Elecciones democráticas y puras
Las elecciones de 2OO9 deben ser una genuina expresión de imparcialidad, fortalecimiento de la democracia y libertad para elegir y ser elegidos. Todo ello puede ser posible si el gobierno, los partidos políticos, la sociedad civil y el Tribunal Electoral identificados en un esfuerzo patriótico, orienten a la comunidad nacional hacia los verdaderos caminos de la democracia participativa y respetuosa de los derechos humanos.
Corresponde al Tribunal Electoral como rector de los comicios, trabajar con honestidad, espíritu cívico y patriótico, para ir concienciando a los panameños y partidos políticos en el correcto ejercicio de la ley electoral y en el respeto al libre juego de la voluntad popular, sin vicios y prácticas que atenten contra la libertad de elegir y ser elegidos.
Los partidos políticos deben comprender que la lucha por el poder es un ejercicio cívico de ideas y acciones, muy lejos de las ambiciones y de las componendas que tanto daño hacen a la imagen de la democracia y si participan en la contienda por la captura del poder deben hacerlo conscientes que su papel, es procurar el bienestar de la nación su desarrollo y progreso. Resulta muy peligroso que el gobierno, los partidos políticos y el Tribunal Electoral se alejen de los principios que sustenta la democracia en materia eleccionaria, porque ello nos puede conducir al caos y a intensificar la violencia que tanto daño está haciendo a la nación.
Los candidatos que surjan al nivel de presidente de la República, diputados, alcaldes y representantes, están en el deber de proclamar sus aspiraciones dentro de un marco de respeto, alejado de la crítica destructiva, en el ánimo de contribuir a la celebración de un torneo electoral que sea ejemplo de democracia, libertad y convivencia. No es la palabra hiriente y llena de insultos el mejor mensaje para que las elecciones del 2009 sean un ejemplo de civismo, honestidad y de verdadera vocación de patria. Cada candidato está comprometido a aportar su esfuerzo a la realización de unas elecciones responsables, honestas y democráticas, en donde surja límpida la imparcialidad del gobierno.
Como en otros años, debe conformarse un Pacto Etico Electoral que ahonde en las responsabilidades de los colectivos políticos frente al torneo que se avecina y de esa manera, contribuir a la realización de elecciones ejemplares .
El pueblo, con plena conciencia y responsabilidad ciudadana, le corresponderá escoger a los mejores, a aquellos candidatos que por sus ejecutorias, capacidad, honestidad e inteligencia, realicen una labor que sea una respuesta a los grandes males que agobian la nación.