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El reto de leer y escribir


La reciente aprobación de la ley que establece el idioma español como de obligatorio estudio en las carreras universitarias, es un hecho singular e inquietante, que conduce irremediablemente a un terrible problema que desde hace mucho tiempo al menos, se está advirtiendo por parte de los educadores universitarios, en cuanto a que nuestros estudiantes no leen, no escriben correctamente, ni mucho menos pueden hacerlo verbalmente.
Ciertamente, desconocemos la "ratio legis" que movitó al legislador a la adopción de la presente ley, aunque ello posiblemente se fundamente en el interés del Estado de velar por la defensa, difusión y pureza del español, que es el idioma oficial de la República.
Por otra parte, a nivel internacional UNESCO ha advertido, desde hace algún tiempo, que en muchos países se está dando el fenómeno del "analfabetismo funcional, que no es más que la falta de aptitudes de lectura y escritura necesarias para hacer frente a las demandas de la sociedad moderna, mientras que Emilia Ferreiro, (Educar para la lectura) prefiere hablar de la realidad del "iletrismo" en el sentido de que hay países que tienen analfabetas porque no aseguran un mínimo de escolaridad básica a todos sus habitantes, y países que tienen iletrados, porque a pesar de haber brindado ese mínimo de escolaridad básica no han asegurado la práctica cotidiana de la lectura, ni el gusto por leer, ni mucho menos el placer por la lectura".
Pareciera, entonces, que esas razones y otras más justifican la importancia de la incorporación del español en las universidades, sin embargo, es necesario detenernos para destacar también que el grave problema que adolecen los estudiantes universitarios no se resuelve únicamente con su inclusión, ya que hay otros elementos que también deben tomarse en consideración.
En efecto, hay una serie de aspectos que se mantienen reservados por los padres de familia tanto de colegios públicos como privados, en las que aquellos que le dan seguimiento e importancia a los deberes escolares de sus hijos, advierten que en los horarios de clase de los estudiantes, se le está dedicando más tiempo a otras asignaturas, o a otros idiomas, entre ellos el inglés.
Otro aspecto, que merece mencionarse es el hecho de que niños de primer grado tienen un numeroso abanico de asignaturas, que si bien es cierto, que al finalizar dicho grado han aprendido lo básico, que es leer y escribir bien, de acuerdo a su nivel, lo cual es serio, porque prosiguen hacia grados superiores con esas dificultades, y como es normal en la gran mayoría de las ocasiones, los padres no lo detectan o tal vez no le dan la importancia que tiene, porque lo esencial es que haya pasado las asignaturas.
Lo anterior trae como consecuencia, como indica Ferreiro, que tengamos personas alfabetizadas, que cada nivel educativo le reproche al precedente que los alumnos que reciben no "saben leer ni escribir, que se dé el fenómeno del fracaso escolar, que en este último caso no es más que un "fracaso de la alfabetización inicial " no de una patología individual, y además, de lo anterior, haya poco lectores.
En conclusión, la alfabetización, es decir, saber escribir, leer, como haya indicado Bhola es un "pasaporte para un aprendizaje independiente y para ser ciudadano de una sociedad instruida" y después de todo, le abre las fronteras tanto internas como externas.

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