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El reto, trabajar por Panamá


TRABAJAR por Panamá implica grandes sacrificios, entrega total y permanente para erradicar de la faz del país los intereses partidistas, la deshonestidad, la violencia, la corrupción, el hambre, el desempleo, la extrema pobreza y todo aquello que ha dado margen para que nuestra nación haya perdido, ante el mundo su mejor imagen; es como comenzar de nuevo a construir los soportes para el sostenimiento de una República que clama por mejores perspectivas de vida, sobre la base de una adecuada planificación de todas las estructuras institucionales del Estado.
En momentos en que el país atraviesa por una grave crisis que está afectando importantes renglones de la vida nacional por el exorbitante aumento del petróleo, todas las fuerzas vivas del país: gobierno, empresa privada, trabajadores, sociedad civil e instituciones cívicas están llamadas a solidarizarse, sin distingos de banderías políticas, para enfrentar con un cambio de actitud positivo, esta situación que amenaza con derrumbar las perspectivas de una mejor vida para el pueblo panameño; es el momento para que todos los que vivimos en este suelo, nos hagamos conscientes de que tenemos que aportar nuestros esfuerzos para contribuir a que Panamá vaya adelante y encuentre los caminos que lo lleven a un franco desarrollo y progreso.
El alza del petróleo y sus derivados es para los panameños un golpe de muerte a su economía, especialmente para aquellos que devengan un salario de hambre y ha dado margen al desasosiego e intranquilidad a lo largo y a lo ancho del territorio nacional. Y es que renglones tan importantes de la vida de la nación como son la canasta básica familiar, el transporte, los medicamentos etc., han sufrido un encarecimiento que no está al alcance de las entradas económicas de un elevado porcentaje de hogares panameños afectados. La secuela del alto costo del combustible está incidiendo en las tarifas de la energía eléctrica y el teléfono y con ello estamos dando otro golpe de muerte a la resentida economía de los más pobres. Comprendemos que el alza del petróleo obedece a causas fuera de nuestro control, pero la experiencia nos indica que, en todos los tiempos normales y anormales, el combustible al igual que sus derivados, ha sido un producto con precio muy elevado si lo comparamos con los de otros países de Centro y Sur América. En todas las épocas el panameño ha venido pagando muy caro por la obtención del combustible y del gas, al igual que por la energía eléctrica, sin que haya habido políticas de gobierno que se interesen en procurar una solución para un país que se ha cansado de esperar respuestas a sus aspiraciones de una vida mejor.
Todo parece indicar que el problema del alza del petróleo se hará sentir por mucho tiempo y ello preocupa, porque las actividades industriales, agropecuarias y comerciales que son soporte de la economía de la Nación, dependen, para su éxito del petróleo que, actualmente tiene precios por las nubes.
Corresponde al gobierno y a todos los panameños "amarrarse el cinturón" e iniciar un periodo largo de ahorro, bien orientado, a fin de soportar los impactos de esta crisis que debe ser analizada, profundamente, por las autoridades gubernamentales lejos de los intereses partidistas y de esa manera, encontrar caminos que hagan menos pesadas las responsabilidades que agobian al pueblo panameño.
El reto: Trabajar por Panamá se torna un compromiso de mayor trascendencia, ahora que el Señor Presidente de la República ha presentado ante la faz de la nación, el proyecto de modernización del Canal que es de todos los panameños y se hace imperativo, aportar todos los esfuerzos para que tanto la deuda social que ahoga al país como este proyecto de gran envergadura, reciban el respaldo solidario de la comunidad nacional a fin de obtener el éxito anhelado.

101 años de Panamá América

 
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