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El tintibajo de los cruceros


El lunes 3 de octubre se inaugurará en el Centro de Convenciones ATLAPA, la Séptima Conferencia de la Asociación de Cruceros de la Florida y el Caribe (FCCA). Como han expresado los organizadores, "el evento consiste en dos partes, el ciclo de conferencias con panelistas expertos en la industria de cruceros que compartirán con nosotros sus experiencias y en la Feria Comercial que se dará a lo largo de tres días, donde las empresas panameñas y extranjeras o relacionadas con esta industria podrán exponer sus productos o servicios". "El acto inaugural contará con la presencia de nuestra presidenta, Sra. Mireya de Moscoso".
Casi simultáneamente a la realización de este evento que convertirá teóricamente por unos días a Panamá en un centro de gran atracción para los magnates mundiales del negocio de cruceros, llegará a Colón, el primero de los grandes barcos que traerán a miles de turistas a nuestras costas, durante la temporada del 2000/200l .
Lo anteriormente expuesto mantiene a lo que hemos dado en llamar "tintibajo de los cruceros" en una posición de espera para que el contrapeso que coloque Panamá en una de las puntas del artefacto, produzca un equilibrio adecuado y placentero en el movimiento emocionante de la aventura turística que buscan, con interés y alegría, los pasajeros de los cruceros, quienes ya se hallan en posición de lanzamiento en el otro extremo, honrándonos así con su confianza.
Los empresarios de Colón 2000, que esperan atender a más de sesenta arribos de cruceros en los próximos meses han declarado, según indica un reportaje publicado en la sección de Finanzas de El Panamá América, que el tema de la seguridad de los turistas ha sido ampliamente considerado y que habrá una masiva vigilancia policial en todos los sectores de la costa atlántica por los cuales se desplacen los visitantes, colaborando en la misma hasta nuestros "ex-pandilleros" compatriotas colonenses. Según los detalles publicados, y que aplaudimos sin reservas, serán tantas las unidades policiales que vigilarán el área que quizás sería conveniente "disfrazar" a muchas de ellas de civiles para evitar que nuestros amigos y visitantes piensen que se trata de una invasión militar. La idea no es nueva. En los años setenta, década de oro del turismo en Panamá, se utilizó un procedimiento similar con excelentes resultados.
Todas estas medidas de seguridad son oportunas, porque hay que lograr el equilibrio del
"tintibajo" cuando se encuentre en acción y sea necesario evitar saltos bruscos o lo que es peor, drásticas caídas que ahuyenten y propicien la retirada de las flamantes divisas que puede recibir nuestra economía por medio del negocio de los cruceros.
El sector privado del turismo en Panamá mira con lógica expectativa las actividades que se están desarrollando y se mantiene en alerta porque se desconoce cuáles medidas técnicas han sido adoptadas para llevar a cabo la delicada logística, que en estos casos requiere no sólo la acción de un turismo de escritorio, sino también una alta especialización por parte del turismo receptivo.
Se precisa además reforzar la cordialidad en los servicios y por intermedio de los canales regulares, extremar la indispensable y continua vigilancia en la sanidad y limpieza. ofreciendo facilidades aceptables a los visitantes.
Hay que tener presente que los organizadores de esta faceta del turismo, que son los cruceros, nos estarán visitando en la Conferencia de la FCCA y por lo tanto se encontrarán en una privilegiada posición para convertirse en "Observadores" ad honorem de la actividad turística que se reanuda en Panamá.
Y, no hay que descartar que los países competidores estarán también atentos a lo que suceda. Estuvieron acertados los colegas Rafael E. Berrocal R y Delfia Cortez cuando en el artículo a que hemos hecho referencia, señalaron que había llegado la hora cero. Pero la misma no es sólo para Colón, sino para todos lo puertos y lugares turísticos de nuestro país que aguardan con esperanza a los turistas de cruceros.
Los colonenses han manifestado que existe la decisión de lograr con éxito una acción positiva. Los sabemos capaces de cumplir. Pero, como buenos cristianos, estaremos rogándole al Todopoderoso para que durante la ya tan próxima llegada de los cruceros, descienda de los cielos y se de una vueltecita por la ciudad hermana, para ofrecer "una manito" a los panameños de buena voluntad. ¡Amén!.

101 años de Panamá América

 
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