El regalo de Navidad del gobierno
La reforma tributaria que promueve el Gobierno podría romper el bolsillo de los consumidores, a quienes les caerá, entre otras desagradables novedades, la ampliación de la base impositiva de pago del Impuesto a la Transferencia de Bienes Muebles (ITBM). Sin una consulta de amplia base, sobre todo entre los más golpeados, la nueva aplicación del pago de lo que se llamará ITBMS, se tiene programada para entrar en vigencia el 1 de enero de 2003, fecha a partir de la cual el Gobierno tiene previsto comenzar a gravar todos los servicios que actualmente no están sometidos al impuesto.
Si bien la medida dejará al margen a una amplia gama de servicios consumidos, en especial por las familias de bajos ingresos, incluyendo el transporte y la educación, servicios médicos y legales, incluyendo abogados para casos de familia, además de algunos considerados especialmente; serán muchos otros los que sufrirán. Los expertos señalan: "La nueva base impositiva (tal como se plantea) estaría en torno a unos 830 millones de balboas y, por consiguiente, la recaudación adicional atribuible al gravamen de los servicios podría cifrarse en 39,9 millones de dólares".
Frente a los hechos, lo que alcanzo a pensar de este ataque, es que, como alguien tiene que pagar los platos rotos, los pro IFIS-OCDE del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) no encontraron otro camino que copiarse, vulgarmente y a rajatablas, del internacional "Impuesto al Valor Agregado" (IVA) y manosear el ITBM, medida que junto con otras contempladas en la reforma han probado ser ineficaces en otros países, como Argentina. Con igual criterio se procedió a calcular una nueva tasa impositiva para actividades emergentes que tienen que ver con los servicios de telefonía celular, así como a la televisión.
Los expertos hacen el recuento: " ...si a los 39.8 millones anteriores sumamos los 7.2 millones de la telefonía celular y de la televisión y los 1.4 de los otros tributos, obtendríamos una estimación de 48.4 millones adicionales de recaudación en el ITBM a consecuencia del gravamen de los servicios."
Y la pregunta que me hago es: "¿No serán los consumidores a quienes, finalmente, todos los afectados le pasarán la factura del aumento de 48.4 millones producto de la ampliación de los recaudos del ITBM? Un informe llegado a mí por medios indirectos me deja estupefacto al contestar "fríamente" a mi cuestionamiento.
222 Lo más criminal de todo esto es que...existe toda una organización con fecha de inicio de la ofensiva y que de antemano sabe que el aumento real del precio en los servicios gravados será de un 5%...
Examinemos: "Como sucede en todo impuesto sobre bienes, la primera consecuencia del establecimiento del impuesto sobre los servicios, podría ser un aumento de precio y, en consecuencia, una relativa deducción en su demanda..."
Insisto en la frialdad de la supuesta normalidad con que hay que recibir semejantes incidencias, porque echa por tierra la realidad sociológica de los hechos y que no es otra que la imposición de una estaca más en el ya golpeado conjunto de agentes que, se suponen, son parte trascendental del desarrollo social.
Lo más criminal de todo esto es que, antes de que la población lo sepa, existe toda una organización con fecha de inicio de la ofensiva y que de antemano sabe que el aumento real del precio en los servicios gravados será de un cinco por ciento, mientras se trata de endulzar este trago tan amargo con medidas demagógicas como la exención del impuesto sobre la renta, cuyo propósito es político y no se basa en un interés real de ayudar a los que lo necesitan.
Otra pregunta que me hago es: ¿A qué burócrata de "hielo" le correspondió aplicar en blanco y negro un aumento impositivo de este rubro? En lo personal insisto en que se trata de una tendencia internacional de la que Panamá no puede dejar de formar parte y que por lo que respecta al MEF solamente tienen que santiguarla y empujársela a la población.
Es más, el Gobierno sabe que el impuesto a los servicios supone un cambio de precios. En buen español, un aumento generalizado de los precios; pero como insisten (cuando les conviene) en que en el Panamá de hoy existe la libre oferta y demanda, el golpe impositivo favorecerá "una demanda relativa de bienes que exigirá mayor producción, inversión y empleo". Sin embargo, el ITBMS, junto con las demás medidas que se pretenden adoptar, producirá un efecto contrario y parece que las personas responsables de esto solamente aprenden por ensayo y error; error que nos costará a todos los panameños. Y para que usted lo sepa, los expertos ya señalan de antemano que si las medidas proyectadas empezaran a aplicarse a partir del 1 de enero del 2003, "como está previsto", dicho efecto sobre los precios podría distribuirse durante todo el año próximo. Ante semejantes circunstancias, me atrevo a desearle, de antemano, feliz Navidad. Mas no creo que sea prudente insistirle en un próspero Año Nuevo.
