El servicio de alcantarillado
"No deja, ni deja hacer", comenta, a condición de reserva, un alto funcionario de la Zona Económica Especial de Howard, expresando su frustración por el hecho de que el IDAAN, bajo la dirección de Juan José Amado III, no da servicio de mantenimiento ni de operación a la planta de tratamiento de aguas servidas heredada de la administración norteamericana de la antigua base aérea, mientras se niega a darla en concesión privada. Para evitar su colapso, la primera paga los salarios de los técnicos que la operan y suministran los químicos necesarios. Ni se encarga de ella, ni deja que otro se encargue, quedando los usuarios ocupándose de lo que no deben.
La misma queja expresó, en privado, el año pasado, Carlos Arango, antiguo administrador del Hotel Contadora, al referirse a la planta de tratamiento de aguas servidas que yacía abandonada, casi hecha chatarra, en las cercanías del complejo turístico, respecto a la cual, había ofrecido al IDAAN administrarla o competir en una licitación para ese fin. El mismo hotel, según Arango, había ofrecido también abastecer de agua a toda la isla, ampliando la capacidad de una planta desalinizadora propiedad del hotel. En ambos casos, recibió por respuesta el silencio.
El ingeniero Cardoze, presidente de la Cámara Panameña de la Construcción, se ha manifestado igual, en varias ocasiones, en términos críticos de la misma actitud asumida por el IDAAN con respecto a las plantas de tratamiento operadas por los promotores privados de urbanizaciones. Porque no es papel, ni responsabilidad de esos promotores, el convertirse en operadores de por vida de esas plantas. Lo lógico es que esa carga sea asumida por el Estado, a través del IDAAN, y que cobre una tasa por eso.
Sólo una explicación intuimos de la inexplicable actitud de desentendimiento aparente del IDAAN con respecto al manejo de esas plantas; y tiene que ver con el proyecto de saneamiento de la bahía de Panamá, de la cual la operación de un nuevo y eficiente complejo de tratamiento y conducción de aguas residuales, constituye una pieza fundamental. Es posible que el propio IDAAN se encargue de centralizar todo el sistema, incluyendo las posibles concesiones privadas. Una señal en ese sentido es el préstamo por 45 millones de balboas otorgado por el BID a Panamá para iniciar los trabajos de saneamiento. Diariamente, se vierten a los ríos y quebradas de la capital unos 300 mil metros cúbicos de aguas negras que van directamente a la bahía. El actual sistema de alcantarillado cubre cerca del 60% del manejo de esas aguas, mientras que el resto va hacia pozos sépticos o, sencillamente, las calles. Bien haría el IDAAN si empezara a despejar las inquietudes planteadas.
La misma queja expresó, en privado, el año pasado, Carlos Arango, antiguo administrador del Hotel Contadora, al referirse a la planta de tratamiento de aguas servidas que yacía abandonada, casi hecha chatarra, en las cercanías del complejo turístico, respecto a la cual, había ofrecido al IDAAN administrarla o competir en una licitación para ese fin. El mismo hotel, según Arango, había ofrecido también abastecer de agua a toda la isla, ampliando la capacidad de una planta desalinizadora propiedad del hotel. En ambos casos, recibió por respuesta el silencio.
El ingeniero Cardoze, presidente de la Cámara Panameña de la Construcción, se ha manifestado igual, en varias ocasiones, en términos críticos de la misma actitud asumida por el IDAAN con respecto a las plantas de tratamiento operadas por los promotores privados de urbanizaciones. Porque no es papel, ni responsabilidad de esos promotores, el convertirse en operadores de por vida de esas plantas. Lo lógico es que esa carga sea asumida por el Estado, a través del IDAAN, y que cobre una tasa por eso.
Sólo una explicación intuimos de la inexplicable actitud de desentendimiento aparente del IDAAN con respecto al manejo de esas plantas; y tiene que ver con el proyecto de saneamiento de la bahía de Panamá, de la cual la operación de un nuevo y eficiente complejo de tratamiento y conducción de aguas residuales, constituye una pieza fundamental. Es posible que el propio IDAAN se encargue de centralizar todo el sistema, incluyendo las posibles concesiones privadas. Una señal en ese sentido es el préstamo por 45 millones de balboas otorgado por el BID a Panamá para iniciar los trabajos de saneamiento. Diariamente, se vierten a los ríos y quebradas de la capital unos 300 mil metros cúbicos de aguas negras que van directamente a la bahía. El actual sistema de alcantarillado cubre cerca del 60% del manejo de esas aguas, mientras que el resto va hacia pozos sépticos o, sencillamente, las calles. Bien haría el IDAAN si empezara a despejar las inquietudes planteadas.