadura. Nos hacíamos, entonces, tres preguntas: 1) si sería que el señor Procurador trataba de encubrir a algún pariente o amigo que tuvo que ver mucho con las acciones de los militares en aquella época; 2) por qué la Procuraduría no había investigado las circunstancias en que estas personas murieron o desaparecieron, dado que la razón de ser de la Procuraduría es la de perseguir el crimen, y, 3) por qué la Procuraduría había pretendido negar el compromiso que tiene Panamá al firmar acuerdos internacionales que definen los delitos de violación a los Derechos Humanos como aquellos que no admiten prescripción.
También mencioné que nos parecía sospechoso que, a pesar de las recomendaciones de los expertos, se continuaban empleando métodos inadecuados que podían, incluso, destruir evidencias, como lo era la utilización de retroexcavadoras (aún no se había creado la Comisión de la Verdad) . Y, realmente, la utilización de retroexcavadoras ha sido un doble crimen para los desaparecidos, y lo podemos definir como el crimen arqueológico más aberrante que se ha podido realizar en las personas de los desaparecidos de la época de la dictadura, pues se hizo un sancocho de huesos, sin ninguna técnica, por lo que es muy probable que una osamenta que repose en la medicatura forense, esté compuesta por los restos de dos, tres o más personas. Este es uno de los problemas más difíciles de resolver en la tarea de identificación de los desaparecidos que tiene hoy la Comisión de la Verdad.
Desde los primeros momentos en que los familiares de los desaparecidos empezaron a acudir a las instancias judiciales en busca de sus seres queridos y de una anhelada justicia, lamentablemente los cómplices políticos de los militares y la burocracia judicial empezaron a obstaculizar sus anhelos con los consabidos subterfugios legalistas que propician la impunidad, tales como los indultos, amnistías, la obediencia debida, sobreseimientos, alegadas prescripciones y juicios amañados con deficiencias técnicas de los fiscales que favorecieron a los inculpados.
Tal como lo dicen los familiares de los desaparecidos en una misiva enviada al señor Procurador, Licdo. José Antonio Sossa, el pasado 30 de octubre de 2002, "desde un inicio el principal obstáculo a nuestra lucha en busca de nuestros familiares, de la verdad y la justicia, ha sido la Procuraduría General de la Nación bajo su dirección, ya que, en vez de cumplir con las funciones que le imponen la Constitución y las leyes: perseguir e investigar los crímenes y delitos, ha hecho todo lo posible por encubrir los crímenes de lesa humanidad convirtiéndose de hecho en cómplice de los mismos".
Pero tal proceder no ha podido detener el encuentro de la verdad. Gracias a Dios, a la creación de la Comisión de la Verdad (a lo cual se opuso el Procurador) y a personas de buena voluntad, se comenzaron ha realizar las pruebas de ADN (el Procurador se negó a realizarlas, alegando no tener recursos para ello). Mediante gestión privada se logró hacer la prueba de ADN que permitió la identificación de los restos de Heliodoro Portugal (la Procuraduría, empleando el laboratorio Fairfax, probadamente no idóneo para realizar pruebas de ADN mitocondrial, negó que éstos fueran los de Portugal). Fue necesario que mediante la colaboración de personas particulares se enviaran muestras de ADN al laboratorio Realyagene Tecnologies Inc. (y después al Mitotyping Technologies), en Estados Unidos, para que se constatara que los restos correspondían a Portugal. Igualmente de manera fallida, el laboratorio contratado por la Procuraduría había determinado que otros restos encontrados cerca a los restos de Portugal, eran de una mujer.
Hoy, gracias al experimentado Realyagene Tecnologies Inc. hemos recibido la grata noticia de que corresponden a Ever Quintanar. Ha sido mediante este laboratorio y no al utilizado por la Procuraduría que se han identificado también los restos de Lindbergh Augusto Gante, en Chiriquí y del ex-sargento de la Guardia Nacional, Sánchez Tena. Señor Procurador, permita que la verdad resplandezca.

101 años de Panamá América

 
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