El Seguro Social, a los 65 años, se debe retirar
Washington (AIPE)- El Seguro Social cumple 65 años el 14 de agosto y le ha llegado la hora de retirarse. No, no estoy diciendo que debemos abolirlo por completo, sino que su actividad se debe en el futuro limitar a cumplir con los actuales pensionados y con aquellos que están próximos a retirarse. ¿Por qué? Sencillamente por razones demográficas: muy pocos trabajadores van a estar aportando para las pensiones de los ya no activos y la generación de mi hija no va a recibir ningún rendimiento sobre los aportes que haga al Seguro Social.
Quienes defienden que el Seguro Social debe ser dejado como está o ser reformado ligeramente, lo que quieren decir es que hay que aumentar los impuestos y reducir los beneficios. De hacerse así, Raquel, mi hija de 14 años, puede contar con un rendimiento de 0,78% sobre los 455.645 dólares que pagará en impuestos al Seguro Social, asumiendo que ella gane el salario promedio durante su vida activa. No hay que ser un financista fabuloso como Warren Buffett para lograr un rendimiento de 0,78% sobre la inversión.
Si Raquel trabaja hasta los 67 años, que será entonces la edad de retiro, el Seguro Social le pagará, durante el resto del tiempo que el gobierno estima vivirá, 567.502 dólares. Una ganancia de 110,000 no suena mal hasta que uno saca la cuenta que podría tener 1,5 millones de dólares si el gobierno le hubiese permitido ahorrar lo que pagó al Seguro Social.
Y no son sólo los jóvenes quienes son engañados. Yo, como residente de 53 años de Washington, D.C. lograré un rendimiento de 1,11% sobre las deducciones en nómina que me han hecho. Yo ya podría tener más de un millón de dólares en ahorros acumulados si se me hubieran permitido invertir el equivalente a esos impuestos. Y en una simple libreta de ahorro bancario ya tendría más de tres veces lo que el gobierno me va a devolver.
No hay duda que el Seguro Social ha ayudado a reducir la pobreza entre los ancianos, al mismo tiempo que las familias pueden contar con unas cuotas si muere de repente el padre trabajador. Ha sido, por varias décadas, una importante red de seguridad.
Pero allí acaban las buenas noticias. Lamentablemente, el presidente Franklin Roosevelt y los congresistas que hace 65 años lo diseñaron como un sistema de reparto, bajo el cual los actuales trabajadores pagan las pensiones de los actuales retirados, no previeron la caída de las tasas de natalidad. Dentro de poco no habrá suficientes trabajadores activos para pagar las pensiones de retirados, quienes además están viviendo más años de lo previsto.
Cuando comenzó el Seguro Social en 1935, el gobierno tomaba 2% de los primeros 3.000 dólares de sueldo anual para financiar el programa. Hoy, el gobierno toma 12,4% de los primeros 76.200 dólares en ingresos, porcentaje que tendría que aumentar si mi hija va a recibir una pensión. El cálculo es que para mantener al Seguro Social habría que aumentar el impuesto a la nómina a 18,6%, reducir los beneficios en 32% o una combinación de ambas cosas.
No sorprende la popularidad de los planes que le permitirían a los trabajadores invertir parte de lo que les deducen en la nómina y
colocarlo en una cuenta individual. Y no se trata de una idea no probada porque esa es la
práctica en países como Chile, Gran Bretaña, México, Suecia, etc. La nueva administración,
sea demócrata o republicana, debe proceder a retirar al viejo Seguro Social. (c)
www.aipenet.com
Vicepresidente de la Heritage Foundation, instituto privado de estudios públicos.
Quienes defienden que el Seguro Social debe ser dejado como está o ser reformado ligeramente, lo que quieren decir es que hay que aumentar los impuestos y reducir los beneficios. De hacerse así, Raquel, mi hija de 14 años, puede contar con un rendimiento de 0,78% sobre los 455.645 dólares que pagará en impuestos al Seguro Social, asumiendo que ella gane el salario promedio durante su vida activa. No hay que ser un financista fabuloso como Warren Buffett para lograr un rendimiento de 0,78% sobre la inversión.
Si Raquel trabaja hasta los 67 años, que será entonces la edad de retiro, el Seguro Social le pagará, durante el resto del tiempo que el gobierno estima vivirá, 567.502 dólares. Una ganancia de 110,000 no suena mal hasta que uno saca la cuenta que podría tener 1,5 millones de dólares si el gobierno le hubiese permitido ahorrar lo que pagó al Seguro Social.
Y no son sólo los jóvenes quienes son engañados. Yo, como residente de 53 años de Washington, D.C. lograré un rendimiento de 1,11% sobre las deducciones en nómina que me han hecho. Yo ya podría tener más de un millón de dólares en ahorros acumulados si se me hubieran permitido invertir el equivalente a esos impuestos. Y en una simple libreta de ahorro bancario ya tendría más de tres veces lo que el gobierno me va a devolver.
No hay duda que el Seguro Social ha ayudado a reducir la pobreza entre los ancianos, al mismo tiempo que las familias pueden contar con unas cuotas si muere de repente el padre trabajador. Ha sido, por varias décadas, una importante red de seguridad.
Pero allí acaban las buenas noticias. Lamentablemente, el presidente Franklin Roosevelt y los congresistas que hace 65 años lo diseñaron como un sistema de reparto, bajo el cual los actuales trabajadores pagan las pensiones de los actuales retirados, no previeron la caída de las tasas de natalidad. Dentro de poco no habrá suficientes trabajadores activos para pagar las pensiones de retirados, quienes además están viviendo más años de lo previsto.
Cuando comenzó el Seguro Social en 1935, el gobierno tomaba 2% de los primeros 3.000 dólares de sueldo anual para financiar el programa. Hoy, el gobierno toma 12,4% de los primeros 76.200 dólares en ingresos, porcentaje que tendría que aumentar si mi hija va a recibir una pensión. El cálculo es que para mantener al Seguro Social habría que aumentar el impuesto a la nómina a 18,6%, reducir los beneficios en 32% o una combinación de ambas cosas.
No sorprende la popularidad de los planes que le permitirían a los trabajadores invertir parte de lo que les deducen en la nómina y
colocarlo en una cuenta individual. Y no se trata de una idea no probada porque esa es la
práctica en países como Chile, Gran Bretaña, México, Suecia, etc. La nueva administración,
sea demócrata o republicana, debe proceder a retirar al viejo Seguro Social. (c)
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Vicepresidente de la Heritage Foundation, instituto privado de estudios públicos.