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El saneamiento de las bases


Tras el fracaso de las negociaciones para establecer en nuestro suelo un Centro Multilateral Antidrogas (CMA) y la proximidad del cese de la presencia militar norteamericanas de las bases que restan, se vuelve imperioso resolver el problema de la contaminación dejada como secuela, que es el último gran asunto pendiente con Estados Unidos luego de la reversión del Canal.
El problema es particularmente grave en los polígonos de tiro y ciertas áreas donde existen informes de almacenamiento de armas químicas y municiones a base de uranio empobrecido, especiales para atravesar blindajes de tanques.
Vastas extensiones de territorio canalero están saturadas de municiones sin explotar, algunas hallándose a varios metros bajo tierra, lo que ha permitido que sobre ellas, hayan crecido árboles que con el pasar del tiempo han pasado a ser parte de un espeso bosque tropical.
El tema fue abordado la semana pasada por el Presidente Pérez Balladares, quien describió con precisión la magnitud del problema y sus posibles soluciones. Dijo, entre otras cosas, que algunas áreas no podrán ser limpiadas porque hacerlo conllevaría la destrucción de valiosos bosques, por lo que en estos casos, por lo pronto, conviene destinarlos a reserva forestal.
En otros en cambio, se impone la pronta descontaminación, por la cercanía al Canal y a áreas de desarrollo comercial, industrial o urbanístico, sin lo cual tropezarían con un serio limitante.
Al respecto, los tratados canaleros imponen la obligación de Estados Unidos de devolver saneados los territorios ocupados en cuanto sea posible. Y nosotros hemos sostenido que tal obligación subsiste incluso después de la entrega del Canal y lo que resta de las áreas revertidas.
Del mismo modo, hemos sugerido que Panamá debe concentrar esfuerzos diplomáticos para que Estados Unidos garantice su obligación de descontaminar las áreas afectadas, después de la reversión, a medida que la tecnología vaya evolucionando.
Por eso, consideramos sabias las palabras del mandatario, cuando manifiesta que se inclina por la firma de un compromiso a largo plazo entre autoridades de ambos países, para lograr el saneamiento futuro de las áreas contaminadas.
En lo demás, nos openemos a cualquier iniciativa, -que no se ha dado-, de cobrar indemnizaciones a cambio, si tal se da en sacrificio del saneamiento, pues creemos que el compromiso de descontaminación a largo plazo, sirve mejor a los intereses nacionales. La idemnización, si fuere el caso, sería a título de reparación por la privación del pleno uso y goce de las áreas afectadas.

101 años de Panamá América

 
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