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Elecciones en El Salvador


Hace una década una noticia como ésta habría parecido algo inaudito. Sin embargo hoy en día ya nadie se asombra, ni en El Salvador ni en ningún otro país, que el otrora grupo guerrillero Frente Farabundo Martí no solamente gane las elecciones legislativas y municipales sino que controle democráticamente la mayoría en ambos poderes. El voto libre de los electores salvadoreños permite que los ex guerrilleros, logren hoy mediante el ejercicio democrático lo que no pudieron por las armas; y reemplacen al partido ARENA(Alianza Republicana Nacionalista) en las instancias parlamentarias y edilicias. Los candidatos del Farabundo Martí ganaron 31 de los 84 puestos del Congreso y 78 de las 262 alcaldías en comicios efectuados el pasado domingo que, según confirman los observadores internacionales, se desarrollaron en forma transparente.
Los resultados electorales salvadoreños confirman el desgaste padecido por ARENA en el ejercicio del poder durante varios períodos en los que factores negativos de diverso origen mellaron el respaldo de la ciudadanía. En el lapso transcurrido desde la finalización de la guerrilla y la instauración del período de pacificación, los dirigentes del Farabundo Martí constituyeron la segunda fuerza política, organizándose como una alternativa que por ahora se confina en el Legislativo y en el Municipal, pero que mañana va a tentar el Ejecutivo. Obviamente el avance en la conquista democrática de los poderes estatales dependerá de cómo afronten la prueba que el electorado salvadoreño ha puesto en sus manos.
El Frente Farabundo Martí en buena lid ha cruzado la línea divisoria entre gobierno y oposición. Como oposición criticó acremente a un gobierno deteriorado por huelgas y reclamaciones económico- sociales. Como responsable de la mayoría legislativa ahora podrá también recibir críticas de todo calibre, según su desempeño responsable o demagógico. Pero lo sustantivo es que la democracia se consolida en El Salvador con un evento electoral transparente que garantiza a todos los grupos políticos participantes la jerarquía que ganan con votos reales. En verdad, el Farabundo Martí es ahora una formación de tipo social-demócrata, como lo es, también, aunque a regañadientes y con bruscos cambios, el Frente Sandinista de Niacaragua, no curado del todo del personalismo de Daniel Ortega.
Los salvadoreños han decidido dejar atrás el pasado de feudalismo y de insurgencia guerrillera, considerando que la mejor forma de exorcizar esos males es practicar la democracia en las expresiones más vitales y dinámicas de remover partidos y establecer una alternancia sana y constructiva de gobernantes a través del sufragio regular, lo cual debiera también asimilar la insurgencia colombiana sumida hoy en una interminable guerra de desgaste que supera las seis décadas.

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