Elecciones, democracia y seguridad ciudadana
El pasado fin de semana, el PRD efectuó una actividad electoral de alcance nacional y de profundo significado para su propia dinámica política. Con anterioridad, similar ejercicio lo realizaron los partidos Panameñista, Cambio Democrático y Unión Patriótica. Con esto, se culmina un ciclo de actividades que anteceden, de manera directa, al gran compromiso nacional que representan las elecciones generales de 2009.
En cada una de las actividades electorales de los partidos políticos, las instituciones involucradas en la seguridad ciudadana han cumplido un papel especial, pues sin dejar de atender la demanda de servicios para asegurar la convivencia pacífica en las comunidades del país, han tenido que atender los requerimientos de seguridad relacionados con la propia actividad electoral.
La experiencia no es nueva. Todos los gobiernos de las dos últimas décadas han contribuido en el logro de imprimirle un profundo sello de servicio democrático y no partidista a las instituciones de la Fuerza Pública.
Así, la Policía Nacional, el Servicio Aéreo Nacional, el Servicio Marítimo y el Servicio de Protección Institucional han consolidado una doctrina de trabajo orientada a valorar la defensa y protección de nuestro estado de derecho y nuestro sistema democrático. Este es uno de los aspectos medulares del cariz que la Fuerza Pública tiene y de su firme convicción y apego a su naturaleza civil, en virtud de su supeditación a las autoridades legítimamente constituidas y competentes.
Defender el estado derecho y defender la democracia, tiene un costo, un costo real en términos modernización, un costo vinculado a la necesidad de estar presente en todos los rincones del país al mismo tiempo para brindar los servicios demandados, un costo económico, un costo humano en función de la dedicación de las unidades y un costo operativo en función de las herramientas (desde la comunicación y transporte, hasta los uniformes). Si no se cubren cada uno de esos costos, la ciudadanía se verá afectada para disfrutar sus derechos ciudadanos, lo que acapara una alta valoración en la sociedad. Si no se pagan esos costos, se dificulta el cumplimiento de las metas de seguridad ciudadana.
La reducción de ciertos riesgos que pueden aparecerle a la democracia, depende más de la toma de conciencia sobre el papel que las instituciones de la Fuerza Pública cumplen en el resguardo de la democracia, que de la vigencia de temores, que aunque comprensibles, no están justificados hoy día, dado que esas mismas instituciones se han encargado de demostrarlo con su apego a los principios legales, dedicándose a ser celosos e imparciales guardianes de esa democracia y del estado de derecho.