Si bien la medida dejará al margen a una amplia gama de servicios consumidos, en especial por las familias de bajos ingresos, incluyendo el transporte y la educación, servicios médicos y legales, incluyendo abogados para casos de familia, además de algunos considerados especialmente; serán muchos otros los que sufrirán. Los expertos señalan: "La nueva base impositiva (tal como se plantea) estaría en torno a unos 830 millones de balboas y, por consiguiente, la recaudación adicional atribuible al gravamen de los servicios podría cifrarse en 39,9 millones de dólares".
Frente a los hechos, lo que alcanzo a pensar de este ataque, es que, como alguien tiene que pagar los platos rotos, los pro IFIS-OCDE del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) no encontraron otro camino que copiarse, vulgarmente y a rajatablas, del internacional "Impuesto al Valor Agregado" (IVA) y manosear el ITBM, medida que junto con otras contempladas en la reforma han probado ser ineficaces en otros países, como Argentina. Con igual criterio se procedió a calcular una nueva tasa impositiva para actividades emergentes que tienen que ver con los servicios de telefonía celular, así como a la televisión.
Los expertos hacen el recuento: " ...si a los 39.8 millones anteriores sumamos los 7.2 millones de la telefonía celular y de la televisión y los 1.4 de los otros tributos, obtendríamos una estimación de 48.4 millones adicionales de recaudación en el ITBM a consecuencia del gravamen de los servicios."
Y la pregunta que me hago es: "¿No serán los consumidores a quienes, finalmente, todos los afectados le pasarán la factura del aumento de 48.4 millones producto de la ampliación de los recaudos del ITBM? Un informe llegado a mí por medios indirectos me deja estupefacto al contestar "fríamente" a mi cuestionamiento.
222 Lo más criminal de todo esto es que...existe toda una organización con fecha de inicio de la ofensiva y que de antemano sabe que el aumento real del precio en los servicios gravados será de un 5%...
Examinemos: "Como sucede en todo impuesto sobre bienes, la primera consecuencia del establecimiento del impuesto sobre los servicios, podría ser un aumento de precio y, en consecuencia, una relativa deducción en su demanda..."
Insisto en la frialdad de la supuesta normalidad con que hay que recibir semejantes incidencias, porque echa por tierra la realidad sociológica de los hechos y que no es otra que la imposición de una estaca más en el ya golpeado conjunto de agentes que, se suponen, son parte trascendental del desarrollo social.
Lo más criminal de todo esto es que, antes de que la población lo sepa, existe toda una organización con fecha de inicio de la ofensiva y que de antemano sabe que el aumento real del precio en los servicios gravados será de un cinco por ciento, mientras se trata de endulzar este trago tan amargo con medidas demagógicas como la exención del impuesto sobre la renta, cuyo propósito es político y no se basa en un interés real de ayudar a los que lo necesitan.
Otra pregunta que me hago es: ¿A qué burócrata de "hielo" le correspondió aplicar en blanco y negro un aumento impositivo de este rubro? En lo personal insisto en que se trata de una tendencia internacional de la que Panamá no puede dejar de formar parte y que por lo que respecta al MEF solamente tienen que santiguarla y empujársela a la población.
Es más, el Gobierno sabe que el impuesto a los servicios supone un cambio de precios. En buen español, un aumento generalizado de los precios; pero como insisten (cuando les conviene) en que en el Panamá de hoy existe la libre oferta y demanda, el golpe impositivo favorecerá "una demanda relativa de bienes que exigirá mayor producción, inversión y empleo". Sin embargo, el ITBMS, junto con las demás medidas que se pretenden adoptar, producirá un efecto contrario y parece que las personas responsables de esto solamente aprenden por ensayo y error; error que nos costará a todos los panameños. Y para que usted lo sepa, los expertos ya señalan de antemano que si las medidas proyectadas empezaran a aplicarse a partir del 1 de enero del 2003, "como está previsto", dicho efecto sobre los precios podría distribuirse durante todo el año próximo. Ante semejantes circunstancias, me atrevo a desearle, de antemano, feliz Navidad. Mas no creo que sea prudente insistirle en un próspero Año Nuevo.