Elección del Alcalde y Estado de Derecho
En el marco de la Semana Santa, cabría decir que el actual proceso electoral ha sido el más profanado de los últimos tres lustros. La descalificación personal, las campañas sucias y el escándalo Murcia han marcado la pauta en estas elecciones generales.
La campaña por la Alcaldía de Panamá no ha escapado a este escenario de profanación: Primero fueron las palabras del señor Murcia en relación con el supuesto financiamiento de la campaña de uno de los candidatos a la Alcaldía, y ahora resulta ser que otro de los aspirantes es ciudadano estadounidense. ¿Qué viene ahora?
Ante este panorama, sólo nos queda a los ciudadanos pedirle a las autoridades que hagan imperar el Estado constitucional de Derecho, un Estado en el cuál todos, desde el presidente Martín Torrijos, pasando por los ministros, los magistrados, los funcionarios, hasta los ciudadanos de a pie, estemos supeditados a la Constitución y a la Ley.
Opino que si Bosco Vallarino adquirió la ciudadanía estadounidense, entonces, a la luz del artículo 13 constitucional, se entiende que renunció tácitamente a la nacionalidad panameña, lo que significa que no puede ser candidato a ningún cargo de elección popular y ni siquiera votar en las próximas elecciones.
Ahora lo que se viene es un problema de tiempo político: si después de las elecciones, se decide que el señor Vallarino no podía correr, entonces la propia elección del alcalde quedaría viciada. Demás está advertir que lo dicho sobre este problemático tema no pasa de ser sólo una opinión personal; es probable y hasta saludable que todo esto termine decidiéndose, ojalá más temprano que tarde, en la Corte Suprema de Justicia, máximo intérprete de la Constitución.
Pero, en fin, este embrollo de la elección del próximo alcalde ha dejado algo muy claro: más que un experto en urbanismo, reciclaje y recolección de basura, lo que necesitamos en la Alcaldía de Panamá es un ciudadano panameño honesto, independiente y que no se la pase mintiendo. Miguel Antonio Bernal reúne sobradamente esos requisitos, merece una oportunidad.