default

El Seguro de Riesgos Profesionales y su reforma


El tema de reformar la ley que centralizó en la Caja de Seguro Social (CSS) el Seguro de Riesgos Profesionales (RP) es observado con reserva. Desde el punto de vista actuarial, muestra una saneada finanza, tipificada en un superávit actuarial de más de B/. 94.5 millones a diciembre de 2003. Esto contrasta sustancialmente con la situación actuarial que muestra el programa de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM), el cual evidencia un déficit de casi B/. 2,800 millones para la misma fecha.
Una cosa es ver a largo plazo las prestaciones económicas que prestan estos programas y otra es ver a corto plazo su desarrollo financiero. Así se observa que, a pesar de que el programa de Riesgos Profesionales muestra un superávit actuarial, presenta desde el aspecto financiero un déficit de caja de B/. 3.5 millones (los ingresos totales decrecieron en un 0.1%, mientras que los egresos aumentaron en un 18.3% del 2002 al 2003).
La realidad administrativa es que la CSS es una administradora de tres seguros distintos (Vejez, Invalidez y Muerte; Enfermedad y Maternidad; Riesgos Profesionales), y su realidad económica es que éstos están bajo la presencia de un déficit de caja (Enfermedad y Maternidad, en los dos últimos años, ha mostrado un déficit de B/. 25.8 millones en el 2002 y B/. 23.5 millones en el 2003. Mientras que el programa IVM, fue de B/. 9.4 en el 2002 y B/. 43.7 millones en 2003). Esto ha conllevado a que el estado de resultado en los últimos años para la Caja haya sido negativo en B/. 18.5 millones en el 2002 y B/. 67.2 millones en el 2003.
Esa realidad impone la formulación de estrategias de cómo enfrentar la difícil situación para cada uno de los seguros sobre la base técnica de que la estructura financiera y actuarial de cada seguro es distinta (Sistema de Reparto Puro y Capitales Constitutivo). En el caso particular del programa de RP, es de esperar que la historia se repita; es decir, que se presente para el 2004 un déficit operacional.
Este escenario nos motiva a examinar cómo un estado de resultado sano inicia a partir del 2001 un proceso financiero de corte decreciente hasta llegar al 2003 con un déficit operacional y, muy probablemente, en el 2004. Es decir, nos encontramos, posiblemente y a mediano plazo, ante el descalabro financiero de la mejor cara de la CSS (Seguro de RP), que se puede evitar si tomamos los correctivos técnicos necesarios que las circunstancias demanden. Pero es que la agonía del seguro de Riesgos Profesionales no sólo es de carácter financiero, sino también en sus prestaciones.
Un seguro que se instituye para lograr una rápida incorporación del trabajador accidentado o producto de una enfermedad profesional que le impide laboral a la planta productiva del trabajo, hoy es víctima de una prestación económica extremadamente irrisoria, burocrática y tardía como producto de una administración totalmente desintegrada expresada en los bajos montos de las pensiones (permanentes, parciales y absolutas) y las incapacidades temporales, así como las prestación sanitaria no articulada (prevención, curación) y carente de una visión de conjunto sobre el manejo, tratamiento y rehabilitación del paciente por riesgos profesionales en los diferentes establecimientos de salud del Seguro Social.
Ese escenario que viven los trabajadores y el núcleo familiar con respecto a la capacidad de respuesta de la gestión integral del seguro de Riesgos Profesionales, compromete a la presente generación a una reforma total. Una reforma que coloque al seguro de Riesgos Profesional como un instrumento capaz de ofertar a los trabajadores prestaciones expeditas eficientemente, con eficacia y calidad; de tal suerte que el empleado sienta que hay toda una estructura organizacional integral, con visión estratégica a largo , mediano y corto plazo que se materializa en normas, políticas, programas y planes operativos.
Esta reforma implica un cambio en la manera de pensar y actuar de las partes involucradas en el seguro de Riesgos Profesionales; por lo tanto, tiene que generar una reingeniería organizacional del seguro RP, la cual debe ser capaz de articular armónicamente los procesos que implica el otorgamiento de las prestaciones, y a una gestión al margen de la burocracia del restos de los seguros (Enfermedad y Maternidad; y VIM).
Es decir, que la nueva organización debe unificar lo que hoy se encuentra fragmentado y deberá responder integralmente ante los trabajadores y empresarios. Esta reingeniería implica a su vez una reestructuración presupuestaria y el establecimiento de una gestión administrativa basada por unidad de proceso -se le asignan recursos financieros de acuerdo a sus necesidades reales, pero deberá responder detalladamente por sus egresos-; esto evitará la práctica de incluir en un solo rubro los costos y gastos.
Al responsabilizar los recursos a una determinada unidad de proceso, se facilitará el establecimiento de los costos reales de cada prestación y los gastos administrativos de las mismas. Actualmente se opera con un estimado presupuestario (10%) que intenta aproximar el costo y gasto de las prestaciones sanitarias; el resultado en el tiempo ha sido que hoy no se sabe si es el programa de Enfermedad y Maternidad el que subvenciona al de Riesgos Profesionales o es éste el que subvenciona a Enfermedad y Maternidad.
Una administración financiera propia con una estructura presupuestaria específica y sus respectivos mecanismos de control en la gestión integral, facilitará el establecimiento de una Reserva de Contingencia sobre la ejecución presupuestaria de las prestaciones a corto plazo (la Ley de RP vigente no prevé ese mecanismo). Seguramente, una nueva organización vigilaría con mayor precisión técnica (estadísticas específicas y asociadas al seguro de Riesgos Profesionales), la Clasificación de la Prima de Riesgos Profesional en las empresas, se premiaría al buen empresario y trabajador que observara las medidas de higiene y seguridad, contribuyendo así a la prevención de los siniestros laborales y a un ambiente de competencia prevencionista; igualmente se fortalecería, a través de la auditoría de calidad, las acciones preventivas en el trabajador y el medio laboral.
Lo anterior requiere de un programa de promoción y educación al trabajador y al empresario sobre los beneficios, protección y cobertura del seguro de Riesgos Profesionales; se informe al trabajador sobre los reglamentos y normas que rigen las diferentes prestaciones del seguro y no ocurra lo traumático e inhumano, que el trabajador se entera cuando es víctima de un accidente y/o enfermedad profesional; y es a partir de ahí que trabajador y familiares entran en el túnel de la burocracia sistémica.
Los grandes problemas que enfrenta el Seguro de Riesgos Profesionales no son de carácter estructurales sino administrativos.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América