El sexo y la información
Los seres vivos tienen el instinto de reproducirse. Hasta donde sabemos, no hay cursos de reproducción para animales selváticos. De seguro tampoco los hay para los marinos, los aéreos, los enormes o los microscópicos. El reproducirse es, pues, instintivo. No hablar de ello no evita que los seres vivos descubran el sexo.
Los seres humanos hemos desarrollado estructuras sociales más o menos complejas que han buscado canalizar los instintos para evitar la violencia. Por igual motivo se han creado reglas de etiqueta en el comer, en el vestir y en otras interacciones humanas, para distinguirnos de los animales devoradores. También se han construido sistemas morales para velar porque actuemos responsablemente para con nuestros semejantes, progenitores y descendientes. Todas las organizaciones cívicas y religiosas crean estructuras normativas para propender a conductas correctas. Esto implica procesos educativos y formativos para lograr el resultado deseado.
Cuando tenemos los problemas sociales derivados de la ignorancia en la salud sexual y reproductiva, es absurdo y hasta criminal pretender mirar para otro lado. Los embarazos en adolescentes, las enfermedades de transmisión sexual, los traumas sicológicos derivados de los abusos sexuales, no se evitan ignorando el tema, sino encarándolo. Luego de importantes contribuciones para mejorar el Proyecto de Ley de Salud Sexual y Reproductiva, sería imperdonable si los Honorables Diputados se dejan llevar por la paranoia, y dejan a Panamá en la embarazosa situación de vivir un resultado no deseado y traumatizante.