Elecciones en las naciones unidas
Todos los años se renuevan cinco puestos en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Y con vista a las elecciones para escoger a los países que a partir de este año ocuparán los puestos a elección, las naciones-candidatas recurren a todo tipo de tácticas electoreras para captar votos. Si no fuera por la vigencia política que está adquiriendo el Consejo de Seguridad, esas elecciones pasarían desapercibidas.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas cuenta con 15 miembros, de los cuales cinco (Estados Unidos, Francia, China Continental, Rusia y el Reino Unido) son permanentes y los 10 restantes son elegidos entre los miembros de la Asamblea General. En la actualidad, los 10 puestos en referencia están siendo ocupados por Bahrein, Brasil, Costa Rica, Gabón, Gambia, Japón, Kenya, Portugal, Eslovenia y Suecia.
En realidad las elecciones se hacen por regiones y dentro de cada una hasta recientemente, se ha hecho un esfuerzo porque haya una real rotación. Sin embargo, la competencia entre los países se ha tornado más agresiva, recurriendo a tácticas poco ortodoxas. Por ejemplo, hace unos años Suecia celebró una fiesta en una lujosa y elegante mansión en Manhattan con el propósito de captar votos, para lo cual importó un conjunto de saxofones de Estocolmo integrado por mujeres vestidas de cuero negro tocando jazz; el año pasado Portugal organizó un extravagante festival de comida en el cual muchos diplomáticos y funcionarios que asistieron recibieron pasajes de avión y relojes; y este año Grecia invitó a delegados de las Naciones Unidas a visitar ubicaciones para las olimpiadas del 2004 y disfrutar de un crucero por el Mar Egeo.
Quizá todo lo anterior nos parezca otro juego diplomático de poca trascendencia. Sin embargo, hay que tener presente que desde la caída del Muro de Berlín y el desmembramiento de la Unión Soviética, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas está jugando un papel cada vez más importante en las relaciones internacionales. Por lo tanto, la participación de naciones en esa corporación también adquirirá mayor importancia y por consiguiente las campañas para alcanzar puestos en la misma se asemejarán más y más a las elecciones locales en los países miembros. Lo anterior significa que los países con escasos recursos como nosotros tendremos menos oportunidades de participar en el Consejo de Seguridad y por lo tanto menos beligerancia.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas cuenta con 15 miembros, de los cuales cinco (Estados Unidos, Francia, China Continental, Rusia y el Reino Unido) son permanentes y los 10 restantes son elegidos entre los miembros de la Asamblea General. En la actualidad, los 10 puestos en referencia están siendo ocupados por Bahrein, Brasil, Costa Rica, Gabón, Gambia, Japón, Kenya, Portugal, Eslovenia y Suecia.
En realidad las elecciones se hacen por regiones y dentro de cada una hasta recientemente, se ha hecho un esfuerzo porque haya una real rotación. Sin embargo, la competencia entre los países se ha tornado más agresiva, recurriendo a tácticas poco ortodoxas. Por ejemplo, hace unos años Suecia celebró una fiesta en una lujosa y elegante mansión en Manhattan con el propósito de captar votos, para lo cual importó un conjunto de saxofones de Estocolmo integrado por mujeres vestidas de cuero negro tocando jazz; el año pasado Portugal organizó un extravagante festival de comida en el cual muchos diplomáticos y funcionarios que asistieron recibieron pasajes de avión y relojes; y este año Grecia invitó a delegados de las Naciones Unidas a visitar ubicaciones para las olimpiadas del 2004 y disfrutar de un crucero por el Mar Egeo.
Quizá todo lo anterior nos parezca otro juego diplomático de poca trascendencia. Sin embargo, hay que tener presente que desde la caída del Muro de Berlín y el desmembramiento de la Unión Soviética, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas está jugando un papel cada vez más importante en las relaciones internacionales. Por lo tanto, la participación de naciones en esa corporación también adquirirá mayor importancia y por consiguiente las campañas para alcanzar puestos en la misma se asemejarán más y más a las elecciones locales en los países miembros. Lo anterior significa que los países con escasos recursos como nosotros tendremos menos oportunidades de participar en el Consejo de Seguridad y por lo tanto menos beligerancia.