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El verde porvenir


De varias formas se puede describir la energía eólica, producida por turbinas de viento, pero “sostenible” no lo es. España aumentó su capacidad de producir esa energía al 10% del total de sus fuentes de electricidad, pero la realidad es que genera apenas entre 1% y 3%, porque el viento es intermitente y nunca es confiable. Sin embargo, durante el año 2007 España gastó 3.700 millones de dólares en ese programa.

Según de Gabriel Calzada, presidente del Instituto Juan de Mariana y profesor de la Universidad Rey Juan Carlos, se crearon 50 mil empleos, casi todos instalando las turbinas y recibiendo 73 mil dólares anuales en subsidios por cada trabajador, pero 10 mil de esos empleos ya no existen.

Justo cuando el gobierno de Gran Bretaña anunció su meta de crear 400 mil puestos ecológicos para el año 2015, Vesta UK, el generador más grande de energía verde, cerró sus instalaciones. Y, a nivel mundial, las políticas contra el recalentamiento han aumentado el costo de la electricidad para las industrias en 21% desde 2001.

En EE.UU. el presidente Obama y varios congresistas promueven la energía verde con la imposición de regulaciones, subsidios y mandatos que requerirían 180 mil turbinas de viento para el año 2020.

Para frustración de quienes apoyaron esas nuevas fuentes de energía, el planeta se está enfriando. Y el hecho crucial es que la energía solar y eólica no puede subsistir sin inmensos subsidios y monstruosos impuestos que dispararían el costo de todo lo que comemos y de todo lo que hacemos.

* Autor del libro “Eco-Imperialismo: Poder verde - Muerte negra”.

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