default

El valor de los problemas


El famoso científico Charles F. Kettering una vez dijo: "No me traigan sus éxitos; me debilitan. Tráiganme sus problemas; me fortalecen".
Actualmente uno puede aprender mucho sobre el estado normal de su salud mental tomando nota de su reacción ante los problemas cotidianos.
El Dr. Norman Peale nos invita a imaginar un lugar donde residen miles de personas sin problema alguno que los agobie. Ese lugar, por cierto, es el cementerio. Y eso es un hecho. Nadie que allí reside tiene un problema. Para ellos el drama y las presiones cotidianas de la vida han terminado. Descansan de sus labores. No les puede interesar para nada los desvelos y las tragedias de esta vida terrenal. No tienen ningún problema, porque están todos muertos. Los muertos son los únicos que no tienen problemas.
Lo anterior implica en secuencia lógica que los problemas constituyen una señal de vida. Pareciera, pues, que entre más problemas tenemos, más vivos estamos. La persona que tiene que encarar diez grandes problemas, básicamente parece que tiene dos veces más vida que el pobre apático personaje que apenas tiene cinco problemas. Y si no tiene problema alguno, le advierto que corre peligro, o quizás ya esté muerto.
De acuerdo al Dr. Peale cuando ataca un problema, la tendencia es reaccionar emocionalmente en vez de pensar. La mente que no está bajo control lógico y tranquilo, manda estímulos emocionales a los nervios y al estómago que, en una reacción de pánico, se siente enfermo. La respuesta en tales circunstancias es de relajarse y pensar. Todas las respuestas a nuestros problemas están residentes en nuestra mente, pero pueden ser efectivamente bloqueadas por nuestra fuerte reacción emocional, y la mente humana no puede funcionar de forma creativa bajo el pánico que lo mantiene en estado de perturbación haciendo imposible que grandes ideas, sabiduría o conocimientos se eleven a la superficie mental. El primer paso que debemos tomar cuando ataca un problema serio es lograr la calma y nuestros poderes mentales y espirituales serán liberados.
Somos descendientes de una gran casta de hombres quienes tenían problemas, y en cantidad, al tener que domar la tierra y hacerla segura para la vida humana y nunca se arrodillaron demandando que un gobierno benévolo se encargue de ellos. Esos señores se pararon firmes levantando sus familias y construyendo las más grandes sociedades en la historia del mundo. ¿Tiene el hombre de hoy, con sus problemas de tranque vehicular, desempleo, salarios bajos, etc. más problemas que aquellos señores que tenían que enfrentar y cazar animales salvajes para alimentarse y enfrentar a lo desconocido para sobrevivir?
¿Qué ha pasado con esa casta de hombres? ¿Será que esa casta de hombres, ese temple se agotó? ¿O es que somos tan superficiales en nuestros pensamientos creyendo que somos maltratados por un destino cruel al tener que lidiar con problemas?
Nuestros antepasados se dieron cuenta que el propósito del Creador es hacer hombres fuertes que tengan lo que se requiere para hacerle frente a las duras vicisitudes de la existencia humana de forma creativa. Sabían que la única forma de hacer hombres fuertes era a través de la lucha.
El hombre crece fuerte mentalmente y espiritualmente ofreciendo gran resistencia a los obstáculos, a las penalidades y al sufrimiento. Ese es el valor disciplinario de los problemas en el desarrollo de las personas.
Todo problema contiene las semillas de su propia solución. Casi todo problema cede a conocimiento y entendimiento. El problema, sin embargo, asume una dificultad fuera de toda proporción a los hechos cuando no ha sido examinado y enfrentado.
Hay que conocer y enfrentar nuestros problemas; es más probable que el problema sea nuestro amigo más que nuestro enemigo. Y como dijo el Dr. Peale, ¿tienes un problema? Congratulaciones.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América