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El Seguro Social y la OIT


Cuando los representantes de los sectores laboral, empresarial y de gobierno decidieron confiar a los técnicos de la Organización Internacional del Trabajo la preparación de una propuesta de solución al problema financiero de la Caja del Seguro Social, lo hicieron pensando en contar con una opinión oportuna, objetiva y experta sobre un tema que ha provocado lamentables enfrentamientos entre los panameños en ocasiones anteriores.
Por esta razón, hace más de un año se contrató al importante organismo internacional para estudiar la situación financiera y actuarial de la CSS cumpliendo así un compromiso adquirido por empleados, empleadores y gobierno dentro del pacto firmado en la reunión de Bambito III convocada por la Organización de las Naciones Unidas.
Con la finalidad de darle seguimiento al trabajo de la OIT se nombró oportunamente una Comisión con representantes de CONATO, CoNEP y del Gobierno Nacional. La intención del grupo era orientar el trabajo y participar en el proceso de manera que todos confiaran en la metodología utilizada, los datos usados y los resultados obtenidos.
Desde que se escogió esta fórmula para atender el problema actuarial por el que atraviesa la principal institución de seguridad social panameña, no se ha propuesto iniciar otra alternativa porque la comunidad panameña confiaba en que a tiempo contaríamos con el resultado del trabajo que se había prometido entregar en seis meses.
Nadie imaginaba que la burocracia administrativa de la OIT era peor que la de cualquier oficina pública. Sus técnicos vienen, recogen cifras y se van en una interminable procesión que ya lleva más de año y medio, posponiendo sistemáticamente la entrega del trabajo como si el incumplimiento no tuviera ninguna consecuencia.
Hasta ahora, a pesar de las quejas que los miembros de la Comisión han presentado ante los directivos de la OIT por la demora, no ha habido reacción de parte de los responsables excepto excusas que no la justican teniendo en cuenta la importancia del tema. Para complicar la situación, el coordinador del grupo de la OIT fue nombrado en otro cargo, haciendo aún más difícil el avance del trabajo.
Vale la pena decir que si ahora los panameños no adoptamos una solución oportuna al problema de la Caja del Seguro Social no será por la falta de interés de empresarios, trabajadores y gobierno en salvar la institución, sino más bien por la indiferencia con que algunos burócratas de la OIT han manejado su compromiso de ayudarnos a encontrar el camino.
Quizás sea tiempo de que emprendamos entre todos nuestro propio diagnóstico y soluciones.

101 años de Panamá América

 
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