El transporte
Todos los ciudadanos que tenemos que usar transporte colectivo o que vivimos en las rutas por donde pasan los buses, tenemos que soportar el desastre de servicio que prestan y el escándalo que producen.
Al fin, tantos transportistas se dieron cuenta de que el sistema es un caos. ¡Qué genios! Les tomó años darse cuenta o querer darse cuenta de algo que viven todos los días. ¿Qué soluciones tomaron? Operativos, que como de costumbre, duraron algunos días y que ya se terminaron. La situación sigue igual. Pero ya se les ocurrió la solución perfecta. Todos los buses tienen que pintarlos de blanco. ¡Genial! No importa que sean los mismos equipos, las mismas troneras, cornetas y conductores. La solución era sencilla. Con sólo pintarlos de blanco, como por arte de magia, el sistema de transporte se convierte en eficiente. Jamás se me hubiera ocurrido que esa era la solución.
Lo increíble de todo esto, es que la solución es sencilla tomando una de dos alternativas: La primera, exigir que todos los conductores de buses ganen un salario, se les haga una prueba de drogas y un examen psicológico. Eso elimina de un tajo las regatas, los adictos y los psicópatas al volante. Otro paso es darles dos semanas a los dueños de los buses para que eliminen las cornetas y troneras (que están prohibidas, pero nadie hace nada por eliminarlas). Al cabo de las dos semanas, vehículo que no haya hecho el cambio (incluyendo autos privados, motos y taxis), se le confisca, se hace el cambio en un taller de la Policía Nacional y para recuperar el auto, el dueño deberá pagar el costo del cambio más una multa. ¿No les parece fácil?
La segunda y mejor alternativa es municipalizar el transporte. Así se logran varios objetivos: buses modernos y cómodos con aire acondicionado. Rutas según las necesidades, no la conveniencia de los transportistas. Conductores que se les examina como describí antes, se les uniforma y se les da un curso de relaciones humanas. Se les explica cómo deben comportarse y manejar y a la primera falla, pierden su trabajo. Los pasajeros que tienen que tomar más de un bus para llegar a su destino, le solicita un boleto al conductor para abordar el segundo y hasta el tercer bus, pagando sólo el costo de un pasaje. A los dueños de los buses se les puede indemnizar de acuerdo al valor del equipo y el municipio puede comprar los buses modernos que estén en buen estado. Lástima que no se atreven.
Al fin, tantos transportistas se dieron cuenta de que el sistema es un caos. ¡Qué genios! Les tomó años darse cuenta o querer darse cuenta de algo que viven todos los días. ¿Qué soluciones tomaron? Operativos, que como de costumbre, duraron algunos días y que ya se terminaron. La situación sigue igual. Pero ya se les ocurrió la solución perfecta. Todos los buses tienen que pintarlos de blanco. ¡Genial! No importa que sean los mismos equipos, las mismas troneras, cornetas y conductores. La solución era sencilla. Con sólo pintarlos de blanco, como por arte de magia, el sistema de transporte se convierte en eficiente. Jamás se me hubiera ocurrido que esa era la solución.
Lo increíble de todo esto, es que la solución es sencilla tomando una de dos alternativas: La primera, exigir que todos los conductores de buses ganen un salario, se les haga una prueba de drogas y un examen psicológico. Eso elimina de un tajo las regatas, los adictos y los psicópatas al volante. Otro paso es darles dos semanas a los dueños de los buses para que eliminen las cornetas y troneras (que están prohibidas, pero nadie hace nada por eliminarlas). Al cabo de las dos semanas, vehículo que no haya hecho el cambio (incluyendo autos privados, motos y taxis), se le confisca, se hace el cambio en un taller de la Policía Nacional y para recuperar el auto, el dueño deberá pagar el costo del cambio más una multa. ¿No les parece fácil?
La segunda y mejor alternativa es municipalizar el transporte. Así se logran varios objetivos: buses modernos y cómodos con aire acondicionado. Rutas según las necesidades, no la conveniencia de los transportistas. Conductores que se les examina como describí antes, se les uniforma y se les da un curso de relaciones humanas. Se les explica cómo deben comportarse y manejar y a la primera falla, pierden su trabajo. Los pasajeros que tienen que tomar más de un bus para llegar a su destino, le solicita un boleto al conductor para abordar el segundo y hasta el tercer bus, pagando sólo el costo de un pasaje. A los dueños de los buses se les puede indemnizar de acuerdo al valor del equipo y el municipio puede comprar los buses modernos que estén en buen estado. Lástima que no se atreven.