El Servicio Nacional de Fronteras
Pienso que la mejor manera de estudiar a fondo los cinco proyectos de ley y evaluarlos, es la lectura del artículo que Teresita Yániz de Arias publicó en el Panamá América el día jueves 7 de agosto. En efecto, el propósito es recordar que ya tenemos una cierta tradición sobre el tema y que no podemos hacer abstracción de la misma so pena de caer en graves contradicciones con nosotros mismos. Vale la pena señalar que si esa tradición se ha forjado por consenso, se ha hecho, es porque las partes tuvieron tiempo para meditar el texto y estuvieron anuentes a llegar al compromiso sobre los mismos, nadie le impuso nada a nadie; y nadie se apuró en lograr resultados.
El Proyecto de Ley, que a mi juicio, es el más grave de los cinco, es por lo demás paradójico. No parece coherente que se quiera atribuir a la Policía Nacional funciones judiciales, para las cuales sus miembros no están preparados y que al mismo tiempo se le quiera restar funciones para las cuales sus miembros están en parte preparados. Esos cambios reducirían la Policía Nacional en por lo menos 2 mil miembros (mil para asignarlos a la DIJ y mil para el Servicio de Fronteras) y el resultado sería una baja en su efectividad y un aumento de la delincuencia.
Todo indica que se estaría agregando un cuerpo casi militar por su formación más agresiva y su armamento más pesado. Llama la atención que la institución sea denominada "Servicio" y no Policía.
Por otra parte constituiría una elite. Su remuneración sería más alta y gozaría de más privilegios. El Proyecto prevé que el ?"rgano Ejecutivo podrá promover y establecer otros programas que eleven el nivel de vida, y que sus miembros guarden silencio y no tengan que responder a los cuestionamientos que se le hagan.
Aunque en el ambiente esa Ley ha surgido para hacerles frente a los problemas con Colombia, el artículo 25 habla de otros espacios terrestres en donde no existan otras autoridades de la Policía, lo cual deja indefinido el ámbito de aplicación de las funciones que le asigna el texto del Proyecto a la nueva institución.
Comenzando por la función número "1. desde garantizar el cumplimiento de la Constitución Política de la República y demás leyes nacionales", pasando por la función número "4. Prevenir y reprimir la comisión de hechos delictivos y las faltas administrativas cometidas en las fronteras y otros espacios terrestres donde no existan otras autoridades de Policía", hasta la función número "11. Aquellas otras que establezcan la Ley y los Reglamentos". La última función enumerada abre las puertas a cualquier otra.
Las áreas fronterizas necesitan la presencia de las dependencias del gobierno central.
Es necesario que estas estén próximas a donde la gente vive. De otra manera se corre el riesgo de convencer a la población de que solo los uniformados policías o militares pueden resolver los problemas.
Podemos revivir la aventura de César, quien inesperadamente al mando de sus legiones se vino de la frontera gala a Roma, cruzó el Rubicón, tomó el poder y convirtió la República en un imperio.
El Ejecutivo prácticamente hace dejación de funciones y prerrogativas, delegándolas al Servicio de Fronteras. Una estrategia mucho más democrática y constitucional sería "desarrollar un servicio especializado de guarda-fronteras como componente integral de la Policía Nacional, al mismo tiempo que se extiende la vigilancia del Servicio Aéreo Nacional y del Servicio Marítimo Nacional" y a la vez se extienden los servicios normales del Estado a todas las áreas del país. (Tomado del documento Fundamentos de la Política Panameña de Seguridad. 2000. Declarado por la Presidenta y su Gabinete, "Política de Estado" y firmado por todos los representantes de los partidos políticos).
Le recomiendo al Sr. Presidente que a pocos meses de las próximas elecciones y del fin de su periodo, no abarque mucho porque apretará poco. Su lugar en la historia está garantizado como buen gobernante, no lo dañe ahora en sus últimos tiempos.