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"Elecciones USA: el paquetazo floridiano"


Durante la noche del pasado 7 de noviembre, el sur de Florida era un verdadero tumulto. Decenas de oficiales electorales buscaban afanosamente las urnas de votación en los lejanos poblados de los Everglades, mientras que en el Downtown de Miami los ánimos se caldeaban por rumores de un fraude bien elaborado.
Algunas papeletas fueron intencionalmente modificadas para favorecer una confusión en las casillas de elección entre los candidatos presidenciales Al Gore y Pat Buchanam. Por supuesto que la incertidumbre fue enorme. Más cuando se dieron dos anuncios en televisión, argumentando la victoria de los candidatos demócrata y republicano en Florida. Gore ganó temporalmente el control virtual de este estado, gracias a un pronóstico ambiguo de CNN y la NBC, mientras que a las 2 de la mañana del día siguiente, George Bush Junior parecía adjudicarse el triunfo gracias a una mínima diferencia de mil seiscientos votos.
Florida estremeció al mundo entero cuando decidió recontar los votos, para así adjudicar luego los 25 delegados estatales al ganador. Seis millones de personas ejercieron su derecho, la mitad escogió a Gore, la otra a Bush. Había que sacar las papeletas de las urnas, nuevamente. El ojo del huracán político pasaba sobre la región con mayor influencia latina en los Estados Unidos. Unos 19 mil votos fueron anulados en Miami. Votos de los afroamericanos y ciudadanos latinos que no son parte de la todopoderosa Fundación Cubano Americana, la cual respaldaba a George Bush Junior. Casi 20 mil votos que de seguro apoyaban a los demócratas. Todos miraban al hermano del candidato republicano, Jeb Bush, que también ejerce gran influencia política en Florida, porque es gobernador del "Estado del Sol". ste último, para eludir responsabilidades, declinó su puesto en la comisión electoral del estado, mientras se disponía a esperar resultados.
Como se sabe, el Colegio Electoral determina la elección del próximo gobernante de los Estados Unidos de América. De los 538 delegados, se necesitan 270 para ser Presidente. Pero el sistema de elección norteamericano es el más arcaico de la historia humana, puesto que no se basa en el voto popular, sino todo lo contrario, la cantidad de votos de los delegados.
Casi cien millones de norteamericanos votaron el 7 de noviembre, 48 millones de ciudadanos respaldaron a Albert Gore, el actual vice presidente. Mientras, muy cerca de él, con otros 48 millones de votos, el gobernador de Texas George W. Bush, lograba un empate técnico. Todos los pronósticos cayeron por los suelos. Las afamadas agencias de encuentras norteamericanas perdieron credibilidad, las cadenas de noticias por televisión igualmente no supieron determinar el ganador. Se pensó que un cuarto de los ciudadanos aptos para votar acudiría (cerca de 40 millones de personas), pero resultó ser que casi la mitad de la población de la Unión Americana acudió a las urnas, bajando los índices de abstención y apatía pública a estos comicios federales.
El Presidente Electo de los Estados Unidos llegará al poder este 20 de enero del 2001, bajo la sombra de un polémico proceso electoral que hizo tambalear los mercados financieros globales por tres días, generó la desconfianza de las naciones ante el sucesor de William Clinton, además de desbaratar la imagen decorosa del sistema democrático de elección local, que en su tiempo supo determinar al máximo gobernante del mundo. Pero la gran sorpresa fue que el voto latinoamericano, de los inmigrantes legales, de los nuevos ciudadanos estadounidenses que hablan el español y sus variantes anglosajonas, fue la balanza para elegir al Hombre de la Casa Blanca. Increíble, ahora la nación norteña se parece a la América Latina en algo: también existen suspicacias post electorales, temores a fraudes, la desmoralidad política y la indiferencia hacia las causas democráticas reales.
El paquetazo de Florida será recordado como un incidente histórico. Jamás hubo tanta desconfianza en los flamantes candidatos presidenciales, hasta el punto que uno, en medio de la confusión, llamó para felicitar al supuesto vencedor pero luego, al ser informado de lo reñido de la votación, decidió rectificar su afirmación: "Disculpa, pero todavía tengo chance... Así es la vida George... ". Como dijo alguien, deben estar los próceres de Filadelfia revolcándose en sus tumbas.

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