El uso del idioma inglés
No hay duda de la buena intención que mueve a los promotores del proyecto de ley que oficializaría el uso del idioma inglés al mismo nivel que el español en contratos privados y documentos públicos, incluyendo el registro de hipotecas, los cuales no requerirían en lo sucesivo traducción. Quienes respaldan la iniciativa explican que el objeto es facilitar el comercio y las inversiones extranjeras, al tiempo que se estimula la enseñanza y el aprendizaje del inglés en nuestro país. Panamá tiene más de siglo y medio de estrecha interacción con la lengua y la cultura anglosajona por motivo de la presencia norteamericana en nuestro suelo, motivada primero por el Ferrocarril Transístmico y luego por el Canal.
El proyecto es en buena medida redundante, puesto que ya el artículo 78 del Código de Comercio - incluso en términos más amplios - expresa que "la correspondencia podrá llevarse en cualquier idioma" y que todo comerciante "está obligado a llevar su contabilidad en castellano o en inglés". La Constitución, sin embargo, prescribe lacónicamente: "el español es el idioma oficial de la República", lo que implica que, entre otras cosas, todo documento presentado en asunto público debe reposar traducido al español.
Obviamente, lo ideal es que todos domináramos el inglés como segundo idioma para atraer las inversiones; pero debe entenderse que eso no se logra decretándolo por ley, diciendo pomposamente, por ejemplo, "declárese a Panamá país bilingüe". Eso no funciona así, ajeno a la realidad.
La verdad es que los hechos señalan que los panameños hablamos menos inglés que el que suponíamos. Por ejemplo, hace algunos años, la líder mundial de microprocesadores Intel, quería instalar aquí una fábrica armadora, y optó por irse a Costa Rica donde en cosa de dos años se transformó en la mayor exportadora de ese país y creó más de mil empleos directos. La deficiencia del dominio del inglés en nuestro país, pesó adversamente en la decisión.
Más recientemente, el grupo bancario HSBC recibió aquí más de mil solicitudes de empleo teniendo como requisito indispensable saber inglés, para instalar un centro internacional de pedidos con 600 puestos de trabajo. La sorpresa fue mayúscula cuando descubrieron que sólo un cuarto de los aplicantes dominaba el idioma. El resultado fue que se marcharon a Malasia para montarlo allá. También nosotros favorecemos la enseñanza y aprendizaje del inglés. Sin él no es posible sobrevivir dignamente en el mundo de hoy. Pero debemos empezar por el principio - por redundante que fuera - esto es, reforzando los programas de educación de esa lengua a todos los niveles, incluyendo las escuelas, centros de trabajo y medios de comunicación. Eso han hecho países singulares como Cuba y China, pese a su presente o pasada rivalidad con Estados Unidos, porque saben que ese idioma universal abre a sus ciudadanos las puertas al mundo y un futuro mejor.
Los grupos rebeldes han sostenido que "la fuente primaria de las palabras de Dios no es la Biblia, sino, la vida...Hay que liberar la palabra de Dios del cautiverio bíblico, de lo lineal y cognoscitivo". En el libro "La tiranía de los sacerdotes y obispos católicos" una de las precursoras modernas de la doctrina "nueva era" que intenta reconstruir la misa y cambiar las sagradas liturgias, nos dice que la Iglesia Católica Romana es "de todos los grupos reaccionarios en el país...la más perniciosa políticamente y la más grande amenaza a cualquier movimiento progresista".
La infalibilidad de la iglesia significa que ella, con la asistencia especial del Espíritu Santo, no puede errar cuando enseña una doctrina de fe y de morales.
La Iglesia siempre ha combatido a sus enemigos y siempre ha triunfado y perdurado, porque es guiada por el Espíritu Santo. Pero, todo lo anterior es un llamado a mayor vigilancia y preocupación de parte de la feligresía.
