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El uso corriente del dólar más allá del año 2000


Nuestra Constitución Política establece que no habrá papel moneda de curso forzoso en Panamá. El convenio monetario, aún vigente con los Estados Unidos que data desde 1904, introduce la utilización del dólar sin fecha de término, y el mismo fue aplicado para facilitar la actividad económica que giraba en torno a los trabajos de la construcción del canal, eximiendo al gobierno panameño desde ese entonces, del doloroso proceso que conlleva el manejo transparente y responsable de la emisión de papel moneda.
Este convenio monetario surge como consecuencia de la ejecución del famoso Tratado Hay-Bunau Varilla, que concedía al Estado Norteamericano a perpetuidad, la administración del Canal Interoceánico y el uso de áreas adyacentes para su defensa.
El Tratado Torrijos-Carter modifica el término de perpetuidad y concreta el traspaso de su administración a manos panameñas a partir del 31 de diciembre de 1999, lo que a nuestro juicio libera de igual modo, el cumplimiento del convenio monetario, puesto que en esa fecha concluye la presencia norteamericana en nuestro país, salvo la delegación diplomática. Si el gobierno norteamericano en el ejercicio de su poder económico, encuentra la manera de ir disminuyendo el flujo de dólares al sistema bancario nacional aplicando cualquier criterio hegemónico que lo faculte o justifique para realizarlo, la acción puede trastocar seriamente los endebles cimientos que sostienen nuestro sistema económico, con consecuencias tan graves como las vividas hace escasos 10 años atrás, producto de las sanciones económicas.
Recordemos que algunos sectores de poder de los Estados Unidos no descartan la idea de permanecer aquí con funciones en las actividades de seguridad militar, y como forma de presión de tantas que pueden esgrimir, esta relacionada con el manejo del dólar, no deja de ser menos importante.
Sería conveniente conocer la estrategia del gobierno panameño ante esta eventualidad, ya que sus antecedentes de corte muy nacionalista, puede llevarnos nuevamente a saborear aquel intento de imprimir nuestro propio papel moneda, situación que a falta de circulante podrá solventar de acuerdo a esta posibilidad, la ausencia de la moneda estadounidense en los mercados locales.
Puede estudiarse como alternativa, la introducción a la par de otras monedas fuertes como el marco alemán, con cuyo país se han mantenido excelentes relaciones a través de los años de vida republicana, o la introducción del yen japonés, por el destacado interés estratégico y económico que representa para el Japón el funcionamiento eficiente de la vía acuática.
Probablemente la ocurrencia de este evento se postergue indefinidamente, aunque la elaboración de un plan de contingencia no deja de ser tranquilizador.

101 años de Panamá América

 
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