El reto
Apenas han transcurrido un poco más de cien días del gran reto del presidente norteamericano ante la crisis económica sin frontera, y su toma de posesión. La Ley de Estímulo Económico, del 17 de febrero, intenta lanzar el primer salvavidas. Ha dictado otras medidas importantes para la austeridad -indispensable- y beneficiar en distintos rublos a la población más afectada, y al mismo tiempo, más necesitada social y económicamente. Con cautela similar, continuando las promesas electorales, entra en el escenario internacional, aún más complejo, con la premisa de creer en el diálogo.
El tema más ácido, el Medio Oriente, se presenta por día, más difícil. Irak, Afganistán, Pakistán, y otras naciones del área, se convierten en una problemática de incalculables consecuencias, al parecer insolubles, sin definirse en el tiempo. Los costos económicos, de vidas, e incontables dificultades poblacionales, sociales, religiosas, etc., no tienen parangón.
Nuestro continente forma parte importante del reto, que presenta también múltiples aristas, pero sobre todo, la exigencia de transformar la tradicional diplomacia norteamericana definitivamente rechazada.
El trasfondo del anterior gobernante continúa en pie. Sin embargo, Obama no cesa de trabajar con sus criterios y su equipo, de sorprender en el RETO asumido, en la dirección de su meta del "nuevo nacimiento de la libertad".