El valor de la educación
Si escuchamos a los dirigentes magisteriales pareciera que el problema educativo se resuelve con tan sólo darles más dinero. Esto no es tan sencillo. Panamá es uno de los países que mayor inversión per cápita hace en educación. El problema es que, a pesar de ese nivel de gasto social, los resultados del proceso educativo son rayanos en la catástrofe. La cantidad de analfabetas funcionales y personas sin las destrezas mínimas para ingresar en la universidad, ni qué decir de conseguir trabajo, es pasmosa. Ya es hora de plantear el tema con franqueza. La sociedad panameña ha sido estafada. El futuro de la Patria ha sido secuestrado por peseteros.
La información, que por primera vez nos comparte el Ministerio de Educación, acerca de las estadísticas educativas daría pie, no a respaldar un aumento salarial si no a que nos devuelvan el dinero pagado por tan mala educación.
Estamos cansados de las amenazas de huelga por parte de dirigentes magisteriales que ni siquiera hablan el español correctamente. Amenazas de huelga no en período de vacaciones escolares ni después de horas hábiles, sino a las horas y en los días del proceso lectivo.
Ya es hora que los señores educadores asuman su papel y comprendan que las horas de clases son sagradas y que hacer huelga en horas de clase y días hábiles es un crimen contra los más pobres de nuestro país. El asunto no es si le pagamos más a los educadores, si no si vamos a tener una educación de mayor calidad. Una educación de mayor valor sí justificaría mejores salarios, pero de eso no quieren hablar los educadores.
Mientras que el segundo vicepresidente de la República, Rubén Arosemena manifestó que la instalación de la Cuarta Asamblea Juvenil representa una gran oportunidad para que los estudiantes conozcan y se fortalezcan sin ningún tipo de influencias sobre cómo se producen las leyes del país.