El trauma del militarismo
El trauma vivido por el pueblo panameño a lo largo de 2l años de dictadura dejó huellas profundas de dolor, sacrificio y muerte en el alma de la nación. Durante ese espacio de tiempo que pareció siglos, perdimos la libertad de expresión, la dignidad del ser humano, los derechos y todo aquello inherente para que el hombre y la mujer pudieran vivir libres de temores y en un ambiente de democracia y libertad.
Por tal razón, la comunidad nacional no debe permitir que la Policía, la cual debe estar dirigida por un civil como lo indica la Constitución, sea encargada a un militar.
Y es que este país ha logrado cambios profundos que lo están llevando a ser cada vez más democrático, más soberano, más respetuoso de los derechos ciudadanos. Y todo este crecer en materia democrática, ha sido producto de la lucha librada contra la dictadura, de su firme convicción que los pueblos sólo pueden ir hacia el progreso cuando quienes los dirigen están inspirados en los principios de libertad y justicia social.
Tenemos temores profundos al militarismo y anhelamos que la institución sea una policía civilista y consciente de que su responsabilidad primordial es la protección de la vida y bienes de todos los asociados, mediante una policía que haga de su labor, la mejor esperanza para quienes vivimos en este suelo una vez hollado por la bota militar.
Ahora cuando gobierna la democracia en el país, el director de la Policía Nacional debe ser un civil, constitucionalmente y el pueblo panameño espera que el señor Presidente reflexione y lleve a la mencionada posición a un panameño alejado del militarismo, pero profundamente convencido de que sólo los principios de libertad, democracia y justicia social pueden contribuir al franco e integral desarrollo de la nación y al respeto de los derechos humanos.