El valor de la Prevención de las enfermedades
El pasado 27 de diciembre del 2009, El Panamá América publicó una noticia con un error estadístico en su encabezado, al señalar que “cerca del 70% de la población del país padecía de diabetes e hipertensión”, o sea, más de dos millones de panameños padecemos de ambas enfermedades. Es posible que lo que se quisiese señalar es que 4 de cada 10 pacientes diabéticos y 3 de cada 10 pacientes con hipertensión arterial, evolucionan hacia la insuficiencia renal, con necesidad de tratamientos de diálisis.
El tema se presta para varias consideraciones; la primera, ambas enfermedades impactan más que el VIH/Sida, o lo(s) diferente(s) tipo(s) de influenza, y son las enfermedades más importantes en la población adulta, causantes de muchísimas complicaciones, infartos tanto del cerebro, como del corazón; daño renal que lleva a la necesidad de tratamiento a base de diálisis; amputaciones, en el caso de la diabetes; daños visuales, neurológicos, digestivos y muchas más.
La segunda consideración es que existen varias tipos de prevenciones, la primaria que se aplica en personas sanas y se realiza con la educación que recibimos, el tipo de alimentación, la vivienda, el consumo de agua potable, los esquemas de vacunación, además de revisiones médicas que en términos generales pueden realizarse entre uno a cinco años de intervalo, dependiendo de la enfermedad que queremos prevenir. En el individuo sano no es necesario realizar revisiones médicas ni de laboratorio, cada tres o cuatro meses. La prevención secundaria se da en el individuo que presenta una enfermedad como la diabetes, o la hipertensión arterial y el objetivo es evitar que surjan nuevas complicaciones. La prevención terciaria se da en los enfermos que ya desarrollaron una complicación y deseamos impedir que sumen otra, como es el caso del paciente hipertenso o diabético, en hemodiálisis, al cual queremos evitar el surgimiento de infecciones, especialmente en los sitios donde se realiza la conexión entre el paciente y la máquina de diálisis; o en el paciente con infarto cerebral, en el cual se desea evitar el surgimiento de úlceras en la piel.
Ningún tratamiento es barato, pero la prevención primaria, o sea evitar que el sujeto sano se enferme es la actividad de mejor costo beneficio, de salud pública, en lo social y en lo laboral, por lo que representa la acción principal y de mayor impacto. Para su aplicación se necesita la convergencia de muchos factores, familia, vivienda, trabajo, educación, acceso a servicios de vacunación, etc.
De no aplicarse programas permanentes de prevención primaria es posible que en un futuro no lejano el porcentaje de panameños hipertensos y diabéticos llegue a ser el enunciado en el encabezado de la noticia en cuestión.