El valor de la independencia política
Una vez retornamos al sistema democrático, en todas las elecciones hubieron candidatos que han desafiado el, hasta ahora imbatible, bipartidismo político. Frente a las coyunturas electorales, uno siempre suele escuchar la frase simplista de no botar nuestro voto frente a opciones que, supuestamente, no tenían posibilidades políticas, vendiendo la tesis de que siempre es mejor o apostar a ganador, o ser fiel a la opción perdedora.
No obstante, me parece que los así denominados candidatos independientes han tenido mucho más crédito político e incidencia en nuestra historia reciente del que nosotros queremos darle. Por supuesto que esa incidencia pasa desapercibida si el propósito es tan sólo llegar al poder y gobernar. Si el propósito es el de construir un país cada vez mejor, y la elección no es más que una importante coyuntura para llegar a ese fin, se puede mirar con lentes largas, el trascendental papel de las candidaturas independientes.
Frente al fenómeno único e inusual del Papa Egoró, que rompió todos los esquemas políticos manejados hasta la fecha, la independencia política, llamémosla tradicional, encontró en un prohombre de la República, el Dr. Rubén Darío Carles, su primera expresión política, en 1994. Más allá, del debate fútil de si la actitud del ex Contralor General de la República agilizaba o entorpecía la gestión financiera del Estado, la ponderación de la honestidad acrisolada, la honradez, la ética del trabajo y los desvelos por recuperar la solidez financiera del Estado, le valieron más de 100,000 votos a esa fuerza independiente en su primera incursión política, frente al triunfo del PRD.
La elección de 1999, desde mi óptica política, encontraría al sector independiente mucho más grande; pero también mucho más dividido. En esta elección, los independientes nos dividimos entre quienes apoyaron la candidatura política del Ing. Alberto Vallarino, y quienes apoyamos desde el vértice de los partidos liberales, la candidatura política de Martín Torrijos Espino. Mientras el apoyo liberal no fue suficiente ni determinante para llevar al segundo Torrijos a la Presidencia de la República, el Ing. Vallarino alcanzaba un ponderable 18% de los sufragios emitidos.
No fue sino con la elección del 2004 que llevó a Torrijos Espino a la Presidencia de la República, que los independientes marcamos la diferencia frente a las otras candidaturas políticas, dándole al actual presidente el amplio piso político que con solamente los votos de los simpatizantes del PRD nunca lo hubieran hecho superar el umbral del 40% de los votos emitidos en las urnas, necesario para despejar el camino al Palacio de las Garzas. Sin menospreciar los 400,000 votos que el ex presidente Endara, candidatizado por partido Solidaridad alcanzaría en esa elección, y que encontrarían expresión política en las reformas constitucionales aprobadas en el 2004.
Si nos tomó a los independientes 10 años, después de aquella primera candidatura del ex contralor Carles para hacer la diferencia frente a la Presidencia de la República, ¿qué le depara el futuro inmediato y mediato a la fuerza política independiente del país?
Hoy, frente a la elección del 2009, a diferencia de las experiencias pasadas, está de moda ser independiente. A todos nos gusta la etiqueta y todos queremos ser dignos de ella. Mis cálculos me dicen, que los independientes representamos hoy día entre el 40% y el 50% de la fuerza electoral del país, y que, otra vez, al igual que en el 2004, en nuestras manos está el resultado electoral del 2009.
Esta vez, habrá una tercera fuerza centro derechista y conservadora que reclamará para sí el valor y la adherencia de los independientes políticos.
No obstante, me parece que una de las características de la elección que se acerca es la polarización política. Así, lo central se definirá mientras unos prefieran la continuidad política del mismo binomio, con un contenido más gerencial y modernizador de la labor del Estado, y otras fuerzas ascendentes prefieran optar por un discurso que plantee la revisión del piso institucional sobre el que pretendemos desarrollar la República.
La buena noticia es que somos más independientes. La no tan buena noticia es que, ante la polarización política entre izquierda y derecha, las posiciones moderadas y conservadoras tienen pocas posibilidades, aunque tal vez tengan las mejores propuestas. Así, a los panameños se nos reducirá el camino para escoger entre un buen gerente que quiere profundizar los cambios avanzados por esta administración y un veterano político que nos pone a soñar con las grandes cosas que se puede hacer con uno nuevo texto constitucional.
