El verdadero problema
Dicen las noticias que, según un estudio del Programa para la Promoción de una Reforma Educativa en América Latina (PREAL), estudiantes panameños de terceros y sextos grados del nivel primario obtuvieron resultados “significativamente inferiores” al promedio regional en matemáticas, lectura y ciencias. Se trata de una noticia que por lo conocida de la información, apenas podría decirse que es una novedad. No obstante, por lo grave de la situación a que se refiere, el hecho debería cubrir la portada de todos los periódicos y debería forzarnos a tener debates nacionales y locales, por radio, prensa, televisión e Internet, en las escuelas y en las universidades, en los clubes cívicos, en los partidos políticos, en todas las plazas y en los asientos del poder, para que reflexionemos sobre lo que le hacemos a nuestros niños, sobre cómo vamos estrangulando cada día las oportunidades de los más pobres, sobre la Nación que estamos construyendo en el mediano y largo plazo, y un día nos alcanzará en nuestra pequeña comodidad hecha de individualismo egoísta e insolidaridad colectiva. El verdadero problema no es que la gente no sepa mucha matemática, o no tenga interés por la lectura, o no haya una vocación por la ciencia en las raíces de la cultura. El verdadero problema es que la educación está creando un ejército de excluidos, que luego tomarán venganza uniéndose a las huestes del crimen organizado, que siempre necesita gente, sobre todo gente joven, para mover la droga, circular las armas, trasladar el dinero y comerciar con cuanto acto vil y violento demanden los más oscuros instintos que nacen del mundo de loilícito.