El subdesarrollo del intelectual panameño
Un gran amigo repite incansablemente una frase cuya profundidad descubrí recientemente: "Eloy, este país es muy chiquito para la cantidad de cabrones que lo habita". Al principio la entendía como una muestra más de pesimismo, pero hoy reconozco su implícita sabiduría.
Algunos columnistas de este periódico son demasiado optimistas. Para no frustrarse, prefieren imaginar a un Panamá profundo, a una mayoría moral que permanece en las sombras hasta nuevo aviso. En efecto, Panamá cuenta entre sus ciudadanos a modelos que ejemplifican virtudes cívicas - destaco el nombre de Betito Quirós Guardia, cuyo único defecto (y la afirmación es más una broma que algo serio) constituye una sincera convicción arnulfista; son hombres y mujeres de personalidades harto difíciles que frecuentemente chocan con el establishment por su irreverencia. Sin embargo, él como muchas otras personas (que no puedo enumerar por cuestiones de espacio) no son la regla...
El subdesarrollo es más que una perpetuidad económica y social, el atraso se refleja en una población que, exceptuando la coyuntura pasajera, no dispone de voluntad organizativa y se mantiene aferrada a prejuicios y a la ignorancia propia del parroquialismo. El desdén por el conocimiento impera, la práctica política, incluso, se define como una folklórica gestión entre amigos desprovista de ciencia. Como un factor importante a esta lamentable situación, los intelectuales panameños hoy juegan un rol; no como paladines al servicio del progreso, sino como un freno al desarrollo.
El subdesarrollo ha condicionado a nuestros intelectuales -poetas, escritores, catedráticos, políticos y científicos-, a asumir una higiene mental que los hace indiferentes al mundo. Muchos cooptados por el mecenazgo del poder, hoy desprecian al intelectual comprometido con un mejor futuro; otros, por el continuo descrédito de la utopías, erróneamiente identifican compromiso con el corrupto ejercicio del poder. Pero, ambos extremos no reparan en la paradoja viciosa: ¿Qué le depara al intelectual? ¿Eventualmente de qué sirve pensar en un mundo donde ya nadie se hace responsable ni hasta de las ideas?
A veces divierte observar al intelectual con su característico toque de genialidad: El desorden y el odio a la sistematización se convierten en su gracia indeleble. Pero hoy muchos adquieren esas características para justificar su irresponsabilidad y eso, en un mundo carente de dirección, demuestra ocio y timidez. Hoy más culpa tienen los que niegan su responsabilidad por no querer incomodar a terceros, que aquellos egoístas que ambicionan el placer de las riendas del poder; aunque sea, el poderoso no peca por tímidez -la más cobarde de las emociones. Explotando esa debilidad, el neoconservadurismo aplastó ideológicamente a la intelectualidad; a pesar de sus profundas fallas, la intelectualidad mundial era el incómodo recuerdo de las promesas inacabadas de la Modernidad: Fraternidad, Igualdad y Libertad.
La famosa frase de Terencio que a grandes rasgos significa "soy humano, entonces nada humano me es indiferente", debe constituir el proyecto de vida para el verdadero humanista, sincero y sin amagues, el intelectual debe superar el coeficiente social de su origen y colaborar con los esfuerzos para un mejor mañana. Ya no más presentaciones estériles de libros, no más buenas intenciones o demagogia. El compromiso del intelectual con el conocimiento, la organización y el futuro, hoy más que nunca, se hace prioritario.
(*) Miembro del Movimiento Acción Ciudadana.
Panamá América conversó con los hermanitos Rivera, quienes estudian en la escuela Nicolás Pacheco y solo tienen que caminar una cuadra para llegar al comedor. Rodrigo de 10 años, nos señaló " el comedor es muy bueno vienen varios compañeros de la escuela". Su hermanito Roderick , de 7 años, solo dijo " me gusta y vengo todos los días".
Algunos columnistas de este periódico son demasiado optimistas. Para no frustrarse, prefieren imaginar a un Panamá profundo, a una mayoría moral que permanece en las sombras hasta nuevo aviso. En efecto, Panamá cuenta entre sus ciudadanos a modelos que ejemplifican virtudes cívicas - destaco el nombre de Betito Quirós Guardia, cuyo único defecto (y la afirmación es más una broma que algo serio) constituye una sincera convicción arnulfista; son hombres y mujeres de personalidades harto difíciles que frecuentemente chocan con el establishment por su irreverencia. Sin embargo, él como muchas otras personas (que no puedo enumerar por cuestiones de espacio) no son la regla...
El subdesarrollo es más que una perpetuidad económica y social, el atraso se refleja en una población que, exceptuando la coyuntura pasajera, no dispone de voluntad organizativa y se mantiene aferrada a prejuicios y a la ignorancia propia del parroquialismo. El desdén por el conocimiento impera, la práctica política, incluso, se define como una folklórica gestión entre amigos desprovista de ciencia. Como un factor importante a esta lamentable situación, los intelectuales panameños hoy juegan un rol; no como paladines al servicio del progreso, sino como un freno al desarrollo.
El subdesarrollo ha condicionado a nuestros intelectuales -poetas, escritores, catedráticos, políticos y científicos-, a asumir una higiene mental que los hace indiferentes al mundo. Muchos cooptados por el mecenazgo del poder, hoy desprecian al intelectual comprometido con un mejor futuro; otros, por el continuo descrédito de la utopías, erróneamiente identifican compromiso con el corrupto ejercicio del poder. Pero, ambos extremos no reparan en la paradoja viciosa: ¿Qué le depara al intelectual? ¿Eventualmente de qué sirve pensar en un mundo donde ya nadie se hace responsable ni hasta de las ideas?
A veces divierte observar al intelectual con su característico toque de genialidad: El desorden y el odio a la sistematización se convierten en su gracia indeleble. Pero hoy muchos adquieren esas características para justificar su irresponsabilidad y eso, en un mundo carente de dirección, demuestra ocio y timidez. Hoy más culpa tienen los que niegan su responsabilidad por no querer incomodar a terceros, que aquellos egoístas que ambicionan el placer de las riendas del poder; aunque sea, el poderoso no peca por tímidez -la más cobarde de las emociones. Explotando esa debilidad, el neoconservadurismo aplastó ideológicamente a la intelectualidad; a pesar de sus profundas fallas, la intelectualidad mundial era el incómodo recuerdo de las promesas inacabadas de la Modernidad: Fraternidad, Igualdad y Libertad.
La famosa frase de Terencio que a grandes rasgos significa "soy humano, entonces nada humano me es indiferente", debe constituir el proyecto de vida para el verdadero humanista, sincero y sin amagues, el intelectual debe superar el coeficiente social de su origen y colaborar con los esfuerzos para un mejor mañana. Ya no más presentaciones estériles de libros, no más buenas intenciones o demagogia. El compromiso del intelectual con el conocimiento, la organización y el futuro, hoy más que nunca, se hace prioritario.
(*) Miembro del Movimiento Acción Ciudadana.
Panamá América conversó con los hermanitos Rivera, quienes estudian en la escuela Nicolás Pacheco y solo tienen que caminar una cuadra para llegar al comedor. Rodrigo de 10 años, nos señaló " el comedor es muy bueno vienen varios compañeros de la escuela". Su hermanito Roderick , de 7 años, solo dijo " me gusta y vengo todos los días".