El rancio sabor a negociado
Desde siempre, las grandes obras del gobierno han dado la sensación de "arreglarse" mucho antes de salir a la luz pública. Aparecen aquí y allá proyectos de mucho dinero que sorpresivamente ya se adjudicaron a un feliz ganador, generalmente vinculado con el gobierno de momento.
La muy discutida Ciudad Gubernamental es ya un hecho decidido mucho antes de que se supiera del proyecto. Es un hecho y no importa cuántos argumentos lógicos se esgriman en su contra y cuanta razón tengan los que están en contra de esta decisión. Sorprende que profesionales laureados hayan tomado partido a favor de lo que se supone deben saber como axioma que la concentración de una sola actividad cualquiera, en un solo punto, es "contra producente". Se probó hasta el cansancio en la ciudad de Marsella (Francia). Veintisiete mil (27,000) estudiantes en un solo lugar. La discusión duró unas semanas, profesionales serios y sin intereses probaron matemáticamente que el proyecto traería un enorme congestionamiento de autos; el proyecto se olvidó. Los ingleses crearon ciudades satélites, autosuficientes para evitar la afluencia de gente y autos al centro de Londres.
El proyecto gubernamental ha impresionado a nuestros profesionales, arquitectos, médicos, dentistas, etc., que han expresado su aprobación y arquitectos que son o aspiran a ser parte de él, posiblemente por nuestra inclinación al boato y la ostentación pues llama la atención que el defecto que no le ven a la ciudadela se lo ven al otro proyecto multimillonario que se construirá en los terrenos del Colegio San Agustín en Paitilla. A la hora pico, ese punto de Paitilla, entre la clínica y la Contraloría es un verdadero río de autos, después será peor. La peregrina esperanza de "encontrar vías de desahogo" es ilusoria; no las habrá y se logrará a un costo que ni PYCSA ni ICA podrán hacerlo.
Otro argumento de peso; el Estado tiene en la ciudad de Panamá cerca de noventa mil (90,000) empleados públicos, aproximadamente la tercera parte tiene auto propio, es decir de veinte a treinta mil autos que llegarán y saldrán a la misma hora, sume usted los autos de los empleados del Canal y podrá sopesar otro congestionamiento indescriptible.
En cuanto al costo del proyecto el joven y conocido señor Jaime Fábrega hijo, junto a sus compañeros han expuesto lo mal oliente de ese costoso y arreglado proyecto. Es difícil conversar con el ciudadano común y convencerlos que aquellos que defienden el proyecto no lo hacen por interés sino por nuestra inclinación por todo lo ostentoso y monumental, creen que lo hacen porque son ya parte del proyecto o aspiran a serlo.
Panamá va camino a ser "Centro de todos los Centros" a cualquier costo. El señor Ardito en pocas palabras expuso la inconveniencia del proyecto, pero algo tarde.
Los argumentos del joven Fábrega y su grupo, serán voces, que predican en el desierto. El proyecto será un hecho y nada lo evitará. Se puede ver en las fotos de la maqueta y planos.
111En un mundo donde un buen negocio está por encima de cualquiera otra consideración humana, la Ciudad Gubernamental será un hecho irreversible.
Hay un pequeño libro que habla sobre la recuperación de los barrios venidos a menos. Esos veinte edificios bien situados en las diferentes áreas desvaloradas hubieran influido en el valor catastral de sus alrededores, y así invitar a los inversionistas locales a participar. De la Avenida Cuba, se fue la Compañía Interamericana de Seguros y se irá el antiguo Ministerio de Hacienda, toda el área perderá valor y los pequeños negocios, que tanto ayudan al desempleo, desaparecerán.
En un mundo donde un buen negocio está por encima de cualquiera otra consideración humana, la Ciudad Gubernamental será un hecho irreversible. A pesar de todo y de todos. Añadimos otro proyecto fabuloso. Darle a la nunca bien ponderada Asamblea Legislativa un nuevo edificio de treinta millones de dólares, cuando el existente podría ampliarse con menos dinero, además, nuestra envidiable Constitución sumará otros siete sabios a los ya existentes, no creemos que signifique un nuevo edificio.
