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El regreso de "fuertes caminos"


Estos programas de asistencia humanitaria se extendieron hasta 1998 durante el gobierno de Ernesto Pérez Balladares, pero cesaron con la actual administración de Mireya Moscoso que le sucedió en el cargo. Las razones no importan, quedaron suspendidos durante cuatro largos años en que los habitantes de aquellas zonas de extrema pobreza se quedaron esperando en vano por los programas. Como se sabe, es duro quitar a la gente repentinamente lo que se le ha dado por largo tiempo.
En esta ocasión, sin embargo, ambos gobiernos han anunciado que están discutiendo los detalles para un reinicio de los programas a partir del próximo año, en los cuales intervendrían principalmente cuerpos de médicos, dentistas, ingenieros y guardias nacionales de Ohio, además de algunas unidades del Ejército y Comando Sur, con la participación también de algunos panameños que incluiría a mimbros del Sistema Nacional de Protección Civil.
El área de operaciones abarca a zonas pobres de prevalencia indígena del oriente de Chiriquí y la Comarca Gnöbe Bugle. Programas similares se vienen desarrollando cada año en Honduras, Nicaragua, El Salvador y Perú.
Es de esperar que algunos grupos ultranacionalistas panameños pongan reparo a estos programas, pero carecerán de razones de peso para ello. Nunca antes la soberanía patria ha estado mejor cimentada que ahora, cuando no existe ni una sola base militar extranjera en territorio nacional y el Canal es cien por ciento panameño. Estados Unidos es un país amigo, con el que nos unen indisolubles lazos históricos de más de siglo y medio. Y si los programas "fuertes caminos" o "nuevos horizontes" o como se llamen, les sirve como entrenamiento para ayuda humanitaria en casos de desastre, y nos beneficia al mismo tiempo para que llegue en reciprocidad algo de asistencia a zonas pauperizadas de nuestro país, no vemos por qué oponerse a una asistencia de ese tipo.
Por lo demás, los programas de acción cívica constituyen una excelente oportunidad para estrechar lazos no solo con un país amigo sino con nuestros propios compatriotas, tradicionalmente olvidados por todos los gobiernos y a quienes no tenemos ni los medios ni la oportunidad de llevarles el más mínimo consuelo y asistencia.



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