Todo católico que ama a Cristo, su iglesia y la misa sagrada, tiene la obligación de oponerse a esta profanación. De tomar una clara postura en defensa de los principios morales católicos sin ambigüedades. La contribución más valiosa que el gobierno puede hacer en estos momentos es proporcionar un liderazgo moral fuerte e identificarse con la iglesia y con los hombres y mujeres que luchan tenazmente para evitar un colapso masivo y catastrófico de la ética y la moral en nuestra sociedad.
(junito@cwp.net.pa)
El proyecto es en buena medida redundante, puesto que ya el artículo 78 del Código de Comercio - incluso en términos más amplios - expresa que "la correspondencia podrá llevarse en cualquier idioma" y que todo comerciante "está obligado a llevar su contabilidad en castellano o en inglés". La Constitución, sin embargo, prescribe lacónicamente: "el español es el idioma oficial de la República", lo que implica que, entre otras cosas, todo documento presentado en asunto público debe reposar traducido al español.
Obviamente, lo ideal es que todos domináramos el inglés como segundo idioma para atraer las inversiones; pero debe entenderse que eso no se logra decretándolo por ley, diciendo pomposamente, por ejemplo, "declárese a Panamá país bilingüe". Eso no funciona así, ajeno a la realidad.
La verdad es que los hechos señalan que los panameños hablamos menos inglés que el que suponíamos. Por ejemplo, hace algunos años, la líder mundial de microprocesadores Intel, quería instalar aquí una fábrica armadora, y optó por irse a Costa Rica donde en cosa de dos años se transformó en la mayor exportadora de ese país y creó más de mil empleos directos. La deficiencia del dominio del inglés en nuestro país, pesó adversamente en la decisión.
Más recientemente, el grupo bancario HSBC recibió aquí más de mil solicitudes de empleo teniendo como requisito indispensable saber inglés, para instalar un centro internacional de pedidos con 600 puestos de trabajo. La sorpresa fue mayúscula cuando descubrieron que sólo un cuarto de los aplicantes dominaba el idioma. El resultado fue que se marcharon a Malasia para montarlo allá. También nosotros favorecemos la enseñanza y aprendizaje del inglés. Sin él no es posible sobrevivir dignamente en el mundo de hoy. Pero debemos empezar por el principio - por redundante que fuera - esto es, reforzando los programas de educación de esa lengua a todos los niveles, incluyendo las escuelas, centros de trabajo y medios de comunicación. Eso han hecho países singulares como Cuba y China, pese a su presente o pasada rivalidad con Estados Unidos, porque saben que ese idioma universal abre a sus ciudadanos las puertas al mundo y un futuro mejor.
Los grupos rebeldes han sostenido que "la fuente primaria de las palabras de Dios no es la Biblia, sino, la vida...Hay que liberar la palabra de Dios del cautiverio bíblico, de lo lineal y cognoscitivo". En el libro "La tiranía de los sacerdotes y obispos católicos" una de las precursoras modernas de la doctrina "nueva era" que intenta reconstruir la misa y cambiar las sagradas liturgias, nos dice que la Iglesia Católica Romana es "de todos los grupos reaccionarios en el país...la más perniciosa políticamente y la más grande amenaza a cualquier movimiento progresista".
La infalibilidad de la iglesia significa que ella, con la asistencia especial del Espíritu Santo, no puede errar cuando enseña una doctrina de fe y de morales.
La Iglesia siempre ha combatido a sus enemigos y siempre ha triunfado y perdurado, porque es guiada por el Espíritu Santo. Pero, todo lo anterior es un llamado a mayor vigilancia y preocupación de parte de la feligresía.
Todo católico que ama a Cristo, su iglesia y la misa sagrada, tiene la obligación de oponerse a esta profanación. De tomar una clara postura en defensa de los principios morales católicos sin ambigüedades. La contribución más valiosa que el gobierno puede hacer en estos momentos es proporcionar un liderazgo moral fuerte e identificarse con la iglesia y con los hombres y mujeres que luchan tenazmente para evitar un colapso masivo y catastrófico de la ética y la moral en nuestra sociedad.
(junito@cwp.net.pa)