La muy discutida Ciudad Gubernamental es ya un hecho decidido mucho antes de que se supiera del proyecto. Es un hecho y no importa cuántos argumentos lógicos se esgriman en su contra y cuanta razón tengan los que están en contra de esta decisión. Sorprende que profesionales laureados hayan tomado partido a favor de lo que se supone deben saber como axioma que la concentración de una sola actividad cualquiera, en un solo punto, es "contra producente". Se probó hasta el cansancio en la ciudad de Marsella (Francia). Veintisiete mil (27,000) estudiantes en un solo lugar. La discusión duró unas semanas, profesionales serios y sin intereses probaron matemáticamente que el proyecto traería un enorme congestionamiento de autos; el proyecto se olvidó. Los ingleses crearon ciudades satélites, autosuficientes para evitar la afluencia de gente y autos al centro de Londres.
El proyecto gubernamental ha impresionado a nuestros profesionales, arquitectos, médicos, dentistas, etc., que han expresado su aprobación y arquitectos que son o aspiran a ser parte de él, posiblemente por nuestra inclinación al boato y la ostentación pues llama la atención que el defecto que no le ven a la ciudadela se lo ven al otro proyecto multimillonario que se construirá en los terrenos del Colegio San Agustín en Paitilla. A la hora pico, ese punto de Paitilla, entre la clínica y la Contraloría es un verdadero río de autos, después será peor. La peregrina esperanza de "encontrar vías de desahogo" es ilusoria; no las habrá y se logrará a un costo que ni PYCSA ni ICA podrán hacerlo.
Otro argumento de peso; el Estado tiene en la ciudad de Panamá cerca de noventa mil (90,000) empleados públicos, aproximadamente la tercera parte tiene auto propio, es decir de veinte a treinta mil autos que llegarán y saldrán a la misma hora, sume usted los autos de los empleados del Canal y podrá sopesar otro congestionamiento indescriptible.
En cuanto al costo del proyecto el joven y conocido señor Jaime Fábrega hijo, junto a sus compañeros han expuesto lo mal oliente de ese costoso y arreglado proyecto. Es difícil conversar con el ciudadano común y convencerlos que aquellos que defienden el proyecto no lo hacen por interés sino por nuestra inclinación por todo lo ostentoso y monumental, creen que lo hacen porque son ya parte del proyecto o aspiran a serlo.
Panamá va camino a ser "Centro de todos los Centros" a cualquier costo. El señor Ardito en pocas palabras expuso la inconveniencia del proyecto, pero algo tarde.
Los argumentos del joven Fábrega y su grupo, serán voces, que predican en el desierto. El proyecto será un hecho y nada lo evitará. Se puede ver en las fotos de la maqueta y planos.
111En un mundo donde un buen negocio está por encima de cualquiera otra consideración humana, la Ciudad Gubernamental será un hecho irreversible.
Hay un pequeño libro que habla sobre la recuperación de los barrios venidos a menos. Esos veinte edificios bien situados en las diferentes áreas desvaloradas hubieran influido en el valor catastral de sus alrededores, y así invitar a los inversionistas locales a participar. De la Avenida Cuba, se fue la Compañía Interamericana de Seguros y se irá el antiguo Ministerio de Hacienda, toda el área perderá valor y los pequeños negocios, que tanto ayudan al desempleo, desaparecerán.
En un mundo donde un buen negocio está por encima de cualquiera otra consideración humana, la Ciudad Gubernamental será un hecho irreversible. A pesar de todo y de todos. Añadimos otro proyecto fabuloso. Darle a la nunca bien ponderada Asamblea Legislativa un nuevo edificio de treinta millones de dólares, cuando el existente podría ampliarse con menos dinero, además, nuestra envidiable Constitución sumará otros siete sabios a los ya existentes, no creemos que signifique un nuevo edificio.