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El voto que no se compra, se muerde...


Así como lo oyen. El centenario... ¡al diablo! Lo que viene es una fiesta electoral, escenario propicio para que los políticos patrocinen una feria libre o un circo, mentiras y artilugios para un público eternamente inocente. Mientras tanto, al pobre lo siguen comprando con los mismos trucos utilizados por aquellos próceres de carreras proselitistas. Seguimos jugando la vida como pasatiempo y todo porque este pueblo sigue arrastrado... sigue aferrado al capricho de vida fácil y de un paternalismo de ensueño.
Cosa de susto... sí, pero mejor que todos nos aterremos juntos y nos indignemos al escuchar la triste realidad en voz alta porque por ahora sufrimos en silencio. Las encuestas demuestran la apatía de la mayoría absoluta de los panameños, quienes se consideran felices aún cuando sufran a causa de la ignorancia, el olvido y el desprecio de los derechos del hombre. Me pregunto: si en Francia hubieran existido carnavales en algún remoto pueblo al Este del Sena, si tan sólo se hubieran celebrado culecos en el Loira, quizás la monarquía todavía estuviera de moda.
Los sociólogos detallan que los franceses del arrabal empujaron la revolución porque se cansaron de que los franchutes de abolengo los miraran con desprecio. Y aun cuando el fenómeno se repite en Panamá, el arrabal se arrastra para fingir lo que nunca tuvo el resto del año. Pero igual, el carnaval nos vende un país que sólo promete por las próximas semanas: agua, guaro, guiales, pintas y campana.
Folclóricamente triste... Dejé de ver lotería, porque la oferta de reinas asusta; es tanta y deprimente, en especial cuando pienso en ese gentío que murió para acabar con la realeza, fuera verdadera o ficticia. Lo demás es opcional; porque cuesta desmayos, como la feria libre que organizaron los ilustres pre-candidatos del Partido Arnulfista. Y no es gratis, como avispas, buscan a la madre soltera para picarle una inscripción.
222...el carnaval nos vende un país que sólo promete por las próximas semanas: agua, guaro, guiales, pintas y campana.
Lo cierto es que la carne es débil, desfallece en esa larga línea para comprar víveres, pues el codo contra codo de una pléyade de excluidos de un sistema de gobierno y de una forma de gobernar es una muchedumbre de temer.
Y aún así, el eterno ausente de la Asamblea, Sergio Gálvez, y José Miguel Alemán quieren ser reconocidos como los salvadores; quizás por la gran cantidad de desmayos piensan que hay algo de purificador en sus manos. Ahora de campaña, son buenos... tan buenos como ese vecino que tan sólo saluda cuando quiere perderte algo, con el pretexto de pedírtelo prestado...
Yo no voy a perder mi voto, no lo voy a empeñar; me niego a seguir con esas mismas prácticas que reducen a Panamá al olvido: la memoria conveniente y atrofiada (donde Guillermo Endara continúa perfilándose como una "nueva" alternativa), el juega vivo de la botella gubernamental que despotrica cuando le robas un minuto de su tiempo, la apatía frente a todo lo que no sea gasto innecesario, el amor a los engaños y la gloria efímera. ¿Por qué no decirlo de nuevo? Nos arrastramos. Y arrastrándonos hemos cumplido, créanlo o no, cien años de honroso martirio...
¿Cambiar? Podemos cambiar el cable que mordemos, mas no el mordisco. Cien años fue suficiente para que la especie panameña afilara sus dientes después de un arduo proceso de selección natural para así culminar su evolución con una piel de cocodrilo, envidiable hasta por la más cotizada cartera Fendi. Y si no me creen, revisen el menú nacional de mañana: almuerzo de cable sazonado con agridulce o cena de voto duro, quemado en la parrilla de alguna promesa pasajera.
Por otra parte, consideran que el respeto a los principios democráticos es el punto de referencia de la vinculación iberoamericana y la base para la cooperación política entre nuestros países. Y al atenerse a las normas de la de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, tácitamente aceptan la instancia de las Naciones Unidas con respecto al comportamiento de sus respectivos países en materia de los derechos humanos.
Vale la pena destacar, además, la importancia que se le reconoce a la dimensión cultural. Se considera necesario apoyar acciones que "consoliden una cultura democrática y el Estado de derecho e igualmente que aseguren la transparencia y eficacia en la acción gubernamental ". Junto con ello, se reconoce el derecho de cada pueblo a su identidad cultural.
(ariyan@sinfo.net)
La tesis planteada por Sánchez Cárdenas es que Torrijos es un candidato a lo interno del PRD, pero no para competir con los candidatos de los otros partidos.
Panamá necesita un buen liderazgo con probada experiencia, con voluntad de devolverle el rumbo al país, advirtió el antiguo Ministro de Vivienda.
Dijo que el hecho de que el PRD no haya desarrollado una verdadera oposición al gobierno ha sido la causa del nacimiento de la tercera fuerza a través de la candidatura de Guillermo Endara. De igual forma vaticinó que la tercera fuerza va a adquirir mayor solidez política.

101 años de Panamá América

 
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