El S.O.S. de la Caja de Seguro Social
UNA DE las cosas más incómodas para todo gobernante es la necesidad de aumentas los impuestos. Todos ellos tienen la certeza de que las nuevas cargas impositivas son impopulares y se miran con antipatía. Los pueblos siempre han sido opuestos al pago de nuevos impuestos y han procurado evadirlos.
El propio Nerón, en sus primeros cinco años de gobierno, cuando todavía el mundo no esperaba que fuera el monstruo que resultó ser más tarde, era renuente a crear impuestos nuevos.
No mucho después, el emperador Marco Trajano, al informarle un funcionario un funcionario que faltaban fondos en las cajas del Estado, le dijo que se suprimieran gastos. Al insinuarle el otro que podría crearse un nuevo impuesto, le contesto: "Todavía no. Piensa que la contribución económica exigida es como el hígado, que si crece demasiado todos los otros órganos se resienten".
No obstante, hay situaciones más que angustiosas, desesperadas, tal cual está ocurriendo con nuestra Caja de Seguro Social. Consideramos que es de obligatorio cumplimiento, acoger las medidas que se adopten para que no perezca, por muy desagradables que nos resulten, Tenemos que estar dispuestos a tomar la pócima por muy amargo que sea el trago cuando ella constituye el remedio para combatir una dolencia. Va siendo hora de que comprendamos la gran tragedia que constituiría para el país el hundimiento de la Caja que, a quienes más afectaría sería precisamente a los menos preparados económicamente para afrontar gastos de medicamentos y hospitalizaciones. Los que griten que rechazarán aumento de edad para las jubilaciones y de cuotas, tienen que darse cuenta de que están contribuyendo a causar un grave daño al pueblo panameño, al par que deben suspender la cantilena de que de ninguna manera aceptarán que la Caja sea privatizada, puesto que en todas formas ha venido sosteniéndose lo contrario y nadie ha tenido la ocurrencia de insinuar que se privatice. Esperamos, eso sí, que las soluciones que se encuentren para resolver el problema del Seguro no serán una imposición abrupta.
Esas son las consecuencias que se producen cuando se realiza un acto como lo sucedido el 30 de diciembre. Ahora, el Estado no tiene ningún argumento, ni legal ni moral ni económico, en cancelar lo adeudado. Espero que los dirigentes de FENASEP, ANFAC y gremios de salud exijan los derechos que todos tenemos por igual; no hacerlo es apadrinar la sinvergüensura en el Ministerio Público.
"Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar". Gandhi
(cdabadia@cwpanama.net)
El propio Nerón, en sus primeros cinco años de gobierno, cuando todavía el mundo no esperaba que fuera el monstruo que resultó ser más tarde, era renuente a crear impuestos nuevos.
No mucho después, el emperador Marco Trajano, al informarle un funcionario un funcionario que faltaban fondos en las cajas del Estado, le dijo que se suprimieran gastos. Al insinuarle el otro que podría crearse un nuevo impuesto, le contesto: "Todavía no. Piensa que la contribución económica exigida es como el hígado, que si crece demasiado todos los otros órganos se resienten".
No obstante, hay situaciones más que angustiosas, desesperadas, tal cual está ocurriendo con nuestra Caja de Seguro Social. Consideramos que es de obligatorio cumplimiento, acoger las medidas que se adopten para que no perezca, por muy desagradables que nos resulten, Tenemos que estar dispuestos a tomar la pócima por muy amargo que sea el trago cuando ella constituye el remedio para combatir una dolencia. Va siendo hora de que comprendamos la gran tragedia que constituiría para el país el hundimiento de la Caja que, a quienes más afectaría sería precisamente a los menos preparados económicamente para afrontar gastos de medicamentos y hospitalizaciones. Los que griten que rechazarán aumento de edad para las jubilaciones y de cuotas, tienen que darse cuenta de que están contribuyendo a causar un grave daño al pueblo panameño, al par que deben suspender la cantilena de que de ninguna manera aceptarán que la Caja sea privatizada, puesto que en todas formas ha venido sosteniéndose lo contrario y nadie ha tenido la ocurrencia de insinuar que se privatice. Esperamos, eso sí, que las soluciones que se encuentren para resolver el problema del Seguro no serán una imposición abrupta.
Esas son las consecuencias que se producen cuando se realiza un acto como lo sucedido el 30 de diciembre. Ahora, el Estado no tiene ningún argumento, ni legal ni moral ni económico, en cancelar lo adeudado. Espero que los dirigentes de FENASEP, ANFAC y gremios de salud exijan los derechos que todos tenemos por igual; no hacerlo es apadrinar la sinvergüensura en el Ministerio Público.
"Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar". Gandhi
(cdabadia@cwpanama.net)