El próximo gobierno
E xisten situaciones esenciales que debe enfrentar el próximo gobierno que elegiremos. En cuanto al desempleo, consideramos, es el problema capital que incrementa y ha elevado los niveles de pobreza en el país.
El tema de la seguridad pública, la cual está seriamente afectada por los índices de violencia y criminalidad, debe ser abordado concreta y responsablemente también.
Igualmente, el déficit financiero del programa de Vejez, Invalidez y Muerte de la Caja de Seguro Social, que pone en peligro la continuidad del pago de estas prestaciones a los jubilados y pensionados.
Por otro lado, está la ordenación del transporte público, el cual se presta inseguro y de forma poco efectiva para los usuarios.
En cuanto a la corrupción por parte de la clase política panameña, hay que actuar contra ella enérgicamente, sin contemplación.
Así mismo, el nuevo gobierno deberá enfrentar el incremento de la tarifa de la luz y el teléfono por parte de las empresas encargadas de esos servicios.
La morosidad judicial propicia lentitud en la administración de justicia, por lo que es necesario diseñar una estrategia que garantice una justicia expedita.
Se debe propiciar una verdadera modernización de la educación, con el fin de adecuar los planes y programas de estudios de los distintos niveles educativos a los avances del conocimiento y de la tecnología moderna para formar al panameño adecuadamente y pueda ingresar, así, al mercado laboral.
Se requiere, además, la creación de un sistema penitenciario que procure el respeto por los derechos humanos de los detenidos, de nuestras cárceles. Los panameños nos sentiríamos satisfechos si el nuevo gobierno abordara con eficiencia y responsabilidad los problemas anotados, ya que los mismos han sido postergados por todos las adeministraciones gubernamentales que se han sucedido en el país.
El tema de la seguridad pública, la cual está seriamente afectada por los índices de violencia y criminalidad, debe ser abordado concreta y responsablemente también.
Igualmente, el déficit financiero del programa de Vejez, Invalidez y Muerte de la Caja de Seguro Social, que pone en peligro la continuidad del pago de estas prestaciones a los jubilados y pensionados.
Por otro lado, está la ordenación del transporte público, el cual se presta inseguro y de forma poco efectiva para los usuarios.
En cuanto a la corrupción por parte de la clase política panameña, hay que actuar contra ella enérgicamente, sin contemplación.
Así mismo, el nuevo gobierno deberá enfrentar el incremento de la tarifa de la luz y el teléfono por parte de las empresas encargadas de esos servicios.
La morosidad judicial propicia lentitud en la administración de justicia, por lo que es necesario diseñar una estrategia que garantice una justicia expedita.
Se debe propiciar una verdadera modernización de la educación, con el fin de adecuar los planes y programas de estudios de los distintos niveles educativos a los avances del conocimiento y de la tecnología moderna para formar al panameño adecuadamente y pueda ingresar, así, al mercado laboral.
Se requiere, además, la creación de un sistema penitenciario que procure el respeto por los derechos humanos de los detenidos, de nuestras cárceles. Los panameños nos sentiríamos satisfechos si el nuevo gobierno abordara con eficiencia y responsabilidad los problemas anotados, ya que los mismos han sido postergados por todos las adeministraciones gubernamentales que se han sucedido en el país.