El sistema capitalista y las drogas
El individuo que vive en sociedad, difícilmente podrá contrarrestar la influencia que los demás individuos con los que se interrelaciona ejercen sobre él, es lo que comúnmente se conoce como presión de grupo. Cada quien en alguna forma ha deseado durante el periodo de su formación ser como alguien, idealizar a alguien por cuanto nos atrae algo de esa persona, los modelos siempre se buscan, en todos los niveles, como ideal de conducta, éxito, amor, etc.
Vivir en sociedad nos crea expectativas de vida, que queremos cumplir a fin de adecuarnos a lo que espera el mundo de nosotros, ahora bien, qué mundo es el que nos rodea, ¿serán nuestras circunstancias en última instancia nuestro mundo real?
Hoy día, la sociedad mundial esta envuelta en un proceso de transformación, tratando de adecuarse a lo que conoce como globalización o universalización, pero en el fondo se busca un equilibrio que jamás llegará, entre los ricos y pobres.
El consumo es la base del sistema capital, mismo que divide a la sociedad de individuos, en virtud de ello cada sociedad crea sus patrones, modelos, tratando de amoldarse al régimen de vida consumista, pero lo que se ignora es que el ser humano, el individuo, tratando de responder a las exigencias se consume asimismo, de ahí que busque medios alternativos para sobrellevar la tensión que provoca el vivir una vida acelerada de acuerdo al sistema, tal es el caso de las drogas.
Las drogas no son una cuestión de generaciones, de edades, cada quien sujeto a la presión social por responder a un patrón de vida ideal, puede ser objeto de la tentación de utilizarlas, aparte de que igualmente ya se usan como perfectos afrodisíacos en orgías de gente adinerada como sin dinero, las drogas no tienen preferencia social, destruyen sin discriminación.
La culpabilidad de su uso no está en cada individuo, es un patrón a seguir, vemos como gente poderosa, famosa, adinerada, la utiliza y no pasa nada, ejemplo de ello la supermodelo Kate Moss, no la critico, pero bastó una simple disculpa pública para mantener sus contratos millonarios, ella explota su belleza y ha conseguido una fortuna millonaria, pero mantenerla, vivirla, la ha llevado a exigir más de si, y en el mundo artístico, más capital que cultural, pareciera que lo que la naturaleza de tu cuerpo no da, la drogas y el dinero lo permiten.
Vivir en sociedad nos crea expectativas de vida, que queremos cumplir a fin de adecuarnos a lo que espera el mundo de nosotros, ahora bien, qué mundo es el que nos rodea, ¿serán nuestras circunstancias en última instancia nuestro mundo real?
Hoy día, la sociedad mundial esta envuelta en un proceso de transformación, tratando de adecuarse a lo que conoce como globalización o universalización, pero en el fondo se busca un equilibrio que jamás llegará, entre los ricos y pobres.
El consumo es la base del sistema capital, mismo que divide a la sociedad de individuos, en virtud de ello cada sociedad crea sus patrones, modelos, tratando de amoldarse al régimen de vida consumista, pero lo que se ignora es que el ser humano, el individuo, tratando de responder a las exigencias se consume asimismo, de ahí que busque medios alternativos para sobrellevar la tensión que provoca el vivir una vida acelerada de acuerdo al sistema, tal es el caso de las drogas.
Las drogas no son una cuestión de generaciones, de edades, cada quien sujeto a la presión social por responder a un patrón de vida ideal, puede ser objeto de la tentación de utilizarlas, aparte de que igualmente ya se usan como perfectos afrodisíacos en orgías de gente adinerada como sin dinero, las drogas no tienen preferencia social, destruyen sin discriminación.
La culpabilidad de su uso no está en cada individuo, es un patrón a seguir, vemos como gente poderosa, famosa, adinerada, la utiliza y no pasa nada, ejemplo de ello la supermodelo Kate Moss, no la critico, pero bastó una simple disculpa pública para mantener sus contratos millonarios, ella explota su belleza y ha conseguido una fortuna millonaria, pero mantenerla, vivirla, la ha llevado a exigir más de si, y en el mundo artístico, más capital que cultural, pareciera que lo que la naturaleza de tu cuerpo no da, la drogas y el dinero lo permiten.