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El rompecabezas


Nadie puede dudar ni objetar la necesidad que nuestro país posea un concepto claro, una política de seguridad nacional. Todos los países lo tienen y es totalmente aceptable. El reciente anuncio de las autoridades nacionales respecto a la elaboración de un plan estratégico en relación a ese importante tema, despertó expectativas, pero también resquemores y sospechas. Por ello, es importante afirmar lo siguiente :
1. La seguridad nacional no puede apoyarse ni fomentar la militarización del país. Entendemos por militarización la permanencia de tropas norteamericanas o de cualquiera otra potencia después del año 2000.
No debe apoyarse ni fomentarse la militarización por varias razones, entre ellas, porque nos convierte en blanco de los enemigos actuales o potenciales de los EE.UU; porque la militarización contamina; porque subutiliza terrenos y recursos productivos; porque a sido un factor intervencionista en la vida de la Nación; y porque fue un factor clave para el crecimiento del poder de los militares panameños hasta cuando decidieron destruirlos.
La militarización evoluciona y ya de seguro no necesitará de bases o fuertes, sino de un sistema de control en base a mecanismos de movilidad, monitoreo con alta tecnología militar, despliegue veloz de tropas, pues el control busca imprimir dirección determinada a los acontecimientos, como lo afirma Daniel Delgado.
Si EE.UU. no ha sido capaz de limpiar las más de 3 mil hectáreas saturadas de explosivos, y clarificar el uso de experimentos de armas químicas en Panamá, creemos que sería absurdo renegociar su presencia.
El 12 de diciembre de 1947 -hace 52 años- la sociedad civil panameña rechazó y presionó al Gobierno Nacional para que negara la continuación de bases militares, en otras palabras, el pueblo panameño dibujó el uso futuro de su territorio: civil, social y productivo. Civil, para que no fuese utilizado para asuntos bélicos. Productivo, para que generara recursos y riquezas, no muerte y destrucción. Social, para que los beneficios de esa productividad fuesen incluyentes, es decir, estuviera en beneficio de toda la población y no sólo de unos cuantos. Los Encuentros Panamá 2000 confirmaron un pacto nacional donde las áreas que revertían iban a tener estos usos señalados.
2. La seguridad nacional no debe fomentar el militarismo panameño. Por militarismo entendemos la reaparición de un ejército o fuerzas militarizadas con capacidad de imponer su autoritarismo sobre la sociedad panameña.
Los temas de seguridad nacional no pueden ni deben hacer rebrotar el militarismo, embrión de futuros golpes de estado, dictaduras y represión contra los habitantes. Un documento publicado en los medios, atribuido a la Embajada de los EEUU, y luego desmentido por ellos, afirmaba que era necesario remilitarizar al país para combatir los peligros de la frontera con Colombia. El remedio sería peor que la enfermedad.
Generacionalmente, el pueblo panameño en diversos momentos de su historia, y a través de sus movimientos nacionalistas y civilistas han rechazado tanto la militarización como el militarismo. Es un mandato histórico excluir de la propuesta de seguridad nacional estas dos aristas.
3. La seguridad nacional debe ser democrática. La seguridad nacional no puede fomentar deformaciones militares sino basarse en un concepto más integral, que abarque una propuesta para el desarrollo socioeconómico del Darién y Kuna Yala, la profesionalización de la Fuerza Pública, la seguridad ciudadana con participación de la sociedad civil, el apoyo de los esfuerzos de paz en Colombia. La seguridad nacional democrática debe formularse en forma transparente, y de cara al pueblo, y cualquier negociación internacional debe pasar por el tamiz de la Asamblea Legislativa y de una consulta popular.
Tengo la impresión de que existe un gran rompecabezas preparado para asegurar la presencia militar foránea en Panamá en función de los intereses de seguridad de los EE.UU., y que, progresivamente, irán apareciendo las piezas hasta cercarnos nuevamente en el círculo de hierro del dominio neocolonial. Cada pieza será justificada con diversas razones o impuestas de diversas maneras.
Ojalá me equivoque. Ojalá el gobierno cumpla la palabra empeñada de no negociar esa presencia. ¡Ojalá los panameños y panameñas tengamos la capacidad y la voluntad de edificar el Panamá libre, soberano y justo que tanto necesitamos!

101 años de Panamá América

 
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