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Elecciones en Costa Rica, Paraguay y Colombia


Si un observador internacional se propusiera revisar la situación actual de la democracia en el hemisferio tendría puntos de referencia importantes en los procesos electorales de Costa Rica, Paraguay y Colombia. Los tres países muestran variaciones significativas dentro del modelo de democracia representativa. Los tres países revelan síntomas de dolencias políticas, ya de anquilosamiento, ya de monopolio partidario, ya de violencia institucionalizada, que debieran tomarse en cuenta a los efectos de un diagnóstico de la democracia a nivel hemisférico.
Con varias décadas de estabilidad democrática, Costa Rica renovó el gobierno recientemente con elecciones en las que José Figueres de Liberación Nacional entregó el poder a Miguel Angel Rodríguez del socialcristianismo, con estrecho margen de diferencia. El proceso se desarrolló con normalidad, no obstante que algunas encuestas dieron una votación más alta al ganador.
Se ha advertido una vez más una tendencia creciente de ausentismo en las urnas. Los politólogos se preguntan cuáles son las causas que generan el ausentismo. ¿Apatía por el sistema bipartidista de alternancia de los dos partidos principales? ¿Los planes de gobierno no satisfacen al electorado independiente? ¿Hay espacio para una tercera fuerza que rompe el bipartidismo de varias décadas? El presidente Rodríguez anuncia una línea de antiestatismo y proliberalismo que puede indagar por las razones de la apatía electoral.
El Partido Colorado, que desde hace más de medio siglo gana las elecciones generales en Paraguay, volvió a alzarse con el triunfo, ganando el candidato Raúl Cubas Grau y asegurándose el control del Parlamento. Las elecciones no solamente fueron organizadas con un presidente colorado en funciones sino que su adversario más fiero, el general Lino Oviedo, del mismo partido, fue encarcelado bajo la acusación de intento de golpe de Estado.
Para completar el panorama, un senador ha presentado una ley para amnistiar al dictador general Alfredo Stroessner, quien rigió de 1954 a 1989 con el apoyo colorado hasta que fue derrocado por su consuegro general Alfredo Rodríguez, también respaldado por los colorados, a punto de batir el récord del continuismo en el poder detentado por el PRI de México.
Entre asesinatos cotidianos, secuestros y ataques de la guerrilla rural sigue avanti el proceso electoral de Colombia, donde están virtualmente empatados en las encuestas el candidato liberal Horacio Serpa y el candidato conservador Andrés Pastrana. La ex canciller Noemí Sanín y el general Harold Bedoya, al parecer, pierden en la primera vuelta y servirían de fiel de la balanza en la segunda.
Es obvio que la combinación de guerrilla izquierdista y paramilitares de extrema derecha busca la desestabilización de los comicios del 31 y llevar al país al caos. Añádese a ello el rumor de que los carteles del narcotráfico tienen pistoleros a sueldo para atentar contra los candidatos. Sin embargo, la línea de perseverancia de Samper en defensa del orden constitucional indicaría que, a pesar del creciente clima de violencia, las elecciones se llevarán a cabo contra viento y marea.
Noemí Sanín, de origen político conservador, intenta aglutinar una tercera fuerza como una respuesta al sistema bipartidista, urgido de zurcidos y remiendos para enmendar la imagen. Los vaticinios de expertos adelantan que la tercera fuerza, al igual que en Costa Rica y probablemente en Panamá, no tiene respaldo consistente como para tomar el poder por un cambio radical del electorado.

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