Habrá otros que prefiramos votar pensando en el futuro mediato más que en el futuro inmediato. Para gustos, los colores. Lo realmente importante es saber si usted, ¿tiene claro el panorama, para saber por quién votará en el 2009?
Según estudios del MOP, en la ciudad de Panamá hay 73 puntos considerados "críticos", que inciden directamente en el desarrollo del tráfico vehicular.
Para ello se necesita construir 23 puentes en puntos considerados "súper críticos".
El ministro Benjamín Colamarco informó la construcción de 9 pasos vehiculares para agilizar el tráfico.
Paralelo al puente de Las Acacias se construye el de Los Pueblos, en la vía Domingo Díaz.
"Los pasos vehiculares comienzan a construirse en 2007 y deben estar terminados en agosto o septiembre de 2008", dijo Colamarco.
El parque vehicular de la capital, de cerca de 327 mil vehículos, crece a un ritmo anual de 10% y 12%.
El presidente de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA), Martín Isaac, señaló que se pueden reventar 29 intersecciones y construir los 23 pasos vehiculares simultáneamente.
A su juicio, eso es posible.
"Pero usted sabe el caos que se generaría en la ciudad por la construcción de ellos", advirtió.
Si eso ocurre, chisteando, dijo que mejor hay que dejar el vehículo en la casa y caminar, porque habrá enormes tranques.
El presidente de la SPIA es partidario de la construcción de puentes para ayudar al tráfico.
Lo que expuso fue que la construcción de obras no solo debe verse en la parte técnica, sino también la social.
Es decir que con los trabajos no se puede afectar a los ciudadanos, de manera que sea imposible la circulación vehicular.
Pero, sugirió que se haga por etapas, aunque habrá oposiciones.
"En vez de ver que se busca mejorar la ciudad, lo que van a hacer es lo imposible para entorpecer cualquier actividad que se genere", indicó.
Habló del puente en la entrada a Cerro Patacón, donde comentó que hay un tranque descomunal.
Las piezas de metal tipo Mabey están a la vista.
No obstante, me parece que los así denominados candidatos independientes han tenido mucho más crédito político e incidencia en nuestra historia reciente del que nosotros queremos darle. Por supuesto que esa incidencia pasa desapercibida si el propósito es tan sólo llegar al poder y gobernar. Si el propósito es el de construir un país cada vez mejor, y la elección no es más que una importante coyuntura para llegar a ese fin, se puede mirar con lentes largas, el trascendental papel de las candidaturas independientes.
Frente al fenómeno único e inusual del Papa Egoró, que rompió todos los esquemas políticos manejados hasta la fecha, la independencia política, llamémosla tradicional, encontró en un prohombre de la República, el Dr. Rubén Darío Carles, su primera expresión política, en 1994. Más allá, del debate fútil de si la actitud del ex Contralor General de la República agilizaba o entorpecía la gestión financiera del Estado, la ponderación de la honestidad acrisolada, la honradez, la ética del trabajo y los desvelos por recuperar la solidez financiera del Estado, le valieron más de 100,000 votos a esa fuerza independiente en su primera incursión política, frente al triunfo del PRD.
La elección de 1999, desde mi óptica política, encontraría al sector independiente mucho más grande; pero también mucho más dividido. En esta elección, los independientes nos dividimos entre quienes apoyaron la candidatura política del Ing. Alberto Vallarino, y quienes apoyamos desde el vértice de los partidos liberales, la candidatura política de Martín Torrijos Espino. Mientras el apoyo liberal no fue suficiente ni determinante para llevar al segundo Torrijos a la Presidencia de la República, el Ing. Vallarino alcanzaba un ponderable 18% de los sufragios emitidos.
No fue sino con la elección del 2004 que llevó a Torrijos Espino a la Presidencia de la República, que los independientes marcamos la diferencia frente a las otras candidaturas políticas, dándole al actual presidente el amplio piso político que con solamente los votos de los simpatizantes del PRD nunca lo hubieran hecho superar el umbral del 40% de los votos emitidos en las urnas, necesario para despejar el camino al Palacio de las Garzas. Sin menospreciar los 400,000 votos que el ex presidente Endara, candidatizado por partido Solidaridad alcanzaría en esa elección, y que encontrarían expresión política en las reformas constitucionales aprobadas en el 2004.
