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Elección presidencial en Taiwán


Mientras se dilucida finalmente quién ganó la elección presidencial en Taiwan, con la estrecha ventaja oficial registrada por el actual mandatario que busca la reelección Chen Shui-bian contra el opositor Lien Chan por 50.1% a 49.9%, no podemos menos que dar un ligero vistazo a la repercusión interna e internacional de estos resultados.
En primer lugar, la joven democracia taiwanesa, que igual que la nuestra, registra apenas su tercera elección presidencial, da un decisivo paso hacia la adelante aunque, al mismo tiempo, enfrenta su primer gran desafío, precisamente por la estrechez de sus resultados que han sido impugnados bajo serios cargos.
Basta recordar los traumáticos momentos que pasó la añeja democracia estadounidense en sus últimas elecciones, de las cuales emergió triunfante de un virtual empate George Bush hijo. Se llegó a hablar dolorosamente, incluso, de fraude y de "república bananera". Las elecciones en Taiwan no estarán exentas de estos cargos. Pero esas mismas críticas, bien aprovechadas, pueden servirle para mejorar el sistema.
Otro ángulo obligado de análisis es el que concierne a China, para la que Taiwan es una "provincia rebelde". El mandatario Chen Shui-bian y su vicepresidenta Annette Lu, son conocidos partidarios del independentismo, aunque en distinto grado entre sí, siendo la última más radical. Lu favorecía incluso el cambio de nombre, que oficialmente es República de China, a simplemente Taiwan, bajo el argumento de que aquel se confunde con el de China continental, cuyo nombre es República Popular China.
Fue quizá la postura independentista la que hizo que el dueto Chen y Lu venciera al legendario partido del fundador del país Chang Kai- shek, el Kuomitang. Mas, por lo pronto, no hay motivo de preocupación pues el estrecho resultado hace dividir en dos al país entre independentistas y moderados. Además, los victoriosos sufrieron un sonoro revés al perder un referéndum que requería apoyo ciudadano para rearmar más al país y negociar "de igual a igual" con China. El revés se interpreta en el sentido de que el pueblo taiwanés prefiere mantener el status quo y no desafiar en demasía a China.
En cuanto a Panamá, la reelección del gobierno taiwanés no sería buena noticia para un gobierno de signo distinto al actual, resultante de las próximas elecciones. Chen y Lu se hermanaron demasiado al Partido Arnulfista, a sus aliados y personajes, que de no salir estos nuevamente victoriosos en las elecciones de mayo próximo daría lugar a una situación incómoda, frente a crecientes vientos de cambio que empujan hacia China.
Es en esta condición de segregados, en esa declaración de lucha contra el terrorismo que la contra identificación ya establecida por ese sector del Medio Oriente, se realimenta.
Esta cuestión del contralenguaje establece que lo que se pudo articular en un discurso, en Sade, articulado en la literatura, es fenómeno que no simbolizado se convierte en acto, puesto en escena a través de la violencia.
En referencia a este tema vale reforzar esta idea con un ejemplo citado por Agustín hipona. "Con toda profundidad le respondió al célebre Alejandro un pirata caído prisionero, cuando el rey en persona le pregunto: ¿Qué te parece tener el mar sometido a pillaje? Lo mismo que a ti, le respondió, tener el mundo entero. Solamente que a mí que trabajo en una ruin galera, me llaman bandido, y a ti por hacerlo con una flota te llaman emperador". Ese sucinto ejemplo muestra las dos caras de la moneda, la del transgresor de la ley y la del no transgresor, el que está autorizado por la ley, y su relatividad a la significante ley.

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