El retorno de los «pitufos»
La desfachatez del anuncio gubernamental del retorno de los repudiados ?pitufos? revela el desarrollo alcanzado por la impunidad en Panamá.
La impunidad, como debemos saber, sirve para propiciar la repetición crónica de las violaciones de los Derechos Humanos. La impunidad, además, pone en total indefensión a las víctimas de los Derechos Humanos y sus familiares.
La responsabilidad del Estado en materia de libertades públicas y garantías fundamentales conlleva la obligatoriedad de respetarlas y su obligación permanente de garantizar que actos violatorios a la dignidad humana y a sus derechos no se repetirán en su jurisdicción.
Sin embargo, el presidente Martín Torrijos y su gobierno se olvidan olímpicamente de sus obligaciones, y en su proceso de reconstrucción y repetición de las acciones y prácticas autoritarias, no pasa ya día sin que recurran a flagrantes violaciones de nuestros derechos y libertades y, encima de ello, aplaudidos por quienes nos recomiendan desde ?su hamaca? que ?evolucionemos? y aceptemos a los verdugos de ayer como querubines de hoy, aún a sabiendas que están consolidando todos los instrumentos de violencia bajo un sólo mando, pero no para que florezcan la democracia y los Derechos Humanos.
La adquisición de un número indeterminado de vehículos de carácter represivo, so pretexto de que ?es un vehículo no letal que solo echa chorros de agua y no causa daño, que sólo aleja a los manifestantes cuando hay cierre de calles?, como declaró el Ministro de Gobierno y Justicia, quien tuvo destacada participación en la dictadura militar y apadrinó con su silencio las muertes, desapariciones, torturas, violaciones de los Derechos Humanos que se llevaron a cabo durante la misma, no sólo es un engaño, es también un insulto a la memoria de los aciagos días de lucha contra la narcodictadura.
El retorno de los denominados ?pitufos? ha llegado acompañado de la puesta en ejecución de un denominado Plan de Seguridad Integral, del uso indiscriminado de perdigones y lacrimógenas contra estudiantes y trabajadores, de arrestos arbitrarios de ciudadanos y de la violación a su dignidad, al obligarlos a desnudarse y ponerlos a hacer ?ranitas? dentro del cuartel de policía, como sucedió en David; la muerte del recluso Daniel Viera Rodríguez quien, según se ha sabido ?murió por golpes tras ser capturado?.
Defender la compra de instrumentos represivos con la vulgar falacia de que quienes reaccionan contra ello ?son gente que vive en el pasado?, revela el verdadero propósito que les anima. Prefieren reprimir y no comprar ambulancias o carros bombas que se requieren a gritos; lo que quieren es nuevamente encaminar a la sociedad por el tortuoso vía crucis de la represión que es su razón de ser.