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Elecciones y democracia


Dentro de seis meses, aproximadamente, se llevarán a cabo las elecciones para elegir presidente, vicepresidentes, legisladores y representantes de corregimiento. A pesar de haber pasado por dos períodos en los cuales las elecciones han sido limpias y se le dio el triunfo a la oposición que lo ganó, nos enfrentamos a un tercero que podría ser diferente, si no pelamos el ojo, como dice un amigo. A pesar de que nos llenamos la boca con decir que vivimos en democracia, más bien vivimos el estar en gracia con los gobernantes de turno. Sé de personas que no se atreven a apoyar abiertamente al presidente Endara porque saben que serán reprimidos y se tomará revancha contra sus negocios u oficinas y, aquellos que están nombrados en el gobierno, pierden sus puestos de trabajo. Pareciera que sí, pero eso no es democrático; esto lo leemos todos los días en los medios de comunicación.
Democracia es la consecuencia de factores indispensables para la vida diaria y digna: salud, educación, vivienda y trabajo; cuando estos factores existen, florece la democracia que es contraria a los gobiernos arbitrarios y autoritarios que, hoy, no necesitan ser militares porque pueden surgir las dictaduras civiles. Por esto, cuando golpeamos y maltratamos a la incipiente democracia nuestra, me duele porque pareciera que los políticos no aprendiéramos a respetarla y hacer buen uso de ella. Es el fenómeno del abuso de los poderes que dan algunas posiciones para violar los derechos humanos, fundamentales en una democracia como debemos tenerla porque costó sangre conseguirla.
A veces pienso que continuamos actuando con la misma mentalidad de los militares que tanto daño hicieron al país porque nos enseñaron vicios que persisten a pesar de los años transcurridos; uno de ellos es actuar con mentalidad de dominio excesivo en función del poder que le confiere la Constitución militarista que tenemos y olvidarse que, en democracia manda el pueblo y participa el pueblo.
Pero, para que nos den unas elecciones limpias en mayo del 2004 necesitamos dos factores para la eficacia de las mismas: un grado de participación potencial y uno real que se ofrezcan a los candidatos. El factor real debe llenar tres requisitos: 1- la libertad con que los candidatos puedan obtener el apoyo popular y la respuesta de los ciudadanos al mensaje que se les propone. 2-tener normas limpias para el debate electoral. 3- la transparencia en el conteo de votos y el reconocimiento del triunfo de las personas elegidas.
Si contamos con un Tribunal Electoral respetable, es de esperar que esos requisitos se cumplan y lleguemos al final feliz, sea de quien sea el mandato del pueblo soberano. Pero, si comenzamos con alteraciones en las capas medias y, sin el conocimiento de las personas, aparecen inscritas en otros partidos diferentes a los que lo hicieron originalmente y sin su consentimiento, esto viola uno de los factores indispensables que hablé antes. También conozco de personas cambiadas de lugares de votación y aparecen arbitrariamente en otros lugares sin su conocimiento. Estas y otras cosas suceden. ¿Qué hacer, a quién recurrir para subsanar esto? Y si llamas al 800-1111 responde una señorita que lo siente pero que la persona debe ir al Tribunal a inscribirse nuevamente en el partido que desea.
Son irregularidades que no van con las normas de un proceso electoral limpio. Los magistrados debieran enterarse de esto para ver si lo corrigen porque sus empleados hacen lo indebido en sus cargos tan importantes. Se acercan las elecciones y el Tribunal Electoral no sólo debe ser puro sino también parecerlo y demostrarlo. Necesitamos fortalecer la democracia, pero así no va el juego. O amoldamos las reglas a una realidad que queremos o quedará en entredicho la imparcialidad de los magistrados. Ojalá que juguemos limpio y podamos elegir a quienes lo merecen sin presiones ni miedo a tramoyas.
¿Qué hacer frente a este dilema entre neo-realistas y neo-liberales, sobre el papel del Estado en nuestros días?, debemos, como afirma el editorialista del medio antes mencionado, ¿tolerar todas las intromisiones en ara de una "interdependencia" mal enfocada? La respuesta es negativa. Más bien debemos comenzar a interrogarnos sobre los que nos proponen autores como R. Keohane y J. Nye, referente a un sistema internacional corregido o como lo propone J. Burton, en su "sociedad mundial" o analizar otras ideas.
Creo, en el cambio y la definición de un sistema internacional verdaderamente democrático y representativo, del cual aún queda mucho por discutir; porque potencias como los Estados Unidos de América, optan por una conducta unilateral en el plano de sus intereses nacionales, provocando pugnas con los del resto de las naciones miembros del sistema internacional. Los acontecimientos en Irak lo confirman, mediante el empleo de la fuerza, en abierto desacato a la voluntad de la ONU, a partir de una percepción moral incoherente, por lo cual crean situaciones aún peores del mal, según ellos a corregir. A esto se le suma una excesiva proliferación de ONGs, asociado a un no estructurado concepto de "sociedad civil", y a un uso fuera de contexto de los "derechos humanos" aún claramente indefinidos; por todo lo anterior nos encontramos en las antípodas del advenimiento de un sistema internacional, no bélico, armónico y justo, dentro del cual podamos estar representados a través de una verdadera política exterior, que defienda el bienestar común de la humanidad, todo lo contrario a un mundo de subalternos.

101 años de Panamá América

 
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