Elecciones universitarias: entre la esperanza y el continuismo
Este12 de mayo, la comunidad universitaria tendrá la oportunidad de elegir a la máxima autoridad de la casa que Méndez Pereira forjó, junto a una pléyade de panameños de extraordinaria valía. Muy a pesar de los avances y logros alcanzados, la Universidad ha pasado en las últimas décadas, entre cierres, represiones, violaciones a la autonomía, crímenes no esclarecidos, escogencia de a dedo de sus rectores, deserción estudiantil en sus aulas y la falta de realización de concursos de cátedra para escoger a los más idóneos y competentes en la docencia académica.
La Universidad de Panamá, sigue anhelando el momento de las grandes transformaciones y los cambios. Son muchas, diversas y heterogéneas, las fuerzas que a lo interno y externo del Campus han estado permanentes promoviendo la desidia, el oportunismo, el derrotismo, la mediocridad y el mercantilismo de los principios y los valores a cambio de espacios o puestos en distintos niveles de su estructura.
La comunidad universitaria tendrá la oportunidad este viernes, a pesar de una ley que pondera desigualmente el voto, de seleccionar entre cinco candidatos, aquel que represente o reúna los más genuinos intereses con la honestidad, moralidad, un compromiso con la justicia social, la participación democrática, la panameñidad y la vinculación con el desarrollo nacional.
En 1954 cuando iniciaba labores la Universidad de Panamá, le tocó al Dr. Méndez Pereira pronunciar estas palabras: "...son débiles los irresolutos y los zánganos, son fuertes los que aceptan los obstáculos y los convierten en un elemento activo aprovechable. La perseverancia en el esfuerzo culmina siempre con el triunfo, envidia y sufrimiento de los impotentes. Es la venganza del optimismo y de la acción".
Al sopesar los méritos de los distintos candidatos, uno tiene rápidamente que concluir, que la gran mayoría de éstos han pertenecido a los altos puestos directivos de la Universidad en los últimos 15 años por lo menos y también se vincularon, de una forma u otra con el poder autócrata que bajo la égida del Estado Mayor de la Guardia Nacional gravitó nefastamente sobre los destinos nacionales en 21 de los últimos 32 años.
Las opciones son claras: si se desea mantener el status quo y se siente "orgullo" por el estado físico, moral e intelectual que hoy vive la Universidad y se quiere continuar con lo mismo, los candidatos sobran; pero si en la mente de los que mayoritariamente acudan a votar, se encuentra la convicción por iniciar una profilaxia del pesimismo y librar una dura batalla contra aquellas fuerzas que le han estado negando la razón de ser a la Universidad, el voto debe ser hacia una mujer de la talla de la profesora Aura Guerra de Villalaz, educadora por vocación y formación, docente de distintas generaciones y además de reunir los requisitos para el cargo, cuenta con un compañero, el Ingeniero Rogelio Villalaz, egresado también de esa Universidad y quien a no dudarlo, podrá ser mucha ayuda en la ardua tarea que tiene por delante.
Esperamos que la familia universitaria aproveche este proceso electorario, más allá de aquellos de bajo espíritu que creen que permitiendo la destrucción de propaganda con sus conductas omisivas, van a lograr que "su candidato" gane, para que se brinde un ejemplo de civismo y de honradez al país.
La Universidad de Panamá, sigue anhelando el momento de las grandes transformaciones y los cambios. Son muchas, diversas y heterogéneas, las fuerzas que a lo interno y externo del Campus han estado permanentes promoviendo la desidia, el oportunismo, el derrotismo, la mediocridad y el mercantilismo de los principios y los valores a cambio de espacios o puestos en distintos niveles de su estructura.
La comunidad universitaria tendrá la oportunidad este viernes, a pesar de una ley que pondera desigualmente el voto, de seleccionar entre cinco candidatos, aquel que represente o reúna los más genuinos intereses con la honestidad, moralidad, un compromiso con la justicia social, la participación democrática, la panameñidad y la vinculación con el desarrollo nacional.
En 1954 cuando iniciaba labores la Universidad de Panamá, le tocó al Dr. Méndez Pereira pronunciar estas palabras: "...son débiles los irresolutos y los zánganos, son fuertes los que aceptan los obstáculos y los convierten en un elemento activo aprovechable. La perseverancia en el esfuerzo culmina siempre con el triunfo, envidia y sufrimiento de los impotentes. Es la venganza del optimismo y de la acción".
Al sopesar los méritos de los distintos candidatos, uno tiene rápidamente que concluir, que la gran mayoría de éstos han pertenecido a los altos puestos directivos de la Universidad en los últimos 15 años por lo menos y también se vincularon, de una forma u otra con el poder autócrata que bajo la égida del Estado Mayor de la Guardia Nacional gravitó nefastamente sobre los destinos nacionales en 21 de los últimos 32 años.
Las opciones son claras: si se desea mantener el status quo y se siente "orgullo" por el estado físico, moral e intelectual que hoy vive la Universidad y se quiere continuar con lo mismo, los candidatos sobran; pero si en la mente de los que mayoritariamente acudan a votar, se encuentra la convicción por iniciar una profilaxia del pesimismo y librar una dura batalla contra aquellas fuerzas que le han estado negando la razón de ser a la Universidad, el voto debe ser hacia una mujer de la talla de la profesora Aura Guerra de Villalaz, educadora por vocación y formación, docente de distintas generaciones y además de reunir los requisitos para el cargo, cuenta con un compañero, el Ingeniero Rogelio Villalaz, egresado también de esa Universidad y quien a no dudarlo, podrá ser mucha ayuda en la ardua tarea que tiene por delante.
Esperamos que la familia universitaria aproveche este proceso electorario, más allá de aquellos de bajo espíritu que creen que permitiendo la destrucción de propaganda con sus conductas omisivas, van a lograr que "su candidato" gane, para que se brinde un ejemplo de civismo y de honradez al país.