Si nos tomó a los independientes 10 años, después de aquella primera candidatura del ex contralor Carles para hacer la diferencia frente a la Presidencia de la República, ¿qué le depara el futuro inmediato y mediato a la fuerza política independiente del país?
Hoy, frente a la elección del 2009, a diferencia de las experiencias pasadas, está de moda ser independiente. A todos nos gusta la etiqueta y todos queremos ser dignos de ella. Mis cálculos me dicen, que los independientes representamos hoy día entre el 40% y el 50% de la fuerza electoral del país, y que, otra vez, al igual que en el 2004, en nuestras manos está el resultado electoral del 2009.
Esta vez, habrá una tercera fuerza centro derechista y conservadora que reclamará para sí el valor y la adherencia de los independientes políticos.
No obstante, me parece que una de las características de la elección que se acerca es la polarización política. Así, lo central se definirá mientras unos prefieran la continuidad política del mismo binomio, con un contenido más gerencial y modernizador de la labor del Estado, y otras fuerzas ascendentes prefieran optar por un discurso que plantee la revisión del piso institucional sobre el que pretendemos desarrollar la República.
La buena noticia es que somos más independientes. La no tan buena noticia es que, ante la polarización política entre izquierda y derecha, las posiciones moderadas y conservadoras tienen pocas posibilidades, aunque tal vez tengan las mejores propuestas. Así, a los panameños se nos reducirá el camino para escoger entre un buen gerente que quiere profundizar los cambios avanzados por esta administración y un veterano político que nos pone a soñar con las grandes cosas que se puede hacer con uno nuevo texto constitucional.
Habrá otros que prefiramos votar pensando en el futuro mediato más que en el futuro inmediato. Para gustos, los colores. Lo realmente importante es saber si usted, ¿tiene claro el panorama, para saber por quién votará en el 2009?
Según estudios del MOP, en la ciudad de Panamá hay 73 puntos considerados "críticos", que inciden directamente en el desarrollo del tráfico vehicular.
Para ello se necesita construir 23 puentes en puntos considerados "súper críticos".
El ministro Benjamín Colamarco informó la construcción de 9 pasos vehiculares para agilizar el tráfico.
Paralelo al puente de Las Acacias se construye el de Los Pueblos, en la vía Domingo Díaz.
"Los pasos vehiculares comienzan a construirse en 2007 y deben estar terminados en agosto o septiembre de 2008", dijo Colamarco.
El parque vehicular de la capital, de cerca de 327 mil vehículos, crece a un ritmo anual de 10% y 12%.
Se construirá un puente vehicular frente a Autodepot, sobre Calle 50 y vía Brasil, la salida de avenida La Amistad, el cruce de Albrook con Clayton, la salida del Puente Centenario en la Tumba Muerto, en la entrada de San Isidro, y otras áreas.
Se invertirán B/. 80 millones en ampliación de vías y carreteras en la ciudad de Panamá y sus cercanías.
El presidente de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA), Martín Isaac, señaló que se pueden reventar 29 intersecciones y construir los 23 pasos vehiculares simultáneamente.
A su juicio, eso es posible.
"Pero usted sabe el caos que se generaría en la ciudad por la construcción de ellos", advirtió.
Si eso ocurre, chisteando, dijo que mejor hay que dejar el vehículo en la casa y caminar, porque habrá enormes tranques.
El presidente de la SPIA es partidario de la construcción de puentes para ayudar al tráfico.
Lo que expuso fue que la construcción de obras no solo debe verse en la parte técnica, sino también la social.
Es decir que con los trabajos no se puede afectar a los ciudadanos, de manera que sea imposible la circulación vehicular.
Pero, sugirió que se haga por etapas, aunque habrá oposiciones.
"En vez de ver que se busca mejorar la ciudad, lo que van a hacer es lo imposible para entorpecer cualquier actividad que se genere", indicó.
Habló del puente en la entrada a Cerro Patacón, donde comentó que hay un tranque descomunal.
Las piezas de metal tipo Mabey están a la vista.