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El pueblo no come carretera


" El pueblo no come carretera" fue uno de los slogan de la campaña arnulfista del año 1999, así cuando llegaron al poder cancelaron el contrato de la carretera Aguadulce - Santiago y crearon una incertidumbre en las inversiones que estaban en proceso en las provincias centrales. Hoy día en la publicitada ley consensuada en el Diálogo Nacional, resulta que los principales proyectos son carreteras y se introduce la terminación Divisa - Santiago y la autopista Panamá - Colón.
La carretera Panamericana es la arteria principal de la red vial nacional y todos sabemos que se encuentra muy deteriorada, sobretodo en los tramos de Aguadulce - Divisa, Santiago - David y Concepción - Frontera. Esta situación no tiene explicación porque desde el año 2000, existen recursos del Fondo Fiduciario de Desarrollo y de otras fuentes para darle el mantenimiento apropiado a esta vía. El problema se ha concentrado en la falta de prioridades. El gobierno en los primeros años de su mandato no comprendió el valor que tienen las redes de comunicación, porque su propio eslogan de campaña era contrario al desarrollo nacional.
Resulta que ahora las carreteras son importantes, porque ha quedado demostrado que con la ampliación de la carretera Panamericana de La Chorrera - Aguadulce, se ve el crecimiento del sector turismo, dado las facilidades que brinda esta infraestructura. Los datos son cada día más elocuente, hay una mayor oferta de habitaciones, más empleo y mejora notablemente el ingreso en los distritos como Antón, Penonomé y Aguadulce, entre otros. El desarrollo de una infraestructura de servicios es la base del crecimiento económico, por eso, lo más importante en un gobierno es no paralizar las inversiones publicas, sobre todo si tienen que ver con la construcción de vías de acceso y algo importante, es no deshacer los contratos porque esto implica desembolsos que no tienen resultados, como es el caso del contrato ya mencionado de la carretera Aguadulce - Santiago.
El desarrollo del turismo interno y las nuevas expectativas de promover y orientar el turismo externo, aprovechando los atractivos de la geografía nacional, deben ser una de las condiciones básicas del plan de desarrollo . En corto plazo estamos conociendo resultados realmente alentadores. Aprobada la bendita Ley del Diálogo queda ver cuánto tiempo tardará en disponer de los pliegos de cargos y las respectivas licitaciones para iniciar la construcción de las obras. Así como explicaron los ministros en la Asamblea, nada está para mañana, todo está pendiente de estudios y licitación; en consecuencia, no veremos las máquinas moviendo tierra hasta el verano del 2003.
Debemos aprender de la experiencia y de los slogan políticos. Todo este tiempo ha sido perdido, pues hoy debíamos disponer de una carretera de cuatro vías de Panamá - Santiago, pero los políticos creen que con sus bravuconadas resuelven los problemas nacionales. Hoy los panameños pagamos con los impuestos más por la construcción de los mismos kilómetros, mientras que la población ha gastado más dinero en combustible, vidas humanas en accidentes que nunca debieron ocurrir, inversiones retrasadas; en fin, menos riqueza.
Nos queda presionar al Ejecutivo para que disponga de un cronograma de acción que garantice una ejecución eficiente. Adicionalmente, la experiencia de la ampliación La Chorrera - Aguadulce, fue que simultáneamente se estaban promoviendo concesiones para el desarrollo turístico, como fue Playa Blanca y además, incentivando otros proyectos en el área. Implica que la ejecución de la infraestructura de carretera tiene que estar acompañada de incentivos y concesiones que garanticen inversiones complementaria. Las carreteras por sí sola no generarán la riqueza que esperamos los panameños. Le toca al gobierno rápidamente iniciar y promover proyectos en Quebro y Arena, para explotar la majestad del Golfo de Montijo y otras inversiones en Azuero. Para esto es indispensable promover e inducir la inversión de la iniciativa privada, a través de la explotación racional de los recursos turísticos de las playas del Pacífico y de la oportunidad de disponer de una red vial apropiada.
Sin duda, ésta sería la forma de sepultar todas aquellas consignas tan indignas de " el pueblo no come carretera". El hecho de que mejoremos la comunicación de las provincias centrales, contribuye a que el Gobierno pueda impulsar otros proyectos con la inversión privada, por ejemplo en la circunvalación de Las Tablas - Pedasí - Tonosí - Macaracas - Sabana Grande o Chitré - Pesé - Ocú, etc. Existen áreas con condiciones para un turismo rural y de playa de gran valor. Hay que pasar de las palabras a los hechos. El Gobierno tiene una gran oportunidad de inducir un desarrollo acorde con el turismo y aprovechando la gran inversión en la infraestructura vial, que enhorabuena después de casi tres años se han decidido a ejecutar.
Si alguna esperanza aún tenemos los panameños, es que vuelva la sensatez, que el Ejecutivo, deje la politiquería y se oriente a dejar algo que los ciudadanos podamos evaluar. Hay que dejar promover inversiones y eso requiere planes, controles, seguridad jurídica y orientación oportuna.
(yesimaria@hotmail.com)

101 años de Panamá América

 
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