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¿El triunfo o la pesadilla de Blair y Bush?


El contraste fue dramático. Mientras el primer ministro británico, Tony Blair, reafirmó su solidaridad con Estados Unidos (EU) en la guerra contra Irak ante una sostenida ovación por el Congreso estadounidense, Joschka Fischer, ministro alemán de Relaciones Exteriores, sostuvo un frígido encuentro con el vicepresidente Dick Cheney. La visita de Blair se lució en todas las portadas de los periódicos, la de Fischer apenas tuvo mención en una columna de la reportera de sociales de The Washington Post.
En su discurso ante el Congreso, un inusual privilegio sólo antes otorgado a Winston Churchill y a Margaret Thatcher, Blair dijo que EU debía permanecer comprometido con la reconstrucción de Irak y con la paz en Medio Oriente que, dijo, es crucial para la lucha contra el terrorismo. Además, Blair hizo un ferviente llamado a EU: no abandonar a Europa, sino “trabajar con ella”.
“Toda gran alianza comienza por Estados Unidos y Europa”, afirmó en una declaración que hizo poca gracia a los latinoamericanos que asistieron como invitados de honor junto con el resto del cuerpo diplomático acreditado al gobierno de George Bush. “No hay duda que fue un brillante discurso, Blair es un gran orador,” comentó muy diplomáticamente el embajador de Costa Rica, Jaime Daaremblum, a este corresponsal.
Mientras Bush y Blair cerraron filas en medio de una fuerte polémica por el presunto uso de información falsa sobre el arsenal de Sadam Hussein, para hacer una ferviente defensa de su decisión de ir a la guerra, el ministro alemán Fischer tuvo una conversación que apenas duró 20 minutos de los 30 que inicialmente había alocado la Casa Blanca, aunque el secretario de Estado, Colin Powell, atenuó la entrevista con un ameno almuerzo. La columnista Nora Boustany destacó un regalo especial del secretario de Estado a Fischer: una especial botella de cerveza. En tanto, los observadores calificaron la visita de Fischer como “Misión imposible”, un reflejo del resentimiento que cundió por la administración de Bush ante la categórica oposición pública del primer ministro alemán, Gerhard Schroeder, cuando Estados Unidos invadió a Irak. Lo irónico sería que la mano fría de Washington ayudara al movimiento que postula a Fischer, un político de enorme popularidad, no sólo en Alemania sino también en los países vecinos, de ministro de Relaciones Exteriores de la Unión Europea.
“Parecería que en Washington aún no se han enterado de que el eje Berlín-París es la fuerza política dominante en el centro de Europa”, comentó un observador. “Lo que pasa es que el gobierno de Estados Unidos está tan entusiasmado con los tres países que lo acompañan incondicionalmente -Gran Bretaña, Italia y España- que no se percata de que en Europa hay otras actitudes políticas muy distintas”.
En una conferencia de prensa conjunta en la Casa Blanca, Bush y Blair se unieron en defensa del trabajo de los servicios de inteligencia de sus dos países sobre las presuntas armas de exterminio iraquíes, el motivo principal para declarar la guerra. “Consideramos genuinos los informes que recibimos de la inteligencia británica. Apoyamos esos datos de inteligencia”, dijo Blair. En un apasionado discurso en el que defendió la guerra contra Irak, el político británico señaló que el derrocamiento de Sadam justificaba la invasión, a pesar de no haberse hallado hasta ahora las armas de exterminio masivo, que fueron el eje central de la campaña bélica.
“¿Podemos estar seguros de que el terrorismo y las armas de exterminio no marchan juntos? Déjenme decirles algo: si nos equivocamos, habremos destruido una amenaza que es al menos responsable de una carnicería inhumana y del sufrimiento de su propio pueblo”, afirmó Blair en un discurso considerado uno de los más importantes de sus seis años de mandato.
