El Tapón del Darién
Una de las primeras cosas que hacían los romanos al conquistar un territorio, era construir carreteras que lo unieran al resto del Imperio. Esto lo hacían como medida defensiva, ya que los caminos pavimentados les permitían movilizar rápidamente a sus legiones hacia las fronteras en caso de ataque externo, o a cualquier parte de su territorio en caso de rebelión interna. Esto les facilitaba ejercer y restablecer su soberanía sobre los territorios del Imperio.
Panamá ha celebrado más de cien años como república independiente. Nadie cuestiona nuestra existencia soberana. Incluso los colombianos reconocieron este hecho en los años veinte del siglo pasado y tenemos tratados de límites tanto con Colombia como con Costa Rica. Hay todo un sistema interamericano y mundial para garantizar la integridad territorial de las naciones y el respeto a su soberanía.
Por muchos años, la guerrilla colombiana ha utilizado el territorio panameño como santuario para descansar. Por demasiado tiempo los narcotraficantes colombianos han utilizado las facilidades que Panamá ha desarrollado para el comercio internacional, con el fin de legitimar capitales y trasegar drogas. En años recientes tanto los paramiltares colombianos como los distintos carteles de drogas y armas, han utilizado el territorio panameño para hacer ajustes de cuentas entre rivales. Todo este tiempo hemos tenido cerrado el Tapón del Darién.
Colombianos honestos y trabajadores que se han trasladado legalmente a vivir a Panamá huyendo de la violencia política y delincuencial de Colombia, empiezan a reconocer en Panamá, las caras de las personas de las que trataron de alejarse mudándose acá.
Para Panamá es muy costoso custodiar las fronteras y atender rápidamente crisis en la región del Darién, porque la mayor parte del transporte de fuerzas de guardafronteras debe ser por vía aérea, y esto, siempre que el clima lo permita. ¿A quién beneficia que no tengamos una carretera hasta la frontera?
Ya es hora de abandonar los atavismos del siglo pasado y comprender que es absurdo oponerse a la construcción de la carretera a Colombia. Tanto por mayor capacidad y velocidad para el traslado de fuerzas panameñas a la frontera, como por la importancia que revestiría para el comercio terrestre en un continente que se integra, Panamá debe aprovechar las iniciativas del gasoducto y la integración eléctrica con Colombia y Venezuela, así como la iniciativa del Plan Puebla Panamá y el interés particular del gobierno colombiano en el tema, para hacer realidad este proyecto.
Estamos seguros que ni los guerrilleros, ni los indocumentados, ni los traficantes usarán esta carretera, ya que ya ingresan al país por otras vías que no tienen el control policial y aduanero que tendría la misma. También pensamos que los beneficios para la seguridad nacional y el comercio continental son más que evidentes. Ante tal certeza, nos preguntamos, ¿quién le teme a abrir el Tapón y por qué?
Panamá ha celebrado más de cien años como república independiente. Nadie cuestiona nuestra existencia soberana. Incluso los colombianos reconocieron este hecho en los años veinte del siglo pasado y tenemos tratados de límites tanto con Colombia como con Costa Rica. Hay todo un sistema interamericano y mundial para garantizar la integridad territorial de las naciones y el respeto a su soberanía.
Por muchos años, la guerrilla colombiana ha utilizado el territorio panameño como santuario para descansar. Por demasiado tiempo los narcotraficantes colombianos han utilizado las facilidades que Panamá ha desarrollado para el comercio internacional, con el fin de legitimar capitales y trasegar drogas. En años recientes tanto los paramiltares colombianos como los distintos carteles de drogas y armas, han utilizado el territorio panameño para hacer ajustes de cuentas entre rivales. Todo este tiempo hemos tenido cerrado el Tapón del Darién.
Colombianos honestos y trabajadores que se han trasladado legalmente a vivir a Panamá huyendo de la violencia política y delincuencial de Colombia, empiezan a reconocer en Panamá, las caras de las personas de las que trataron de alejarse mudándose acá.
Para Panamá es muy costoso custodiar las fronteras y atender rápidamente crisis en la región del Darién, porque la mayor parte del transporte de fuerzas de guardafronteras debe ser por vía aérea, y esto, siempre que el clima lo permita. ¿A quién beneficia que no tengamos una carretera hasta la frontera?
Ya es hora de abandonar los atavismos del siglo pasado y comprender que es absurdo oponerse a la construcción de la carretera a Colombia. Tanto por mayor capacidad y velocidad para el traslado de fuerzas panameñas a la frontera, como por la importancia que revestiría para el comercio terrestre en un continente que se integra, Panamá debe aprovechar las iniciativas del gasoducto y la integración eléctrica con Colombia y Venezuela, así como la iniciativa del Plan Puebla Panamá y el interés particular del gobierno colombiano en el tema, para hacer realidad este proyecto.
Estamos seguros que ni los guerrilleros, ni los indocumentados, ni los traficantes usarán esta carretera, ya que ya ingresan al país por otras vías que no tienen el control policial y aduanero que tendría la misma. También pensamos que los beneficios para la seguridad nacional y el comercio continental son más que evidentes. Ante tal certeza, nos preguntamos, ¿quién le teme a abrir el Tapón y por qué?