"El resbalón de La Cáscara"
Todos los fines de semana, siempre espero observar los programas televisivos de producción nacional como La Cáscara y Calle 13. Sus críticas jocosas sobre el modo de vida de los panameños, los políticos y nuestra sociedad, son un ejemplo digno de la creatividad de sus productores.
Sin embargo, durante el pasado carnaval, muchas fueron las opiniones contrarias sobre las escenas grotescas que vimos en ambos programas. Los desnudos, semidesnudos, borrachos, el enfoque de partes íntimas del cuerpo femenino y la humillación de la naturaleza del hombre ante el abuso de los ritos bacanales. Esto que sucedió en el verano, nos recordó épocas en que el instinto humano sobrepasaba los límites de la decencia.
Como parte de sus funciones inherentes administrativas, la Junta de Censura, la Dirección de Medios de Comunicación Social y la Ministra de Gobierno y Justicia, Mariela Sagel, sancionaron a los encargados de estos programas televisivos, en su abuso ofensivo hacia con los televidentes. Es cierto que en el período del carnaval, los excesos existen y son parte de esas fiestas, pero la promoción del desorden y la vulgaridad, como también el asunto de la homosexualidad, que atenta contra la Sociedad Cristiana, no hizo otra cosa que acelerar la aplicación de castigos ejemplares a la divulgación de escenas anti-morales por los principales canales de televisión.
Debo admitir que me encanta La Cáscara, y no sé de donde su equipo de jóvenes creativos sacan tanta imaginación para hacer buenos programas, pero también debo criticarles los hechos que promocionaron en los carnavales. Como ciudadano común, le sugiero al encargado de dicho programa televisivo que mejore el guión de sus proyectos y que evite ser penalizado por chabacanería y divulgación de escenas no aptas para los menores de edad que observan inocentemente su producción televisiva.
En cuanto a Calle 13, igual crítica les hago. Sin embargo, hay un hecho que se debe mencionar y que su significado está siendo desvirtuado por el comienzo de nuestra reciente democracia: la libertad de expresión. No podemos confundir "libertinaje" con "libertad de expresión". Y en cierto momento, tanto La Cáscara como Calle 13 abusaron del libertinaje, al que confunden con la última.
La Corte Suprema de Justicia, como ente judicial máximo, ha ejercido normas sobre la base del respeto a la libertad de expresión.
De allí que en un fallo sobre la suspensión de las licencias a los encargados y responsables de uno de esos programas, la bendición estuvo del lado de ellos. Pero ojalá no se confunda este pilar de la democracia, permitiendo que se continúe con la promoción de escenas obscenas por la televisión.
También hay que exigirle a las televisoras la modificación de sus programas. Desde hace mucho tiempo, las telenovelas venezolanas, colombiana, mexicanas y brasileñas, que tienen los horarios vespertinos y de horas tempranas de la noche, ya muestran a las parejas de actores en situaciones muy comprometedoras para la audiencia infantil, por no decir actos indecorosos.
¿No se había firmado un pacto entre televisoras para evitar los valores anti-morales en la pantalla visual? Bueno, como dice un "slogan" publicitario de una marca de pinturas: "Panamá es Panamá..." Fuera con lo recto, arriba lo que denigra a nuestra sociedad.
Sin embargo, durante el pasado carnaval, muchas fueron las opiniones contrarias sobre las escenas grotescas que vimos en ambos programas. Los desnudos, semidesnudos, borrachos, el enfoque de partes íntimas del cuerpo femenino y la humillación de la naturaleza del hombre ante el abuso de los ritos bacanales. Esto que sucedió en el verano, nos recordó épocas en que el instinto humano sobrepasaba los límites de la decencia.
Como parte de sus funciones inherentes administrativas, la Junta de Censura, la Dirección de Medios de Comunicación Social y la Ministra de Gobierno y Justicia, Mariela Sagel, sancionaron a los encargados de estos programas televisivos, en su abuso ofensivo hacia con los televidentes. Es cierto que en el período del carnaval, los excesos existen y son parte de esas fiestas, pero la promoción del desorden y la vulgaridad, como también el asunto de la homosexualidad, que atenta contra la Sociedad Cristiana, no hizo otra cosa que acelerar la aplicación de castigos ejemplares a la divulgación de escenas anti-morales por los principales canales de televisión.
Debo admitir que me encanta La Cáscara, y no sé de donde su equipo de jóvenes creativos sacan tanta imaginación para hacer buenos programas, pero también debo criticarles los hechos que promocionaron en los carnavales. Como ciudadano común, le sugiero al encargado de dicho programa televisivo que mejore el guión de sus proyectos y que evite ser penalizado por chabacanería y divulgación de escenas no aptas para los menores de edad que observan inocentemente su producción televisiva.
En cuanto a Calle 13, igual crítica les hago. Sin embargo, hay un hecho que se debe mencionar y que su significado está siendo desvirtuado por el comienzo de nuestra reciente democracia: la libertad de expresión. No podemos confundir "libertinaje" con "libertad de expresión". Y en cierto momento, tanto La Cáscara como Calle 13 abusaron del libertinaje, al que confunden con la última.
La Corte Suprema de Justicia, como ente judicial máximo, ha ejercido normas sobre la base del respeto a la libertad de expresión.
De allí que en un fallo sobre la suspensión de las licencias a los encargados y responsables de uno de esos programas, la bendición estuvo del lado de ellos. Pero ojalá no se confunda este pilar de la democracia, permitiendo que se continúe con la promoción de escenas obscenas por la televisión.
También hay que exigirle a las televisoras la modificación de sus programas. Desde hace mucho tiempo, las telenovelas venezolanas, colombiana, mexicanas y brasileñas, que tienen los horarios vespertinos y de horas tempranas de la noche, ya muestran a las parejas de actores en situaciones muy comprometedoras para la audiencia infantil, por no decir actos indecorosos.
¿No se había firmado un pacto entre televisoras para evitar los valores anti-morales en la pantalla visual? Bueno, como dice un "slogan" publicitario de una marca de pinturas: "Panamá es Panamá..." Fuera con lo recto, arriba lo que denigra a nuestra sociedad.