En su presentación ante el Congreso de los Estados Unidos, Blair preguntó: “¿Podemos estar seguros de que los terroristas y las armas de destrucción masiva se unirán?” “Digamos una cosa. Si estamos equivocados, habremos destruido una amenaza que es, por lo menos, responsable de matanzas y actos inhumanos”. Los congresistas lo ovacionaron. Luego, en una conferencia conjunta en la Casa Blanca, Bush añadió: “El régimen de Sadam Hussein era una grave y creciente amenaza”. “Eso es algo que confío, la historia perdonará”, agregó.
Blair y Bush han sido criticados por supuestamente exagerar la amenaza que representaban los presuntos programas de armas químicas y biológicas de Irak para justificar el conflicto. Y lo que debía haber sido un período de triunfo tras la rápida victoria militar en Irak, se ha convertido en una pesadilla para los dos aliados.
Tras el caos político en algunas zonas de Irak y la guerra de guerrillas contra tropas estadounidenses y británicas, ha caído seriamente la confianza pública en Blair; mientras que al mismo tiempo ha disminuido la enorme popularidad de la que Bush disfrutaba poco después de terminar la guerra.
Para James Innis no hay una política de seguimiento a los delincuentes cuando éstos salen de las prisiones ni tampoco se estudia el modus operandi de cómo se cometen los más sonados crímenes en Panamá.
Indica que en caso de las pandillas no se les da un seguimiento ni se investigan sus modos operandi, adiestramiento y formas de vestir de sus adeptos. Las autoridades siempre se limitan a informar la cantidad de pandillas que existen en el país, dijo Innis.

En cuanto a la actuación del Organo Judicial en la lucha contra el crimen, Carrasquilla destaca que esta corporación debe ser "despolitizada" o de lo contrario el común de la gente seguirá pensando que el que está preso es aquel que no tiene influencia en el Organo Judicial.
El experto señala que una de las grandes interrogantes que deben hacerse las autoridades de la Corte Suprema de Justicia es cómo, a pesar de haberse creado más juzgados penales y civiles, no aumentan los casos resueltos y tampoco disminuye la población penal.

Innis recomienda que para mejorar la situación existente, las autoridades deben de inmediato buscar dos asesores en materia de criminalidad de probada ejecutoria y capacidad para comenzar a resolver estos homicidios difíciles.
También recomienda, a mediano plazo, que estos nuevos funcionarios adiestren en forma intensiva en un período de un mes a todos los detectives de la PTJ en materia de criminalidad.
Por su parte, Carrasquilla propone que para que se resuelvan más ágilmente los casos, producto de la criminalidad y la delincuencia en general en Panamá, debe existir un reglamento de escalafón en la PTJ para que las personas que realicen las investigaciones sean las más idóneas al momento de investigar un hecho criminal.
Deben consolidarse esfuerzos para conseguir ayuda o cooperación tanto en equipo como en adiestramiento en materia de investigación criminal, con los países desarrollados con que Panamá guarda buenas relaciones, y se vea reflejado en el funcionamiento de la P.T.J, recomienda el experto.
También señala que debe existir una coordinación constante entre todos los estamentos de investigación, administración de justicia y los sistemas penitenciarios para agilizar el trabajo al momento de investigar los delitos.
Propone modificar el sistema para escoger a los jueces y magistrados del Organo Judicial, para que de esta manera sean seleccionados por su historial académico, profesional y experiencia en el campo jurídico, para que realmente sean jueces y magistrados idóneos en sus cargos.
"Todo esto se logrará cuando exista una Dirección de Política Criminal que diagnostique, coordine y presente propuestas coherentes y efectivas en nuestros estamentos de investigación, administración de justicia y tratamiento del delincuente", aseguró Carrasquilla.
Para Rogelio Cruz, ex procurador de la nación, a pesar de haber transcurrido trece años desde su creación, la PTJ no logra el grado de profesionalización y capacitación adecuado para enfrentar la criminalidad en Panamá.
