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El sistema sanitario panameño


Una de las inversiones sociales más importantes es la salud. Ella nos garantiza un capital humano con alto nivel de productividad. Los sistemas sanitarios han sido los encargados de mejorar el nivel de salud. Existen muchos modelos en el mundo, desde los más centralizados hasta los más abiertos, con resultados muy variables. Al igual que muchos países de Latinoamérica, el sistema sanitario panameño es de tipo fragmentado, poco coordinado, y con resultados sub-óptimos. Está compuesto de un sector público y un sector privado. Este último representa un 26% de todo el gasto sanitario, y se encuentra en franca crisis, debido no únicamente a la difícil situación económica actual, sino, y creo que es la razón fundamental, a la ausencia de planificación.
Los centros han crecido en forma desordenada, sin demanda real para tanta oferta. El resultado no podía ser diferente. Y si por allí llueve, en el sector público no escampa. Se cuenta con dos grandes entidades de salud como lo son el Ministerio de Salud (MINSA)y la Caja de Seguro Social (CSS), que constituyen el 74% del gasto sanitario total. La CSS cubre aproximadamente al 70% (según datos oficiales, que en algunos casos no parece corresponder a la realidad). Es importante señalar que la mayoría de los derecho-habientes son beneficiarios, es decir, no aportan un centavo a la CSS, pero reciben los mismos beneficios que los cotizantes activos y los jubilados /pensionados. No hay ningún subsidio estatal para esta población. El MINSA, por su parte, brinda cobertura al 40% restante de la población. A nivel metropolitano, con la única excepción del Hospital San Miguel Arcángel, tanto el MINSA como la CSS mantienen estructuras separadas, que en muchos casos duplican la oferta.
En el interior, donde "supuestamente" hay integración, se han establecido infraestructuras sin ningún tipo de coordinación, dando como resultado instalaciones sub-utilizadas, lo que se traduce en un despilfarro inaceptable para un país que debe optimizar sus recursos al máximo. En conclusión, es un panorama desolador, porque no se brinda una respuesta adecuada a los usuarios perpetuando una inaceptable inequidad.
Panamá destina casi el 7% de su PIB a los servicios de salud, lo que permitiría brindar una mayor cobertura y ampliar la cartera de servicios. Pero tenemos un modelo agotado, ineficiente, que exige a gritos una reforma, considerándola como una prioridad de Estado. Tristemente, no hay voluntad política para hacer el cambio.
Los principales problemas que observamos en el sistema sanitario panameño (y que ameritan pronta solución), son:
  • Marco legal deficiente: El Código Sanitario data de la década del "40, es totalmente obsoleto, y aunque se dice que hay anteproyectos de leyes sanitarias en la Asamblea, tal parece que están durmiendo el sueño de los justos. La implementación de una Ley de Sanidad es imprescindible.


  • Pobre liderazgo por parte del MINSA: Le corresponde ser el Rector del Sector Salud; debiera coordinar acciones, tanto con el CSS como con el sector privado; su principal papel no es provisión de servicios, es organización de los mismos.


  • Duplicación de funciones, pobre coordinación de acciones entre elementos del sector: Un ejemplo es la reciente adquisición del Hospital América por parte de la CSS. Los niños panameños (asegurados o no asegurados), NO necesitan otro hospital de gran complejidad, si con uno de este nivel es posible resolver los problemas que se presenten. No es posible destinar tantos recursos hacia los hospitales, cuando con fortalecer la atención primaria y acciones preventivas y de promoción, obtendríamos mejores resultados.


  • Ineficiencia de la CSS: La CSS se encuentra en un momento crucial, enfrentada al temor no infundado de una privatización, y amenazada ante el peligro de su autodestrucción, si se continúa con acciones de cuestionada eficiencia.


Recientemente se ha presentado un "llamado" convenio entre CSS y MINSA con la finalidad de reorganizar los servicios de salud en el país. Pero, ¿existe la voluntad de buscar soluciones? O es simplemente un requisito para recibir un préstamo internacional. En lo personal creo que más que "convenios", lo fundamental es la implementación de una Ley General de Sanidad, con el consenso de todos los interesados, y que pueda sobrevivir a los avatares politiqueros tan comunes en las débiles democracias latinoamericanas.
¿Qué estamos esperando para hacer las reformas necesarias? ¿Tocar el más profundo de los abismos? A pesar de los pesares, ocupamos el puesto # 70 de nivel en salud mundial. Indudablemente hay muchas naciones en peor situación que la nuestra. ¿Será que las autoridades se sienten satisfechas con los actuales resultados? Pobre excusa. Debiéramos enfocarnos en aquellos países, que con características similares al nuestro, tienen un desempeño mejor. Costa Rica es un buen ejemplo, dedica casi lo mismo que Panamá a salud, con resultados mejores. No estoy diciendo que copiemos su sistema, pero sí que evaluemos qué cosas hacen ellos que pudiésemos adaptar. N tiene más recursos ni estructura que nosotros, pero posee leyes más recientes, hacen uso de creatividad, de iniciativa, y de mejor visión que nosotros.
Como siempre, los resultados de las acciones radican en los procesos y no en las estructuras. Más importante que lo que tenemos, es lo que hacemos con nuestros recursos. Ya es hora de que afrontemos los cambios necesarios en el sistema de salud, de lo contrario colapsaremos por el peso de nuestra enorme ineficiencia.

101 años de Panamá América

 
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