El "show" del poder político
Debo confesar que cuando sorpresivamente supe, a través de los medios, lo de la alianza de Cambio Democrático y el Panameñismo, y Varela como vicepresidente de Martinelli, quedé en suspenso, inmovilizada. "¡¿Qué pasó?!", era la pregunta que me hice mil veces hasta que logré despertar de esa pesadilla que me persiguió por días. Allí acabó todo para mí. Sobre todo, que nunca entenderé la inquina que hubo entre los dos candidatos y sus seguidores, como preámbulo, para que en cosas de segundos todo quedará en el olvido. Como especialista en la conducta humana, no me engañan y soy incapaz de patrocinar rencores. Sin embargo, siempre quedan resabios de aquel que te injurió, te descalificó, etc. O, ¿es que el ser humano está hecho de piedra? ¿Dónde quedaron los sentimientos? ¿La dignidad? Pareciera que tal vez, descalificar es parte de nuestro diario vivir. Esto pasa a menudo en opiniones políticas, cuando de acuerdo con lo expresado, se le prejuzga a una persona etiquetándola de derecha, izquierda, loco, burro, y etc.
En fin, es tan cotidiano y normal, que hasta parece gracioso y como lo gracioso causa risas, y éstas endorfinas, no es dañino. Por supuesto, no es dañino para quien disfruta de la descalificación. La gran mayoría de las personas vive convencida de que lo que siente y ha sentido, es lo único que llegará a sentir durante el transcurso de sus vidas. Esto les deja a ellas una sensación de que la vida no puede tener otro significado y crecen resignadas a sólo sobrevivir y mantenerse. ¿Es así para los que integran el Partido Panameñista? Más bien me parece que se demuestra un enredo valórico interno.
Hay una tribu africana en la que el mayor castigo consiste en ser condenado al ostracismo. ¿Cómo es posible que las personas que pertenecen a esa tribu africana mueran cuando son condenadas? Porque forman parte de la estupidez común de la humanidad. Porque piensan que no serán capaces de vivir si no pertenecen a algo.
Aunque actualmente tenga sentimientos encontrados por Juan Carlos Varela, pienso que fue el mejor y aún es el mejor si todavía lo tuviésemos como candidato a la Presidencia. Lastimosamente, el bombardeo de las encuestas políticas semanales se convirtió en fabricantes y empresarios de realidades a la orden de quien pueda pagarlos y convertirse en los artífices del razonamiento político ciudadano.
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