De acuerdo con Cruz, la injerencia política, la escasez presupuestaria, las disputas internas y las diferencias con el Ministerio Público son factores fundamentales que han impedido a la PTJ desarrollarse como una policía verdaderamente especializada en el crimen.
Manifestó que comparando a la PTJ con la Policía Nacional (PN) en estos trece años, luego de la desaparición del Departamento Nacional de Investigaciones (DENI) y de las Fuerzas de Defensas, la PN ha logrado mayores avances.
Indicó que en este tiempo la PTJ ha tenido más jefes que la PN, además que ha enfrentado más crisis institucionales y ha tenido más enfrentamientos con el Ministerio Público.
Para Cruz otro factor ha sido la injerencia directa del Presidente de la República en el nombramiento del jefe de la PTJ, que a pesar de que la ley señala que es la Corte Suprema de Justicia, eso no se cumple porque es el Ejecutivo el que lo propone finalmente.
Destacó que la dualidad de funciones de investigación de la PTJ y la PN, ésta última a través de la DIIP, es otro factor que incide en el problema
"Yo pienso que todos estos factores sumados es que hacen que no contemos con una policía de investigación debidamente capacitada y desarrollada", señaló el ex procurador.
Advirtió que el tiempo es el peor enemigo de la investigación penal y si se deja transcurrir mucho tiempo, se hará más difícil a las autoridades resolver los delitos.
Por su parte, el ex magistrado de la Corte Suprema de Justicia, Edgardo Molino Mola el brazo derecho para lograr la condena de los delincuentes en Panamá lo constituye la PTJ.
Indicó que lamentablemente esa institución carece de grandes recursos económicos que no permiten a los investigadores contar con los laboratorios y equipos avanzados para aportar las pruebas que permitan a los fiscales lograr la condena de los delincuentes.
"Los investigadores panameños trabajan con las uñas", destacó Molina Mola al tiempo que destacó que esa es una limitante muy importante en la lucha contra el crimen en el país.
Manifestó que habría que analizar qué porcentaje de crímenes por año llega a resolver la PTJ para llegar a una conclusión científica de que si esta entidad carece de profesionalismo o son otros factores lo que están afectando una labor efectiva.
Harmodio Mariscal, juez de tránsito fue asesinado a tiros por desconocidos el 6 de junio del año pasado, en la entrada de su casa en la barriada Cerro Viento. El expediente por este crímen se encuentra en la Fiscalía Primera Superior a cargo de la Licda. Maritza Royo.
El ex jefe de Aduanas en Colón, Aquiles García, fue asesinado el 8 de julio del 2002. Se presume que fue por venganza de unas bandas juveniles del sector, pero aún su caso se encuentra en la Fiscalía Primera Superior.
Ramón Ernesto González, un informante de la DEA en Panamá, cuyo cadáver fue encontrado atado de manos y pies y con un disparo en la cabeza en Cerro Azul, el 5 de agosto de 2002. El expediente por este asesinato se encuentra en etapa de ampliación de investigación en el despacho del Fiscal Tercero Superior, Rolando Rodríguez.
En ese despacho judicial se encuentra también el expediente por el asesinato del sacerdote Jorge Altafulla, ocurrido el 19 de mayo del 2002 dentro de la Iglesia de Guadalupe de Calle 50. En este caso, hay una persona confesa del homicidio, pero aún no es llevada a juicio.
El 10 de agosto pasado, fue encontrado en Felipillo, Pacora, el cuerpo de Alberto Aciego, un vendedor de la Zona Libre de Colón. Tenía un disparo en la cabeza y maniatado.
En agosto de 2001, el empresario Shanan Sing fue asesinado de varios disparos cuando salía del restaurante de su familia Chombo Style, en la avenida Balboa. Su caso se encuentra sin resolver.
Pocos días antes de ese homicidio, el abogado Roque Pérez fue asesinado por un desconocido dentro del restaurante Boulevard Balboa y delante de testigos. Su crimen continúa sin resolver.
P.D. PTJ no quiso ofrecer entrevista para este reportaje.

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