default

El reto educativo de la UNESCO


Quizás ése sea el cometido más cercano al reto de integrar a las civilizaciones en tanto luche incansablemente por promover el diálogo intercultural y una alianza entre la sociedad de oriente y occidente. Sin embargo, de un momento a otro, en momentos en los que se celebraba su sexagésimo aniversario, en las afueras de París, paradójicamente se mostraban actos que enturbiaban el sano convivir ciudadano y que desdecían mucho del vigor impuesto por una sociedad que trata de ser civilmente coherente con los principios de la democracia.
Esos centenares de autos quemados en Francia, esas marchas "Anticumbre" en Argentina, no son sino una expresión legítima del sentir ciudadano y demuestran también que al mundo de hoy todavía le falta ser más educado en cuanto a normas de convivencia ciudadana y es en esta línea donde la Unesco debe reforzar y dirigir su cometido.
A lo largo de estos años he sido testigo del tenor institucional que por medio de investigaciones, foros, publicaciones y otros, ha tratado de coadyuvar en algo al desarrollo educativo internacional. Pero hace falta entonces complementar esta labor con unos mecanismos innovadores que permitan que dichas iniciativas se encuentren íntimamente cercanas a la realidad. Más allá de la lucidez académica con que la Unesco muy bien ha sabido brindar mediante pautas en los países para la educación, deberían pensarse formas y procedimientos que permitan construir una sólida política educativa como parte de la necesaria cohesión social de los planes de gobierno.
El destacado crecimiento económico de algunos países no debe menoscabar la oportunidad que tenemos de convertir esta sociedad globalizada en un agente imprescindible de la educación ciudadana. Nuestras convicciones intelectuales y morales no pueden depender de circunstancias favorables que nos inventen escenarios ficticios que después nos suman en el desengaño; sino más bien ese mismo talante cívico y ético debe permitirnos coincidir en una misma mesa para que, aquellos que de verdad queremos que la sociedad recupere su función educativa, concertemos plan educativo consistente.
La Unesco ha tenido una labor envidiable. Sin embargo, los tiempos actuales le reclaman un mayor protagonismo, una firme estrategia de liderazgo que haga de la educación un aliado para el desarrollo latinoamericano y europeo. Nuestros intereses ideológicos y políticos deben estar por debajo de esa fuerza de voluntad que a lo largo de la historia nos ha permitido conseguir objetivos de gran trascendencia humana. No podemos imaginar, por ejemplo, la consecución de los Objetivos del Milenio de la ONU para el 2015 en el terreno educativo, si no nos ponemos a pensar en la educación del otro, en cómo se educa y qué necesita de los demás para que el desarrollo sea integral y coherente.
Esa sociedad del conocimiento que tanto mencionamos cuando nos referimos a educación globalizada, debe también permitir una integración sólida entre las naciones y no un bienestar egoísta para los países desarrollados. Esa creatividad que lamentablemente también es usada para inventar guerras y violar derechos humanos debe ser usada antagónicamente para promover la paz y el respeto del sentido de la dignidad humana.
La Unesco haría bastante bien si le da mayor cobertura a sus canales de participación, donde por ejemplo los intelectuales pueden y deben tener la palabra, de la misma forma como la población en general. Porque esa sed de paz, de armonía entre los pueblos trae consigo el deber de educar mejor a los demás y hacer un efecto multiplicador positivo de lo que nos hace mejores personas, mejores sociedades con un alto sentido del respeto al otro. Es precisamente nuestra capacidad de pensar en el otro, amarle por encima de nuestras diferencias, lo que impedirá el fraccionamiento de nuestra sociedad.
La Unesco debe convocar a líderes del ámbito internacional, a fin de que su influencia sea más efectiva en los términos señalados. Ese será el desafío de esta institución que necesita indiscutiblemente dar un giro a su labor. Igual, los líderes de diferentes contiendas deben disponer su actitud y capacidad para que este mundo sea más civilizado, con una relaciones humanas más entendibles que antes.
(calbertp@exalumno.udep.edu.pe)

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América